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miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿CÓMO SON TUS PALABRAS?

¿CÓMO SON TUS PALABRAS?
Hay palabras sin sentido que se vuelven con sentido por el uso de los muchos y el despecho de los pocos. En cuestión de género, no manda la palabra, sino el género que a la misma da sentido. Y qué antagónico resulta decir: “hacer el amor”, cuando están comprando sexo; palabras sin sentido, confusas y mal entendidas… pero bueno, ¿quiénes entienden mal? ¿Los con sentidos o los sin sentidos? ¿Y quiénes son ellos o ellas? ¿Son palabras los balbuceos imprecisos del niño que aún mama? Para sus padres, sí; para el oyente inexperto sólo serán ruidos de un aspirante a hablar.

Al entrar Jesús en Capernaúm, se le acercó un centurión pidiendo ayuda. --Señor, mi siervo está postrado en casa con parálisis, y sufre terriblemente. --Iré a sanarlo --respondió Jesús. --Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano. (Mateo 8: 5-8 NVI) ¿Qué le estaba diciendo el centurión a Jesús? Tu Palabra tiene autoridad, porque yo sé lo que es estar bajo autoridad y en autoridad. Tú no necesitas ir a mi hogar, además, ¿quién soy yo para que Tú entres en mi hogar? Lanza tan sólo la palabra y ésta hará la obra. Yo sé el poder que tienen mis palabras, el alcance de éstas, porque también estoy en autoridad. Señor Jesús, Tú tienes la autoridad, Tú tienes el poder, Tú tienes el querer; lanza la palabra y será hecho.

“Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían: --Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe. Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. Pero a los súbditos del reino se les echará afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.” (ver. 10 – 12) Jesús queda maravillado, extasiado cuando escucha palabras de fe, éstas impresionan Su corazón, lo derriten y lo llevan a realizar el milagro. “Luego Jesús le dijo al centurión: --¡Ve! Todo se hará tal como creíste. Y en esa misma hora aquel siervo quedó sanó.” (ver. 13).

Las palabras del Señor Jesús, son Palabras de verdad y vida. Las palabras con la fuerza de la fe en el Señor Jesucristo, reciben lo que creen. “El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6. 63 NVI). Paradójicamente a las palabras que lanzó a la higuera: “Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.” (Mateo 21: 19). Estas palabras de Jesús produjeron muerte. Te has preguntado alguna vez, ¿por qué lanzó Jesús esas palabras? ¿Fue por rabia, enojo, furia? Nada de eso, sino que, para qué sirve una higuera frondosa sino tiene higos. Pero no era tiempo de higos; ¿entonces para qué pretendía demostrar aquello que no poseía para dar?

Hay mucha pompa en las palabras cuando se dice lo que no se pretende en realidad, como discursos políticos, prensa alharaca, palabras y palabras como hojas en la higuera, pero sin sentido, sin decir lo que en realidad pretenden, dejando al azar la interpretación, pero manifestándose pomposamente. Distorsionan las palabras entrelíneas para hacernos creer lo que en realidad no son. No te fíes de aquel que te invita a comer en su mesa y te endulza con palabras halagüeñas, pero su pensamiento no está contigo, sino en el provecho que puede sacar de ti. (Lee Proverbios 23: 6 -9) Estas palabras zalameras producen náuseas y provocan vómito.

"Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca." (Apocalipsis 3: 15 y 16). Tibieza en las palabras es falta de fe. Si no tienes palabras de fe en el Señor Jesús, como tuvo el centurión, provocas náuseas. A Jesús no le convence un discurso pomposo, le maravilla la fe en Su Palabra. ¿Tienes fe? Habla fe, déjate de discursos baratos, el Señor Jesús sabe cuál es la intención de tu corazón.

El paralítico estaba sentado a la puerta del templo llamada “Hermosa”, esperando la compasión de las personas que iban a orar y a agradecerle a Dios por tantas bendiciones, en fin, ellas podían ir allí con sus propios pies y voluntariamente; él, sin embargo, era llevado por otros para pedir a los hombres lo que Dios bien podía hacer por él. De pronto, Pedro y Juan se acercaron para entrar por la puerta al templo y el paralítico les rogaba por una pequeña limosna. “Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios." (Hechos 3: 3-9 RV 60)

Míranos”, somos humanos como tú, no tenemos dinero, pero hay Alguien dentro de nosotros que puede sacarte de esta situación. Mientras el paralítico los miraba fijamente, sin decir palabras, esperando recibir algo material, aunque ínfimo, que no satisfaría su necesidad, oyó decir estas poderosas palabras a Pedro: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Éstas fueron palabras con poder, autoridad y fe, en un NOMBRE, no fueron palabras pomposas que se desvanecen al instante, fueron palabras de vida, que producen fruto en su tiempo, que satisfacen una necesidad; este hombre ya nunca más se sentaría a la puerta del templo, iría con sus propios pies a adorar al Dador de vida.

