sábado, 29 de enero de 2011

EL MONÓLOGO DE LA VIDA

EL MONÓLOGO DE LA VIDA
Nuestra vida es un constante monólogo, ya desde antes de nacer monologamos sobre nuestra existencia dentro de nuestra pequeña cavidad uterina, quizá nunca lleguemos a ser consciente de lo que nos pasó en el seno materno, pero ese monólogo ha podido marcar nuestra vida, porque son pensamientos que van haciendo huella en nosotros, si bien, no son determinantes para nuestro futuro, pueden sin embargo afectar nuestra conducta. Claro está que lo determinante en nosotros es aquello a lo que decidimos aferrarnos y que toma control en nuestra mente a través de nuestros pensamientos. En cualquier momento, lo determinante llega a ser indeterminado, porque hemos decidido cambiar nuestra forma de pensar o de ver la vida, entonces nuestra vida toma otro rumbo, para bien o para mal, de acuerdo a lo que decidamos monologar.

Cuando nacemos, nuestro monólogo sigue, ya sea despierto o dormido; reímos, gesticulamos, lloramos y vamos convenciéndonos de realidades que sólo son nuestras. Así seguimos creciendo y nuestro monólogo continúa. Aparece lo que los adultos llaman “amigo imaginario”, ese amigo interno que es el único que de verdad nos entiende y también entiende nuestro lenguaje, porque los adultos ya se olvidaron de ese lenguaje. Seguimos creciendo y parece que crece nuestro monólogo juntamente con nosotros, o al menos ya somos más conscientes que estamos pensando. Entonces, hasta podríamos exclamar como Descartes: “Pienso, luego existo”. Somos excelentes comunicadores con nosotros mismos, a tal punto que hasta llegamos a ignorar la existencia de otros. ¿Acaso no pensamos que los adolescentes están muy ensimismados? Y nosotros los adultos ¿qué?

Tú eres un ser pensante, así te hizo Dios, porque Él también piensa y hemos sido creados a Su imagen y semejanza. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dijo el SEÑOR, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29: 11 SSE). Dios tiene pensamientos buenos, de paz, es decir en armonía con lo bueno que esperamos para nuestra vida. Pero resulta que muchas veces no esperamos nada bueno para nosotros, entonces nuestros pensamientos no pueden estar en armonía con los de Dios y ahí empieza un monólogo interminable de mentiras que vienen del mismo infierno para atormentarnos y destruirnos. “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” (Juan 10: 10 NVI). El diablo introduce pensamientos de destrucción, ansiedad, temor, frustración, etc. en nosotros, robando de esta manera lo bueno y colocando lo malo, para que vivamos una vida miserable, aun siendo cristianos.

Somos lo que son nuestros pensamientos o lo que monologamos constantemente. Recuerda que sólo tú decides qué pensar, pues nadie puede pensar tus pensamientos porque son exclusivamente tuyos. Tus pensamientos te harán feliz o desdichado. “Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida.” (Proverbios 4: 23 DHH). Nuestros pensamientos están en la mente, es por eso que debemos cuidar lo que llevamos a la mente, o lo que pensamos, porque podemos enturbiar nuestra fuente o envenenarla permitiendo las mentiras del diablo para pensarlas. "Evita el decir cosas falsas; apártate de la mentira." (Proverbios 4: 24 DHH). En nuestro monólogo podemos decirnos muchas cosas falsas acerca de nosotros mismos, de los otros o de Dios.

