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domingo, 9 de agosto de 2009

DIOS ESTÁ EN TI ¡GÓZATE!

DIOS ESTÁ EN TI ¡GÓZATE!
“David iba vestido con un efod de lino, y danzaba con todas sus fuerzas, y tanto él como todos los israelitas llevaban el arca del Señor entre gritos de alegría y toque de trompetas.”
(2º Samuel 6: 14,15).
En el Antiguo Testamento, el Arca del Señor simbolizaba la presencia de Dios. Después de muchos años que el Arca estuvo olvidada, David preparó un lugar para el Arca y la llevó allí entre expresiones de júbilo y gran gozo. David entendía lo que significaba tener cerca la presencia de Dios. Lo maravilloso de este tiempo de abundante gracia es que la presencia de Dios está en medio de nosotros sus hijos, está en nuestro corazón, allí está el Arca del Dios vivo, sin cortinas intermedias que ocultan Su presencia. El Arca de Dios está en ti y en mí y ese gozo que invadió a David al llevar el Arca del Pacto hasta la morada que él le preparó, debe invadirnos a nosotros todo el tiempo y aún más, porque la Presencia de Dios habita en nosotros.

“Estén siempre gozosos” (1ª Tesalonicenses 5:16) El gozo es la complacencia de poseer algo muy valioso; y nosotros tenemos lo incomparablemente más valioso que todas las posesiones que el mundo nos pueda ofrecer; tenemos a Jesucristo, por eso Pablo nos exhorta a mantenernos siempre con gozo. El gozo debe ser la característica número uno de todo cristiano. En Filipenses 4: 4, Pablo nos dice que “nos regocijemos en el Señor siempre y repite: Otra vez digo: Regocijaos.” La Biblia está saturada de las palabras gozo, alegría, júbilo, etc., porque nuestro Dios es un Dios de gozo, es un Dios gozoso, Él es todo gozo. Si entramos en Él, nuestro ser debe estar invadido por Su gozo. Lo primero que el diablo quiere hacer es quitarnos el gozo y hundirnos en la tristeza y la depresión, pero no se lo vamos a permitir, "porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza" (Nehemías 8: 10).

“El reino de Dios es justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo” (Romanos 15: 17). Cuando entramos en el Reino de Dios, entramos a Su justicia, Su paz y Su gozo, porque entramos en Cristo. El Arca es símbolo de salvación. Noé fue salvo en un arca con toda su familia. Cristo es nuestra Arca; en Él somos salvos por la sangre del nuevo pacto derramada en la cruz del Calvario, esta sangre nos envuelve como un manto protector y se extiende a nuestras generaciones. El Arca es salvación para nosotros y los nuestros hasta mil generaciones. Después que David llevó el Arca a Su lugar, entonó un hermoso salmo (1º Crónicas 16: 7 -36) y declaró en el versículo 15-17 (Septuaginta) lo siguiente: “Rememorar por siempre su pacto —su palabra que mandó— por mil generaciones; el que pactó con Abraham; y su juramento a Isaac; y que constituyó a Jacob en precepto; a Israel el pacto sempiterno” Lo que fue dado en lo físico y natural a Israel, a nosotros se nos concede en lo espiritual, porque hemos entrado en Cristo a heredar las promesas. El gozo permite que nuestra fe se mantenga viva y nuestros ojos espirituales vean el alcance de las bendiciones del Señor.

“Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.” (Efesios 3: 14 -21 NVI) El gozo del Señor nos fortalece (Nehemías 8: 10) porque hace que Cristo habite en nosotros de forma continua. El gozo del Señor no permite la entrada al enemigo, este gozo se convierte en nuestra inexpugnable (infranqueable, invencible) fortaleza, por tanto debemos gozarnos siempre para mantener al enemigo alejado. El gozo está unido a la alabanza y la adoración, porque “no puede estar triste el corazón que alaba a Cristo”

“¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Canten al Señor un cántico nuevo, alábenlo en la comunidad de los fieles. Que se alegre Israel por su creador; que se regocijen los hijos de Sión por su rey. Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero. Porque el Señor se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten de júbilo. Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ¡Ésta será la gloria de todos sus fieles! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!” (Salmo 149 NVI)
El gozo y la alabanza doblegan el poder del enemigo y lo aprisionan. Por medio del gozo podemos destruir a nuestros enemigos espirituales que quieren aprisionar nuestra alma. Así que, gocémonos siempre en el Señor y el enemigo permanecerá bajo nuestros pies. ¡Aleluya! Nos gozamos de ser hijos de Dios.