No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy”, qué quiere decir: No es en mi poder o fuerza, sino en el poder y la fuerza de Alguien dentro de mí, que sí puede hacer mucho por ti y en esa autoridad lanzo la palabra: “¡Levántate y anda!” para que la gloria no sea para el hombre, sino sólo para el que es la Palabra, el Verbo de Dios, Jesucristo, el Señor. Tú puedes lanzar la palabra con autoridad si eres hijo de Dios y esa palabra dará resultados, satisfará una necesidad, levantará a personas.

Ahora te digo: ¡Mírate! ¿Tienes algún recurso material que pueda levantar a un paralítico sin posibilidad de cura? Nada material podrá satisfacer la necesidad del alma hambrienta de Dios, del incapacitado para buscar a Dios. Pero tú tienes un recurso valiosísimo dentro de ti, tienes a Jesucristo y si lo tienes a Él, lo tienes todo. Lo que tienes dentro de ti, empieza a darlo para que otros puedan también glorificar a Dios por ellos mismos, para que puedan entrar a la misma presencia de Dios. Lanza la Palabra, Jesucristo es la Palabra. Hay muchos paralíticos por el temor, la amargura, el resentimiento, los celos, la decepción, etc. y necesitan que alguien les lance la Palabra para que nunca más sean los mismos. Dios ya te dio los recursos, te dio a Su Hijo, no para guardarlo dentro de ti, sino para decirlo al mundo, usa la Palabra que es vida y extiende Su Reino con el poder que llevas dentro de ti.





lunes, 29 de agosto de 2011

¡COBREN ÁNIMO!

¡COBREN ÁNIMO!

Quiero que lo sepan para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor, y tengan toda la riqueza que proviene de la convicción y del entendimiento. Así conocerán el misterio de Dios, es decir, a Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud. (Colosenses 2: 2, 3, 9, 10 NVI)

Estamos completos en Cristo, tenemos la autoridad que Él nos delegó y podemos entrar al lugar de todos Sus tesoros de sabiduría y conocimiento, para “ejecutar sentencia” prontamente contra todo aquello que se levanta contra el conocimiento de Cristo, ya sea por mentiras en contra nuestra o por blasfemia directa al Nombre de Jesucristo, ante el cual toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Él es Señor.

Así vi al perverso sepultado; ellos aun habían venido del Lugar Kadosh (Santo). Pero aquellos que habían actuado rectamente fueron olvidados en la ciudad. Esto también es vanidad; porque el castigo decretado por una obra maligna no es llevado a cabo prontamente; por lo tanto, el corazón de los hijos de los hombres está totalmente determinado en aquellos que hacen el mal. (Eclesiastés 8: 10, 11 TKIM-DE)

Ejecutar o decretar son lo mismo. Tenemos autoridad para cerrar las bocas mentirosas y para alejar del lugar donde Dios nos colocó a aquellos que son estorbo, recordando que nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra espíritus inmundos que vienen en contra nuestra, escondidos tras un disfraz humano. Pero recuerden, el Mayor está con nosotros. Basta ya de darle espacio al enemigo para que haga de las suyas. Ese territorio llamado hogar, donde reside nuestra familia, nos pertenece, sin embargo el enemigo, el diablo, quiere destruirnos, porque somos ahí una amenaza para él, por eso se esfuerza por sacar a nuestros hijos del camino del Señor; pero, ¡cobra ánimo! Vístete de valor y pelea la batalla en el nombre de Jesucristo. Pide a Dios por la conversión de esas personas, que gobernadas y enceguecidas por el enemigo están queriendo atrapar a tus hijos o familiares, no permitas que el diablo gane ventaja. Estamos en una guerra frontal, pero nuestro enemigo ya fue vencido por Jesucristo el Vencedor, y esa victoria es ahora nuestra, de los que hemos recibido a Jesús como nuestro Señor y Salvador; sin embargo tienes que usar los recursos que Él te dio y en Su Nombre ata a esos espíritus que gobiernan esas vidas, átalos para que no puedan operar y mientras estén atados actúa a favor de esas personas y llévales el mensaje de salvación o pide a Dios que otros vayan con ese Mensaje.

Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. (2ª Corintios 10: 4, 5 NVI)

La adoración es un arma poderosa para derrotar al diablo. ¿Sabes por qué? Porque la adoración nos eleva a Dios, justo al mismísimo lugar que Satanás ocupaba antes de su caída, lugar que la Iglesia de Cristo, como la Esposa del Cordero estará por la eternidad. En ese lugar no existe la palabra derrota y el temor huye despavorido. En medio de la crisis, adora a Dios. Recuerda, ya tienes la victoria. No digas nada que anule lo que Dios ya te dio. Cobra ánimo en Cristo y sé que de ésta saldrás en victoria.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿POR QUÉ DEBO ESTUDIAR LA BIBLIA?



¿POR QUÉ DEBO ESTUDIAR LA BIBLIA?


Porque…

  • "Toda la Escritura es un mensaje enviado por Dios, y es útil para enseñar, reprender, corregir y mostrar a la gente cómo vivir de la manera que Dios manda. Con las Escrituras, un siervo de Dios estará listo y completamente capacitado para toda buena obra. "(2ª Timoteo 3: 16, 17 PDT)
  • "Podemos confiar por completo en lo que dijeron los profetas y está muy bien que ustedes sigan cuidadosamente sus palabras. Sus profecías son como una lámpara que alumbra en la oscuridad hasta que llegue el amanecer en el que Cristo, como la estrella de la mañana, les traerá nueva luz al corazón. Sobre todo, deben entender que ninguna profecía de las Escrituras fue interpretada según la voluntad de los profetas. Ninguna profecía fue dicha por el impulso de algún hombre. Todo lo contrario, los profetas hablaron de parte de Dios, guiados por el Espíritu Santo." (2ª Pedro 1: 19, 20, 21 PDT)
  • "Ustedes estudian las Escrituras con mucho cuidado porque piensan que las Escrituras les darán vida eterna. Pues esas mismas Escrituras son las que hablan de mí." (Juan 5: 39 PDT)
  • "… Las Escrituras siempre dicen la verdad." (Juan 10: 35b PDT)
  • "Todo lo que se escribió en el pasado fue para dejarnos una enseñanza y para que tengamos esperanza. La esperanza viene por la paciencia y el ánimo que nos dan las Escrituras." (Romanos 15: 4 PDT)
  • "Las Escrituras decían lo que pasaría en el futuro: Dios aprobaría a los que no son judíos por causa de su fe y le dio a Abraham esta buena noticia: "Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti". (Gálatas 3: 8 PDT)
  • “Toda palabra de Dios es digna de crédito; Dios protege a los que en él buscan refugio.” (Proverbios 30: 5)
  • " El cielo y la tierra no durarán para siempre, pero mis palabras sí." (Lucas 21: 33 PDT)

    La Escritura o Biblia es la Palabra de Dios, a través de Ella podemos conocer a Dios si nos acercamos a Él sabiendo que existe y que premia a los que lo buscan. (Lee Hebreos 11: 6). Para poder entender la Biblia, debemos leerla pidiendo a Dios que Su Espíritu nos dé entendimiento. El apóstol Pablo oraba a Dios con respecto a nosotros, de la siguiente manera:
    "Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que entiendan los secretos de Dios y lleguen a conocerlo verdaderamente. Pido que Dios los ilumine con entendimiento para que vean su verdad y sepan lo que tiene preparado para sus escogidos. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Verán también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es." (Efesios 1: 17 – 23 PDT).
    Cada hijo/a de Dios debe apropiarse de esta oración y pedir que Dios le conceda lo que hemos leído, porque esta oración ha sido inspirada por Dios y eso muestra que Su voluntad es darnos lo que ahí dice. "Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido." ( 1ª Juan 5: 14, 15) Podemos orar así:
    Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, me dé el Espíritu, fuente de sabiduría, para que yo entienda los secretos de Dios y llegue a conocerlo verdaderamente. Pido que Dios me ilumine con entendimiento para que yo vea su verdad y sepa lo que tiene preparado para mí, su escogido/a. Entonces podré participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo. Veré también lo grande que es el poder que Dios da a los que creen en él. Es el mismo gran poder con el que Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y le dio el derecho de sentarse a su lado en el cielo. Dios ha puesto a Cristo por encima de cualquier autoridad, poder, gobierno o dominio, tanto de este mundo como del que está por venir. Dios puso todo bajo el mando de Cristo y lo escogió como máxima autoridad de todo para bien de la iglesia. Cristo llena todo con su presencia, y en la iglesia se muestra todo lo que él es.
    Cada día debemos pedirle a Dios en el Nombre de Jesucristo, que nos dé más de Su Espíritu, así que no dudes en hacer esta oración diariamente, pero no como una mera repetición, sino con un anhelo ferviente de recibir lo que pides. “Si ustedes permanecen en mí y son fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. (Juan 15: 7 PDT).