El DRAE define evitar. (Del lat. evitāre).1. tr. Apartar algún daño, peligro o molestia, impidiendo que suceda.2. tr. Excusar, huir de incurrir en algo.3. tr. Huir el trato de alguien, apartarse de su comunicación.
Aparta el pensamiento mentiroso, falso de tu mente, de tu fuente de vida; apártate de esa comunicación que te estás dando respecto a ti o a los demás y coloca los pensamientos de Dios en tu mente. Guarda tu mente como el tesoro más valioso porque tu vida depende de lo que piensas. Háblate lo que Dios tiene para ti porque son pensamientos de bienestar completo. “¿No entienden que todo lo que entra por la boca va al vientre, para después salir del cuerpo? Pero lo que sale de la boca viene del interior del hombre; y eso es lo que lo hace impuro. Porque del interior del hombre salen los malos pensamientos, los asesinatos, el adulterio, la inmoralidad sexual, los robos, las mentiras y los insultos.” (Mateo 15: 17 – 19 DHH). De nuestro monólogo interno en nuestra mente salen los pensamientos que determinan nuestra forma de comportarnos y ser, por eso guardemos nuestra mente como el tesoro más preciado y aprendamos a pensar la verdad de Dios en todo momento.

“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.” (Romanos 12: 2 DHH). Podemos cambiar nuestra manera de pensar y así cambiaremos nuestra forma de vivir la vida. Deja a Cristo que actúe en ti. Ríndete a Él y somete tus pensamientos a la obediencia a Cristo. Que Dios te dé sabiduría y te llene de Su poder para vencer a las mentiras del diablo.

martes, 25 de enero de 2011

¿A QUIÉN ESTÁS CREYENDO?

¿A QUIÉN ESTÁS CREYENDO?
Déjame inventar una historia, de alguien muy malo, por supuesto.
Un día, Satanás, el padre de la mentira, estaba pensando cómo arruinar mucho más a la gente. Después de tanto pensar y repensar, llamó a su hija, la “Mentira” y le dijo: -Hija, eres mi preferida, por eso te voy a enviar para que te introduzcas en la mente de los humanos y empieces a cambiar sus pensamientos por los tuyos, de esta forma, las personas te tendrán a ti como reina en sus mentes y gobernarás sobre sus vidas, te enseñorearás de sus pensamientos, afirmarás tu trono en los humanos y ellos te creerán a ti a pesar de tener lo que ellos creen que es verdad.
Mientras tú estés asentada en sus pensamientos, puedes permitirles momentos de lucidez en cuanto a la verdad, pero no por mucho tiempo. Tienes que imponerte y destruir lo verdadero martillando con tu mazo hasta hacer trizas la verdad. Los humanos creen que Dios existe, cámbiales esa forma de pensar, como sólo tú sabes hacerlo. A algunos los cambiarás de un sopetón; a otros, a los que yo les mande calamidades, empezarás haciéndoles creer que ese su Dios no los ama. A la mayoría, les harás creer que no sirven para nada, que sus vidas no tienen sentido y que es mejor dejar de existir o desistir de esa creencia en Dios. A otros átalos con recuerdos recurrentes de su pasado hostil y no los dejes pensar en un futuro mejor. Hazles creer que ya no pueden cambiar sus circunstancias y por lo tanto tienen que resignarse a vivir así como viven.

La Mentira preguntó a su padre: - Y si aceptan al que es la Verdad, ¿qué puedo hacer?
A lo que Satanás contestó: - No te preocupes por eso, tan sólo insiste en tener un espacio en sus mentes y poco a poco te vas haciendo campo y vas ganado más espacio, de tal forma que ellos se confundan y no sepan a quién creer. Yo estaré ayudándote y te mandaré a Temor, mi aliado, él te abrirá paso para que entres en la mente de los humanos, porque él se encargará de hacerles dar miedo para enfrentar su situación o emprender algo nuevo.
De esta forma, Mentira bajó a la tierra y empezó su trabajo, que sin lugar a dudas lo hizo muy, pero muy bien y empezó a ganar terreno en la mente de las personas, cambiando la verdad por sus mentiras.

Si bien, esto es una suposición, nosotros entendemos que es así, porque frente a cada verdad, el diablo contrapone una mentira o falsificación de la verdad. A Eva, la primera mujer, le dijo: “No morirás…..” (Génesis 3:4), y luego una sarta de mentiras y Eva le creyó. Lo mismo hace con los hijos de Dios, entonces dejamos de creerle a Dios y creemos a las mentiras del diablo. Frases como: “Nadie me quiere”; “No sirvo para nada”;no puedo hacerlo”; “no tengo paciencia”; “soy un tonto”; “me quiero morir”, etc. son mentiras que por tanto pensarlas y decirlas, las empezamos a creer y van abriéndose campo en nuestra mente desechando de esta forma la verdad de Dios.