    El alimento diario de los hijos de Dios es Su Palabra. “Pero Jesús le respondió: -En las Escrituras dice: 'No sólo de pan vive el hombre; sino de toda palabra que Dios dice'.Alimentarnos de la Palabra de Dios, es alimentarnos de Dios mismo, de Jesucristo, porque Él es la Palabra hecha carne. (Lee Juan 1: 1, 2, 3, 4, 10, 14). Así como alimentas tu cuerpo físico todos los días, de la misma forma tienes que alimentar tu espíritu todos los días. "El Padre que me envió vive, y yo vivo debido a él. Así mismo el que se alimenta de mí, vivirá debido a mí… No es el cuerpo el que le da vida a uno, sino el espíritu. Las palabras que les he dicho son espíritu y por lo tanto dan vida.” (San Juan 6: 57, 63 PDT)

domingo, 19 de septiembre de 2010

VENGA TU REINO

VENGA TU REINO
“Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.” (Mateo 6: 10 PDT)

En la oración del Padre Nuestro, Jesús mostró cómo podemos traer a la tierra los diseños de Dios que están en los cielos. Muchos repiten esta oración sin que haga eco en el cielo, porque no la dicen creyendo que es posible que Dios pueda traer Su gobierno o reino a la tierra para que haya transformación a todo nivel, tanto personal, social, económico y que la tierra empiece a producir en abundancia. El gobierno de Dios sólo puede establecerse si lo pedimos con fe, creyendo que Dios va a transformar nuestras vidas, las vidas de nuestros amados, nuestra sociedad y nuestro país para que Su justicia sea hecha; podemos empezar a declarar por ejemplo: Que venga tu Reino sobre mi matrimonio, porque así como en los cielos el divorcio no es legal, tampoco sea legal en mi matrimonio, para que tu voluntad prevalezca; o también, que venga tu reino sobre mis hijos, para que Tu voluntad sea hecha en ellos y lo que Tú has determinado para ellos, se cumpla. Puedes declarar: Señor, que venga Tu Reino sobre mi nación para que tu justicia sea hecha, para que la corrupción que no es procedente en los cielos, tampoco lo sea en mi nación. O también declara: Señor que venga tu reino sobre mis finanzas, para que Tú manejes mi economía para la extensión de tu Reino y sea manifiesta tu justicia mientras doy a los necesitados; que mi mirada no esté puesta en el dinero que es corruptible, sino en tu Reino, que es incorruptible. Dios nos ha dado autoridad y nos enseñó cómo ejercerla: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.” Hay un profundo contenido en estas palabras y son la llave para bajar los diseños de Dios a esta tierra. ¿Quieres salud divina? Declara: Padre Eterno, que venga Tu Reino sobre mi cuerpo para que viva en salud divina y tu voluntad sea manifiesta en mi vida. En tu Reino no hay enfermedad, por lo tanto no acepto la enfermedad en mi vida, porque lo que no es procedente en Tu Reino, tampoco es procedente en mi cuerpo. Enséñame a cambiar mis hábitos alimenticios para no seguir dañando mi cuerpo y a vivir como ciudadana de Tu Reino. En el nombre de Jesucristo, amén.

Luego Dios dijo: «Ahora hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Tendrá poder sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y en toda la tierra. Reinará sobre los animales terrestres, y sobre todos los animales que se arrastran por el suelo» Así que Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, creó al varón y a la mujer. Y los bendijo diciendo: «Tengan muchos hijos para así poblar el mundo y ejercer control sobre él: dominando a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser vivo que existe en la tierra». (Génesis 1: 26-28) Dios le ha dado al ser humano poder y dominio sobre la creación para que ejecute la voluntad de Dios y esto se hizo antes de que Adán y Eva decidieran pecar; al ceder a la tentación y pecar, entregaron el derecho de poder y dominio a Satanás; sin embargo cuando Jesucristo venció al diablo en la Cruz del Calvario, le quitó el poder y dominio sobre las cosas y sobre las personas y en un voto de confianza le entregó ese poder y dominio a la Iglesia. Satanás sigue engañando a los hijos de Dios haciéndoles creer que él tiene en sus manos el señorío y usa a personas que están de su lado para tomar control y ejercer toda clase de maldad; sin embargo la Palabra de Dios dice: “Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero. Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Ésta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.” (Efesios 1: 18-23 NVI).

Si estamos en Cristo, entonces gobernamos con Él, estamos aquí, en esta tierra para traer el gobierno de Dios y no permitir que Satanás siga haciendo de las suyas. ¿Y cómo vamos a lograrlo? Clamando día y noche para que el Reino de Dios venga a tu vida, tu esposo/a, hijos, familia, ciudad, etc., para que Su voluntad sea hecha. Jesucristo ha vencido y está por encima de todo y Dios le dio un Nombre que es sobre todo nombre “para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2: 10 ,11 NVI) Jesucristo tiene toda autoridad sobre todo y nos ha delegado esa autoridad a Sus hijos. “Toda autoridad me ha sido dada sobre los cielos y sobre la Tierra. Y tal como mi Padre me ha enviado, también yo los envío a ustedes.(Matero 28: 18 Sy Español). Todos somos enviados para realizar lo que Cristo realizó y para traer el Reino de Dios a la tierra. "Créanme que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; y si no, crean por las obras mismas. "En verdad les digo: el que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque Yo voy al Padre. "Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. "Si Me piden algo en Mi nombre, Yo lo haré.” (Juan 14: 11-14 NBLH) Si Jesús lo dice, yo lo creo, entonces sólo me queda empezar a ejecutar su obra y declarar con fe y firmeza: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.” Amén.

sábado, 20 de marzo de 2010

SOMOS SERES EPIRITUALES

SOMOS SERES EPIRITUALES

“Y Dios consideró que esto era bueno, y dijo: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza…. Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó.” (Génesis 1: 25b, 26ª NVI) Qué maravilloso es saber que hemos sido creados a la imagen y semejanza de Dios. Pero, ¿cómo es Dios? “Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” (Juan 4: 24 NVI) Nosotros somos espíritu porque hemos heredado eso de Dios, tenemos un alma donde está la voluntad, los pensamientos y los sentimientos y ahí está incluido nuestro temperamento y carácter, lo que en realidad somos como humanos. El alma fue atrapada por Satanás cuando tentó a Eva y ella accedió a sus insinuaciones y luego Adán decidió otorgarle al diablo la autoridad que Dios le había dado. “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.” (Génesis 1: 26-28 LBLA). Sin embargo, Cristo con Su triunfo en la cruz devolvió al ser humano lo que el enemigo le quitó, le devolvió la autoridad para extender el Reino de Dios a las naciones, para incursionar en las tinieblas e introducir la luz de Dios. “Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: --Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28: 18-20 NVI)

La autoridad que los hijos de Dios tenemos es delegada, porque fue a Jesucristo a quien se le dio toda autoridad, pero Él nos dio la jurisdicción para hacer la obra de Dios aquí en la tierra, por eso dijo: “vayan y hagan”, esto significa que tenemos que avanzar hacia las naciones y formar personas con una nueva mentalidad, con mentalidad del Reino de Dios, enseñándoles cómo se vive en este Reino. La vida en el Reino se la vive por fe, haciendo las obras que Cristo hizo. “El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo.” (1ª Juan 3: 8) Destruimos las obras del diablo cuando no nos sometemos más a la esclavitud del pecado y dejamos de pecar para seguir a Cristo en todo, sin pecado, para que el diablo no tenga nada con nosotros, nada a qué aferrarse. Para esto sometemos nuestra alma a la sujeción de nuestro espíritu y nuestro espíritu a la sujeción del Espíritu Santo, es decir que quien gobierna nuestro ser es nuestro espíritu y no el alma con todo su razonamiento y emociones, que dicho sea de paso, no son malas, pero necesitan estar bajo control, bajo el control de nuestro espíritu, porque debes recordar que somos seres espirituales, fue ese el diseño de Dios y no somos seres meramente anímicos; no estoy diciendo “anémicos”, que es en eso que nos convertiríamos si nuestra alma toma el control, pero anémicos espirituales.