Frente a la mentira “nadie me quiere”, la desmentimos diciendo: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3: 16NVI) “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5: 8 NVI) “Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.” (1ª Juan 4: 9,10 NVI)
Frente a la mentira “no sirvo para nada”, nos agarramos de la verdad que encontramos en Efesios 2: 10. “Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” Entonces decimos: Fui creado para buenas obras, Dios ya preparó esas obras para que ande en ellas, entonces sirvo para todo lo que Dios quiere que haga en esta tierra.
Frente a la mentira “no puedo hacerlo”, la refutamos citando Filipenses 4: 13. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Frente a la mentira “no tengo paciencia”, nos aferramos a la verdad que Dios nos dio el fruto del Espíritu donde incluye la paciencia. “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” (Gálatas 5: 22, 23 NVI).

De este modo, aferrados a la verdad de la Palabra de Dios, vamos a destronar a las mentiras del diablo, “llevando cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2ª Corintios 10: 5). Así, ya no daremos cabida a los pensamientos negativos que carcomen el alma. Y “Para concluir, hermanos, enfoquen sus pensamientos hacia todo lo que es verdad, noble, justo, puro, amable, admirable en alguna virtud o en algo digno de alabar.” (Filipenses 4: 8 TKIM-D). La verdad de Dios es la que debe gobernarnos y no permitamos que la mentira distorsione nuestra forma de pensar, depende de nosotros qué pensamientos vamos a pensar. Que Dios nos dé entendimiento para que comprendamos y conozcamos y creamos Su Verdad, que es Jesucristo, el Verbo de Dios, para que cimentados en Él seamos capaces de pensar Sus pensamientos y vivir conforme a Su voluntad.

domingo, 23 de enero de 2011

2011 AÑO DE LIBERACIÓN


2011 Año De Liberación
El Espíritu del Señor está sobre mí: Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón: Para predicar libertad a los cautivos: Y a los ciegos vista: Para poner en libertad a los quebrantados: Para predicar el año agradable del Señor.
(Lucas 4: 18, 19 RVG-R).
Dentro de los designios divinos de Dios, Él ha creado a cada ser humano con un propósito específico para que lo realice en esta vida; ahora bien, es necesario que empecemos a ver cuáles son nuestras habilidades o dotes para que empecemos a desarrollarlos. Cuando me estaba retirando del colegio donde enseñaba, los estudiantes me dijeron que no iban a encontrar una “profe” como yo; entonces les dije: -Efectivamente. Tendrán mejores o peores profesores, pero nunca una María Elena-. A qué viene esto. Lo que quiero demostrar es que cada uno de nosotros ha sido diseñado por Dios como único en este mundo, no importa que otros hagan lo mismo que tú, porque tú siempre serás tú; así que no trates de imitar a nadie, sé tú mismo.

Este año, Dios quiere que tú te enfoques en tu propósito. Intérnate dentro de ti mismo y ve qué cualidades o habilidades tienes y puedes desarrollarlas, pero no sólo eso, empieza algo nuevo, algo que nunca hiciste antes y que te parece casi imposible. Acepta los retos y desecha los temores. Los temores no sólo te inhiben a ti, sino también a quienes te rodean. Vas creando en tu entorno una atmósfera de negatividad, donde no haces las cosas, ni las dejas hacer a otros. Te frustras y frustras a los demás.

2011 es el año de tu liberación. Empieza a respirar el aire de libertad, porque para eso vino Jesucristo, para poner en libertad a los fracasados, a aquellos que todavía deambulan sin un rumbo fijo, sin encontrar su propósito, haciendo las cosas porque tienen que hacerlas, pero sin disfrutar de ellas; y Dios quiere que disfrutes de tu trabajo, que tu esfuerzo sea satisfactorio para ti, que te goces con lo que haces y que empieces a crear una atmósfera de felicidad y satisfacción alrededor tuyo. Este es el año agradable del Señor, porque es el año de tu liberación.