La fe de Dios está en nuestro espíritu y es esa fe que debemos activar, esta fe es capaz de hacer lo que Cristo hizo, por eso debemos alinear nuestra fe espiritual a la fe de Dios. Cuando nuestra fe se alinea con la fe de Dios las cosas suceden, entonces empezamos a declarar Su Palabra que brota de nuestro espíritu como una palabra profética, como cuando se interpreta lenguas sin que medie el razonamiento, es algo sobrenatural y glorioso. Esta fe es diferente de la confesión positiva y muy racional. Cuando dejamos que el Cristo que vive en nosotr@s hable, esa Palabra sale con fe, porque es el Dios de fe quien la dice a través de nosotros. La mente racional no puede entender esto, pero quienes somos guiados por el Espíritu de Dios ponemos en sujeción a nuestra mente y dejamos actuar a nuestro espíritu. “El que no es espiritual no acepta lo que viene del Espíritu de Dios porque le parece una tontería. No puede entenderlo porque eso tiene que juzgarse espiritualmente.” (1ª Corintios 2: 14 NVI). El alma humana exige el dominio de la carne o la naturaleza pecaminosa para satisfacer sus bajas pasiones, pero los que somos guiados por el Espíritu Santo de Dios sabemos que esto nos conduce a la muerte espiritual. “La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz.” (Romanos 8: 6). El alma humana exige primeramente entender lo que Dios dice para poder creer; en cambio los que vivimos guiados por nuestro espíritu unido al Espíritu de Dios, le creemos a Dios aun sin entender, porque el entendimiento vendrá en la medida de nuestra aceptación a la Palabra de Dios. Por lo tanto, pongamos nuestra mente con sus pensamientos e imaginaciones en sujeción a la obediencia a Cristo, pensando los pensamientos como nos dice el apóstol Pablo: “Para concluir, hermanos, enfoquen sus pensamientos hacia todo lo que es verdad, noble, justo, puro, amable, admirable en alguna virtud o en algo digno de alabar.” (Filipenses 4: 8 TKIM-DE).

jueves, 23 de abril de 2009

EL PODER DEL NOMBRE DE JESÚS

EL PODER DEL NOMBRE DE JESÚS
Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. "Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros. Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura.
(Juan 17: 11, 12)
El nombre que Jesús recibió fue la autoridad que pudo vencer el poder de Satanás, porque frente al Nombre de Dios, no hay poder que se resista. Jesús es, era y será lo que Su nombre es. Él no tenía que estar diciendo, “vengo en el nombre del Padre”, porque Él era Dios; y Satanás sabía muy bien quién era Jesús. El nombre de Dios es la autoridad de Él y la Persona de Jesucristo legítimamente tenía esa autoridad, así que podía ejercer poder sobre cualquier otro poder. Ahora bien, lo maravilloso del Cuerpo de Cristo es que Dios le ha dado autoridad, esa autoridad es Su Nombre en la Persona de Jesucristo, para quienes de verdad creen y lo aceptan; es ese Nombre que es sobre todo nombre, tanto en los cielos, en la tierra o debajo de la tierra. La Iglesia tiene la autoridad que Dios le ha dado para deshacer las obras del diablo, así como Cristo lo hacía. “El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo.” (1ª Juan 3: 8b). Esta autoridad es mayor que el poder del diablo. Por ejemplo, si un minusválido tiene un cargo de autoridad en la calle para cobrarnos por el estacionamiento de nuestro vehículo, aunque no tenga la fuerza y capacidad física para obligarnos a obedecer la orden, por ser una autoridad, aunque sea en algo al parecer insignificante, nosotros debemos obedecerle, porque debido a su autoridad tiene el poder de hacernos pagar una multa o quizá algo mayor, si estamos en un país donde las leyes se cumplen por supuesto. La autoridad es superior al poder. El poder está subordinado a la autoridad, es por eso que el Nombre de Jesús está sobre cualquier otro nombre en cualquier lugar del universo y nosotros como Iglesia hemos recibido esa autoridad para usar Su Nombre.