“Pero ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: "No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío.” (Isaías 43: 1 NVI). Esta palabra es para ti que eres redimido por la sangre de Jesucristo. “No temas” porque Jesucristo te redimió y te dio Su Nombre, eres conocido por Dios. Ahora tienes identidad y puedes encontrar tu propósito. Un hombre o mujer de Dios debe encontrar su propósito en el Reino de Dios para beneficio de los demás y de él o de ella, esto no es sólo en lo espiritual, sino también en toda obra que hagamos, ya sean negocios, deporte, cualquier profesión u oficio, porque todo lo que hagamos lo vamos a hacer para Su gloria y no la nuestra. Empieza a vislumbrar tu futuro y suelta toda atadura que no te deja avanzar, por ejemplo: "No tengo dinero"; "es que mis padres me abandonaron"; "si hubiera nacido en otra familia u otro país", etc. Estos pretextos son ataduras, que ya Jesucristo las ha roto, porque Él vino a poner en libertad a los quebrantados de corazón. Un corazón quebrantado es un corazón frustrado por las circunstancias, destrozado por las dificultades de la vida, pero si tomas en serio que “eres de Dios”, ¿habrá algo imposible para Él? Nada es imposible para Dios y todo es posible para el que le cree a Dios.

En Cristo Jesús, tú puedes liberarte de toda atadura de opresión. Empieza a verte libre y deja que Él actúe. “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29: 11 NVI). Dios tiene grandes cosas para ti. Empieza a ver tu futuro como Dios lo ve; y no solamente sueña con un futuro mejor, sino que empieza a actuar dentro de los propósitos de Dios para ti. “Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. La sabiduría es un regalo de Dios para que alcancemos nuestro propósito y seamos libres. La Sabiduría, que es Cristo dice: “Conmigo están las riquezas y el honor, la fortuna duradera y la justicia. Mi fruto es mejor que el oro, que el oro puro, y mi ganancia es mejor que la plata escogida. Yo ando por el camino de la justicia, por en medio de las sendas del derecho, para otorgar heredad a los que me aman y así llenar sus tesoros.” (Proverbios 8: 18-21 NBLH). Todo lo tienes y lo puedes en Cristo. Este es el año de liberación. Tus sueños frustrados empezarán a realizarse, si lo haces como Dios quiere, por eso pídele sabiduría. La enfermedad que te tenía atrapado/a, te soltará, tan sólo confía en Él. Tus deudas, ya no son tuyas, entrégaselas a Él; y todo problema en Cristo Jesús tiene solución. ¡Créelo!
"Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres." (Juan 8: 36 NBLH)

martes, 14 de diciembre de 2010



REVELACIÓN Y FE
"El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y también yo lo amaré y me manifestaré a él."(
Juan 14: 21 CAB)
Conocer lo que Dios quiere, pero no obedecer lo que nos pide, es una falta de amor a Dios, en otras palabras es rebeldía, es querer hacer aquello que a nosotros nos parece bueno, aunque a Dios, no. Para amar a Dios necesitamos tener una revelación de quién es Él y entonces la fe nace en nuestro corazón y brota el amor hacia el Todopoderoso. Ese amor que nace de la revelación de quien es Dios, hace que en nosotros se genere la fe para amar a Dios y reconocerlo como nuestro Señor, a quien le debemos todo; entonces ya no lo vamos a buscar solamente para que Él satisfaga nuestros deseos o inclusive nuestros caprichos, sino que lo buscaremos para rendirle adoración y estar en Su presencia admirando Su Grandeza y Esplendor. La esencia de Dios es amor, Él es Amor. Como seres humanos hemos sido creados para amar a Dios y a nuestros semejantes. Intrínsicamente llevamos la capacidad para amar, aunque esto ha sido distorsionado por el pecado que obnubiló esta virtud introduciendo el odio en los corazones de las personas.

Nuestra esencia es la misma de Dios, porque fuimos creados a Su imagen y semejanza y en Su esencia sólo existe amor. Veamos las características del amor: "El amor es paciente, el amor es benigno; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es grosero, ni busca su interés; no se irrita ni lleva cuenta del mal; no se alegra de la injusticia, sino que se goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca pasa." (1ª Corintios 13: 4-8ª CAB). El amor es el fruto del Espíritu de Dios que es sembrado en nuestro espíritu cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas." (Gálatas 5: 22,23 BAD) El amor de Dios en nuestras vidas produce alegría o gozo perpetuo a pesar que haya circunstancias adversas, porque ya no estamos gobernados por las circunstancias, sino por el Espíritu de Dios. También produce paz, inclusive en medio de la guerra que pueda levantarse contra nosotros. La paciencia es regida por el fruto del Espíritu de Dios, porque sólo el amor nos da la capacidad de ser pacientes. La amabilidad y la bondad son también productos del amor. La fidelidad sólo se consigue por amor. La humildad es una de las características del amor, porque el amor sabe que depende de Dios para todo, no hay cabida para el orgullo e independencia de Dios. El amor sabe tener dominio propio, controla con amor los impulsos del alma.

El amor no es un sentimiento, porque no nace en el alma, está en el espíritu; es inherente al Espíritu de Dios y también a nuestro espíritu regenerado, de tal forma que cuando queremos arrancar el amor y colocar algo contrario, nuestro ser se resiente en tal forma que no sólo nuestro espíritu se opaca, sino también nuestra alma y hasta nuestro cuerpo, que reacciona con algunas enfermedades características de sentimientos negativos. “En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme no conoce el amor perfecto.” (1ª Juan 4: 18 BL95) El temor es un sentimiento negativo, pero Jesucristo en nosotros, que es el perfecto amor, echa fuera todo temor.

"Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.” (Juan 13: 34,35). Dios nos dio un nuevo mandamiento que es la base para cumplir los demás y es que nos amemos unos a otros. El amor no admite rencor, ni desconfianza, etc., sencillamente ama. (1ª Corintios 13). El amar a los demás es un mandamiento, no un sentimiento. El amor eleva, transforma, da vida y da su vida también. ¿Acaso no has pasado noches de desvelo orando por otras personas? Ahí estás dando parte de tu vida. “Ámense unos a otros”, porque “el que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar. Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.” (1ª Juan 2: 10,11). El que ama es transparente, nunca dirá o hará nada indebido a espaldas de la persona. Estamos teniendo revelación de esto, y pidamos que Dios nos dé más revelación al respecto. Cuánto necesitamos aprender a amar, estamos en el proceso. Oh Señor acelera este proceso, porque cuanto más amemos al prójimo, más también te estaremos amando a Ti.
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. Todo el que odia a su hermano es un asesino, y sabéis que en ningún asesino permanece la vida eterna. En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.” (1ª Juan 3: 14 – 18 BAD)

martes, 16 de noviembre de 2010

CRISTIANO ¿TODAVÍA PIENSAS?

CRISTIANO ¿TODAVÍA PIENSAS?

Si te digo que yo ya no pienso, ¿me creerías? Yo sé que resulta difícil creerlo, pero he decidido no pensar mis propios pensamientos, claro que alguna vez se me escapa uno que otro pensamiento mío, pero me acuerdo de Romanos 8: 6 y 7 que dice: “La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo.” Si me aferro a pensar mis propios pensamientos dejándome guiar por ellos, no estoy yendo por vía segura, pero si me dejo guiar por el Espíritu de Dios, entonces voy a pensar los pensamientos de Dios, porque “la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz”; ahora bien ¿cómo podemos lograr esto? En primer lugar, tenemos que nacer de nuevo, nacer del Espíritu recibiendo a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas, reconociendo que somos pecadores y que sólo Su sacrificio en la cruz del Calvario nos da la salvación, porque Su sangre derramada nos limpia de todo pecado.