El Señor Jesucristo ha dado a Su Cuerpo (Iglesia) Su Nombre, Su autoridad para que hagamos lo que Cristo hizo estando en la tierra y Él dijo: “Les aseguro que el que confía en mí hará lo mismo que yo hago. Y, como yo voy a donde está mi Padre, ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho.” (Juan 14: 12). La autoridad que Cristo dejó a Su Iglesia es para que ésta continúe Su obra y no permita que Satanás se imponga. A pesar de estar viviendo en medio de un mundo de maldad, porque este sistema está regido por el maligno, nosotros podemos declarar con firmeza y certidumbre lo que Habacuc declaró: “Porque así como las aguas cubren los mares, así también se llenará la tierra del conocimiento de la gloria del Señor." (Habacuc 2: 14). Este conocimiento va a ser manifiesto por la autoridad y poder que tiene Su Iglesia. Cada hija/o de Dios lleva dentro de ella/él al Espíritu Santo; es éste el mismo poder que resucitó de los muertos a Cristo Jesús. Por eso Pablo oraba por los creyentes y decía: “Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero. Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia.” (Efesios 1: 18 -22 NVI).

Yo también pido que lo ojos de cada hija/o de Dios sean iluminados para que entiendan cuál es la herencia que como santos tienen, para que comprendan el poder y la autoridad que se les ha dado, para que ejerzan adecuadamente lo que Cristo les legó. La autoridad que tenemos por el derecho que nos dio Jesucristo de llevar Su Nombre, es superior al poder de Satanás. El engaño del diablo es colocar temor en los hijos de Dios y mostrarse demasiado grande como para que se lo derrote; sin embargo, nosotros sabemos que Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1ª Juan 4: 4). Teniendo el entendimiento de Quién está en nosotros y que Su Nombre es la autoridad máxima sobre todo nombre o poder, sometiéndonos a Él en obediencia por amor, vamos a resistir al diablo, porque éste ya fue derrotado en la cruz y fue exhibido en vergüenza ante todos los seres del universo. Con la victoria de Cristo, nosotros que nos hemos unido a Él, ya tenemos la victoria."Miren, les he dado autoridad para pisotear sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada les hará daño.” (Lucas 10: 19) No permitas que el temor te invada, no proviene de Dios, recházalo. Recuerda siempre quién eres en Cristo y qué tienes en Él. “Todas las cosas las sometió Dios debajo de sus pies y, también sobre todas las cosas, lo ha hecho cabeza de la iglesia. Así la iglesia, que es el cuerpo de Cristo, está llena del que todo lo llena en todos.” (Efesios 1: 22, 23 CAS). Usa lo que tienes y saca el mayor provecho de lo que Dios te dio. Tienes autoridad sobre todo poder demoníaco. No vivas más en esclavitud, sometiéndote a los deseos de tu vieja naturaleza o del diablo porque ya Cristo te hizo libre. Rompe toda cadena de opresión en el Nombre de Jesucristo, rechaza la derrota, vive la victoria que Cristo ganó por ti y disfruta de tu herencia. Señor, abre los ojos del entendimiento de cada persona, hija/o tuyo que lea esto, para que entienda que estando en Ti, por haberte recibido y por vivir en Tu voluntad, tiene la autoridad de Tu Nombre que es superior a cualquier otro nombre. Amén.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LA VICTORIA DEL CALVARIO

LA VICTORIA DEL CALVARIO
"Antes, ustedes estaban muertos, pues eran pecadores y no formaban parte del pueblo de Dios. Pero ahora Dios les ha dado vida junto con Cristo, y les ha perdonado todos sus pecados. La ley escrita estaba en contra de nosotros, pero Dios le puso fin por medio de la muerte de Cristo en la cruz. Dios les quitó el poder a los espíritus que tienen autoridad, y por medio de Cristo los humilló delante de todos, al pasearlos como prisioneros en su desfile victorioso."
(Colosenses 2: 13-15 BLS)
Cuando Dios creó a Adán y Eva, les dio toda autoridad sobre lo creado. (Génesis 1: 28). Ellos eran los gobernantes absolutos sobre la tierra y debían traer el gobierno del cielo a la tierra. Eran los encargados de extender la cultura del reino de los cielos a este planeta. Por medio de ellos, cielo y tierra se unían y la voluntad de Dios se manifestaba. Pero, un día, Satanás se interpuso y astutamente hizo que Adán cediera su señorío al diablo. ¿Qué pasó? Adán decidió ser leal a Satanás y ya no a Dios. A partir de ese momento, su nuevo amo tenía derecho legal sobre ellos y sobre toda su descendencia. Dios no podía intervenir, porque Él respeta Sus leyes y si esa era la decisión del hombre, Dios la respetaba, a pesar de no ser la correcta. La tierra que Dios le dio al hombre fue traspasada a Satanás, pero ese no iba a ser su destino final, porque Dios había establecido que esta tierra le perteneciera a la raza humana, pero, ¿cómo recuperarla legalmente? Sólo un Hombre a la semejanza de Adán, pero sin la mancha del pecado, de la contaminación satánica, sólo Él legalmente podía recuperarla.

"Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios." (1ª Pedro 1: 17 -21 RV60)
Entonces Dios, quien ya había destinado a Su Hijo desde antes de la fundación del mundo, para que fuese quien nos rescatase del yugo de esclavitud, llegado el momento, lo envió a rescatarnos; y vanos fueron los intentos de Satanás por destruirlo o hacerlo pecar, porque Jesús de Nazaret se mantuvo sin pecado. Satanás en su saña por destruir al Dios Hombre, lo llevó hasta la más cruenta y horrible muerte, la muerte de cruz, pensando que en algún momento se iba a romper el vínculo entre el Padre y el Hijo, pero sus expectativas se desvanecieron cuando se escucharon la palabras: “Consumado es”. Estas palabras retumbaron por todo el universo, estremeciendo inclusive los cimientos del infierno y paralizando de miedo e impotencia al líder de la pandilla infernal, Satanás, alias el diablo y a todo su ejército, quienes habiendo sido derrotados, fueron despojados de su poder y humillados frente a todos los santos ángeles de Dios, mientras el Cristo los exhibía públicamente en Su Gran Desfile Triunfal, destruyendo al que tenía el poder de la muerte, esto es el diablo.
Ahora Jesucristo nos dice: "No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.” (Apocalipsis 1: 18) Iglesia, ya no hay de qué temer porque Satanás está destruido, hace 2000 años atrás ya fue destruido, ya no tiene ningún poder. Celebra tu libertad y empieza a gobernar. Toma autoridad y empieza a reinar.

Cuando se escucharon la palabras: “Consumado es”, Satanás sabía lo que le esperaba, porque había dado muerte a un inocente, ya no había escapatoria, su trampa se volvió contra él. Todo derecho legal que tenía sobre la humanidad le fue quitado; todo poder sobre la raza adámica quedaba anulado, su señorío fue deshecho y su maldad fue manifiesta. “Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, (destruir, derogar, abolir, inutilizar) mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte --es decir, al diablo--, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.” (Hebreos 2: 14, 15 NVI). Como Cristo no tenía la naturaleza de Adán en sus genes, no era esclavo de Satanás, por lo tanto aun siendo totalmente humano, derrotó al diablo y le quitó el derecho que tenía sobre nosotros. ¡Aleluya! Somos libres del tirano y nada tenemos con él, así como Jesucristo nada tenía con el príncipe de este mundo. "No hablaré mucho más con ustedes, porque viene el príncipe (gobernante) de este mundo, y él no tiene nada en Mí” (Juan 14: 30 NBLH). Las cadenas ya han sido rotas y el poder de Satanás ya ha sido anulado y toda autoridad ha vuelto a los hijos de Dios.

Entonces, ¿por qué todavía el diablo sigue haciendo de las suyas? Porque el diablo ha sometido a las personas por engaño, que es lo único que sabe hacer y les ha hecho creer que él todavía tiene poder, cuando en realidad ya ha sido despojado de su poder, ahora sólo es un pobre diablo. Dios ha delegado a Su Iglesia la autoridad para extender Su reino. “Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28: 18-20 NVI) Al Vencedor se le dio toda potestad en los cielos y en la tierra y Él nos ha dado la orden de avanzar y tomar posesión de lo que por derecho nos pertenece. “Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el mensaje del cual dieron testimonio; no valoraron tanto su vida como para evitar la muerte.” (Ap. 12:11) Este mensaje es la victoria de Cristo en la cruz y la derrota de Satanás. A él no le gusta oír de su derrota. Dísela y declara tu libertad mediante la sangre del Cordero por Su victoria en la cruz. Aleluya.