Al recibir a Jesucristo, estamos aceptando Su Sacrificio como el único remedio para nuestro irremediable mal, llamado pecado y nos sometemos a Su Señorío entregándole todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo, de tal modo que ya no tendríamos que pensar por cuenta propia, sino que, “ llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.” (2ª Corintios 10: 5b NVI). El apóstol Pablo en Romanos 12: 1 y 2 nos dice: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Pablo nos dice que ofrezcamos nuestro cuerpo en sacrificio, no sólo nuestro cuerpo físico, sino también incluye nuestra mente, porque no es fácil dejar de pensar nuestros propios pensamientos, porque amamos lo que pensamos, es por eso que lo pensamos, de lo contrario haríamos cualquier cosa por sacarlo de nuestra mente. Es en adoración espiritual que ofrecemos nuestro cuerpo como sacrificio vivo agradable a Dios, de otra forma sería un remedo espiritual.

No tenemos que pensar como piensa el mundo actual. Este sistema está dirigido por el príncipe de este mundo, (así lo llamó Jesús en Juan 14 : 30), que está simbolizado (el sistema) por el árbol de la ciencia del bien y del mal en el huerto del Edén, que es un conocimiento contaminado e independiente de Dios; por eso vemos que a pesar que la ciencia con todo su “buen conocimiento” avanza vertiginosamente, el mal también se acelera más y más; y así como se descubren nuevos conocimientos para el bien, también hay nuevos conocimientos para el mal, como armamentos, drogas que dañan la salud mental y física de las personas, entretenimientos nocivos que inducen la mente a los más crueles crímenes, y eso están viendo muchos niños, inclusive hijos de cristianos, ¿por qué? Porque sus padres se deleitan en escenas de crímenes, vampiros, zombis, etc.

Porque, ¿quién es el hombre que conoce lo que hay en el interior del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, nadie conoce lo que está en Dios sino el espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que conozcamos los dones que nos fueron dados por Dios. De éstos también hablamos, con palabras enseñadas no por sabiduría humana, sino con la enseñanza del espíritu. Y los espirituales comparamos las cosas espirituales, porque el hombre que está en el alma no acepta las cosas espirituales porque le son locura, pues no es capaz de comprenderlas, porque han de discernirse por medio del espíritu. En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, pero él no es juzgado por nadie, porque, ¿QUIÉN HA CONOCIDO LA MENTE DE YAHWEH PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la manera de pensar del Cristo. (1ª Corintios 2: 11 -16 SyEspañol)

Nuestro espíritu sabe lo que llevamos oculto en nuestra mente inconsciente y sale a nuestro consciente a través de nuestros pensamientos, es por eso que pensamos lo que pensamos. ¿Cómo alimentamos nuestros pensamientos? Por lo que vemos y oímos. En el Edén, Eva oyó lo que dijo la serpiente: “Pero la serpiente le dijo a la mujer: ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.” (Génesis 3: 4,5 NVI) También vio el fruto con avidez, con codicia, y todo su ser le decía: come, come, lo necesitas. “La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió.” (Génesis 3: 6 NVI).

Si queremos pensar los pensamientos de Cristo, necesitamos “codiciar” Sus pensamientos, para ello, debemos saturarnos de todo lo que es Cristo y qué mejor hacerlo mediante la fuente original, SU PALABRA, la Biblia. Empapémonos de Cristo y de Su Espíritu y dejémonos guiar por Él; para eso es necesario morir, morir a nuestra forma de pensar, a nuestros apetitos carnales como: el juzgar a las personas, criticar; el querer sobresalir frente a los demás, la vanagloria; y toda obra de la carne mencionada en Gálatas 5: 19-21, 16, 24 “Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. … Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa… Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.”

jueves, 11 de noviembre de 2010

LLEGARÁS A LA OTRA ORILLA

LLEGARÁS A LA OTRA ORILLA
“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” (Romanos 8: 28 NVI)

Cómo ha amanecido tu día, ¿soleado o nublado? Quizá has tenido una mala noticia y lo que pensabas que ya se estaba solucionando, de pronto se trunca, entonces tiendes a preguntar: - ¿Por qué Dios, qué ha pasado? Sin embargo, el Señor Jesús te dice que todas las cosas Él las dispone para tu bien porque Él tiene el control de todo, así que descansa en Dios dándole gloria y alabanza, porque Él siempre tiene lo mejor para tu vida.

“Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.” (Filipenses 4: 4-6) ¿Dónde se encontraba Pablo cuando escribió esta carta a los filipenses? Nada menos que en la cárcel, sin embargo su actitud era de consuelo para los que estaban libres físicamente. Por eso, no importa cuál sea tu situación, alégrate en el Señor, confía en Él y Él actuará a tu favor. No olvides que cuando tú dedicas el tiempo para el Señor involucrándote en Sus negocios, Él se encargará de los tuyos. “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.” (Salmo 37: 4, 5 NVI).

“Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán.” (Salmo 34: 1 NVI) En todo tiempo y a pesar de las circunstancias el salmista alababa al Señor y su vida no era color de rosa, tenía enemigos tanto dentro como fuera de su casa, sin embargo su actitud era de un triunfador, no se lamentaba de la situación, sino que daba gracias a Dios. Cuando confiamos en el Señor, nuestra actitud no es de fracaso, sino de triunfo porque en Cristo somos más que vencedores. “¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: "Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero." Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” (Romanos 8: 35 -39 NVI).

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.”
(Juan 16: 33 NVI) Esta es una de las promesas más maravillosas que el Señor nos da, efectivamente no nos está diciendo que todo va a ser hermoso en nuestro caminar con Cristo, porque ni siquiera Él mismo caminó sobre pétalos de rosa, pero como siempre, no nos deja con la incógnita: - Y ahora, qué vamos a hacer -. Sino que nos da la solución: “Anímense. Yo he vencido al mundo”. Es en Su victoria que tenemos la victoria. Si estamos EN Cristo, por supuesto que hay victoria, pero no bajo la "ley del mínimo esfuerzo", sino que tendremos aflicción; nuestro enemigo se encargará de hacernos difícil nuestra estadía aquí en la tierra, pero cuanto mayor sea su esfuerzo por atormentarnos, ya sea a través de nuestra propia carne, del mundo o de sus demonios, mayor debe ser nuestra confianza en el Señor Jesucristo, en Su victoria, en lo que logró por nosotros en la cruz del Calvario. En Cristo, sólo en Él tenemos la victoria, así que no miremos las adversas circunstancias, pues son pasajeras, así como vienen, se van. Miremos a Cristo y confiemos en Él, ya que todo lo que nos está pasando ahora, que nos parece malo, Él lo cambiará para bien. La tormenta que casi anegaba el barco donde iba Jesús con sus discípulos, no fue un obstáculo para que llegaran a la otra orilla, sino una ocasión para que Él sea glorificado. Jesús calmó la tormenta y también al atormentado gadareno que estaba en la otra orilla. (Lee Marcos 4: 36- 41 y 5: 1-17)

Nada va a poder detener tu marcha hacia el propósito de Dios si te aferras a Cristo. Llegarás a la otra orilla, porque la tempestad tiene que doblegarse ante el nombre de Jesucristo y tendrás la victoria, aun frente a los más violentos demonios. “Es cierto que ustedes viven en obediencia, lo que es bien conocido de todos y me alegra mucho; pero quiero que sean sagaces para el bien e inocentes para el mal. Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesús sea con ustedes.” (Romanos 16: 19-20 NVI)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿POR QUÉ DEBO ESTUDIAR LA BIBLIA?



¿POR QUÉ DEBO ESTUDIAR LA BIBLIA?


Porque…

  • "Toda la Escritura es un mensaje enviado por Dios, y es útil para enseñar, reprender, corregir y mostrar a la gente cómo vivir de la manera que Dios manda. Con las Escrituras, un siervo de Dios estará listo y completamente capacitado para toda buena obra. "(2ª Timoteo 3: 16, 17 PDT)
  • "Podemos confiar por completo en lo que dijeron los profetas y está muy bien que ustedes sigan cuidadosamente sus palabras. Sus profecías son como una lámpara que alumbra en la oscuridad hasta que llegue el amanecer en el que Cristo, como la estrella de la mañana, les traerá nueva luz al corazón. Sobre todo, deben entender que ninguna profecía de las Escrituras fue interpretada según la voluntad de los profetas. Ninguna profecía fue dicha por el impulso de algún hombre. Todo lo contrario, los profetas hablaron de parte de Dios, guiados por el Espíritu Santo." (2ª Pedro 1: 19, 20, 21 PDT)
  • "Ustedes estudian las Escrituras con mucho cuidado porque piensan que las Escrituras les darán vida eterna. Pues esas mismas Escrituras son las que hablan de mí." (Juan 5: 39 PDT)
  • "… Las Escrituras siempre dicen la verdad." (Juan 10: 35b PDT)
  • "Todo lo que se escribió en el pasado fue para dejarnos una enseñanza y para que tengamos esperanza. La esperanza viene por la paciencia y el ánimo que nos dan las Escrituras." (Romanos 15: 4 PDT)
  • "Las Escrituras decían lo que pasaría en el futuro: Dios aprobaría a los que no son judíos por causa de su fe y le dio a Abraham esta buena noticia: "Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti". (Gálatas 3: 8 PDT)
  • “Toda palabra de Dios es digna de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio.” (Proverbios 30: 5)
  • " El cielo y la tierra no durarán para siempre, pero mis palabras sí." (Lucas 21: 33 PDT)

    La Escritura o Biblia es la Palabra de Dios, a través de Ella podemos conocer a Dios si nos acercamos a Él sabiendo que existe y que premia a los que lo buscan. (Lee Hebreos 11: 6). Para poder entender la Biblia, debemos leerla pidiendo a Dios que Su Espíritu nos dé entendimiento. El apóstol Pablo oraba a Dios con respecto a nosotros, de la siguiente manera:
    "Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente. Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es." (Efesios 1: 17 – 23 PDT).
    Cada hijo/a de Dios debe apropiarse de esta oración y pedir que Dios le conceda lo que hemos leído, porque esta oración ha sido inspirada por Dios y eso muestra que Su voluntad es darnos lo que ahí dice. "Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido." ( 1ª Juan 5: 14, 15) Podemos orar así:
    Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, me dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que yo entienda los secretos de Dios y llegue a conocerlo verdaderamente. Pido que Dios me ilumine con entendimiento para que yo vea su verdad y sepa lo que tiene preparado para mí, su escogido/a. Entonces podré participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Veré también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es.
    Cada día debemos pedirle a Dios en el Nombre de Jesucristo, que nos dé más de Su Espíritu, así que no dudes en hacer esta oración diariamente, pero no como una mera repetición, sino con un anhelo ferviente de recibir lo que pides. “Si ustedes permanecen en mí y son fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. (Juan 15: 7 PDT).

    El alimento diario de los hijos de Dios es Su Palabra. “Pero Jesús le respondió: -En las Escrituras dice: 'No sólo de pan vive el hombre; sino de toda palabra que Dios dice'.Alimentarnos de la Palabra de Dios, es alimentarnos de Dios mismo, de Jesucristo, porque Él es la Palabra hecha carne. (Lee Juan 1: 1, 2, 3, 4, 10, 14). Así como alimentas tu cuerpo físico todos los días, de la misma forma tienes que alimentar tu espíritu todos los días. "El Padre que me envió vive, y yo vivo debido a él. Así mismo el que se alimenta de mí, vivirá debido a mí… No es el cuerpo el que le da vida a uno, sino el espíritu. Las palabras que les he dicho son espíritu y por lo tanto dan vida.” (San Juan 6: 57, 63 PDT)