lunes, 12 de enero de 2009

VIVE UNA VIDA DE ADORACIÓN

VIVE UNA VIDA DE ADORACIÓN

"En cuanto le contaron al rey David que por causa del arca el Señor había bendecido a la familia de Obed Edom y toda su hacienda, David fue a la casa de Obed Edom y, en medio de gran algarabía, trasladó el arca de Dios a la Ciudad de David… Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor." (2ª Samuel 6: 12, 15 NVI)
¿Por qué el rey David y la gente estaban tan felices de llevar el Arca del Señor al lugar que el rey le había preparado? Porque el Arca simbolizaba la presencia de Dios entre ellos y esta presencia traía gran bendición, porque donde Dios está la bendición sobreabunda. El rey, líder del pueblo de Dios, se regocijó sobremanera cuando llevaba el Arca del Señor y juntamente con él, todo el pueblo. Este regocijo les abrió camino para una adoración extrema, porque llevaban la presencia de Dios a su cuidad. El Arca era un objeto donde Dios se manifestaba, Él mandó construirlo con ese fin, siempre y cuando el pueblo Le obedeciera y buscara de corazón Su presencia. “Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes. El santuario y todo su mobiliario deberán ser una réplica exacta del modelo que yo te mostraré.” (Éxodo 25: 8,9). El deseo de Dios era habitar entre Su pueblo y que éste contemplara Su presencia diariamente y su extraordinario poder. Por eso, cuando David fue nombrado rey de Israel, Él tomó la decisión de tener el Arca del Señor en su ciudad, porque quería la presencia de Dios muy cerca de él.

David era un hombre que amaba la presencia de Dios y se deleitaba en caminar conforme a la voluntad del Señor. “Tras destituir a Saúl, les puso por rey a David, de quien dio este testimonio: 'He encontrado en David, hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazón; él realizará todo lo que yo quiero.'” (Hechos 13: 22 NVI) Si Dios dijo que encontró, es porque estaba buscando a un varón que gobernara según los diseños de Dios. Todavía Dios está buscando a mujeres y hombres que empiecen a gobernar según los diseños del Omnipotente y que Le consulten acerca de todo lo que tengan que hacer. Si buscamos en adoración la presencia de Dios constantemente, vamos a sentir placer en hacer Su voluntad y dejar de hacer lo que nuestro vano criterio nos diga. David no fue un hombre perfecto en todo, cometió pecados, tuvo debilidades, pero ¿qué lo hizo “un varón conforme al corazón de Dios”? El solo hecho de estar apasionado por la presencia de Dios. David capturaba el corazón de Dios cuando Le buscaba, porque reconocía quién era Dios y Le daba toda la gloria a Su Nombre.

"Después de esto volveré, y restauraré el tabernáculo de David que estaba caído; y reedificaré sus ruinas, y le volveré a levantar; Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas." (Hechos 15: 16, 17 RV1865). Dios quiere restaurar en cada hijo suyo, donde Él ha hecho su habitación, esa pasión de David por Dios. Si este varón se llenó de alegría y algarabía al trasladar el Arca a su ciudad, cuánto más cada uno de los hijos de Dios, debemos llenarnos de mayor gozo porque ahora, Le ha placido a Dios trasladar su morada a nuestro corazón. ¿Acaso no es como para vivir en adoración constante? En el tabernáculo de David la adoración era de 24 horas. "David dejó el arca del pacto del Señor al cuidado de Asaf y sus hermanos, para que sirvieran continuamente delante de ella, de acuerdo con el ritual diario." (1º Crónicas 16.37).

Dios está moviendo a Su Iglesia hacia una adoración intensa, hacia una vida de adoración. La Iglesia de este siglo ha de contemplar el mayor avivamiento jamás visto en su historia, porque la adoración trae la presencia de Dios y donde Él está nada queda igual, hay transformación. Este mover de Dios ya empieza a verse en distintos lugares del mundo y es como géiseres que brotan con fuerza y emanan su calor, pero no se consumirán, ni volverán de donde han salido, sino que se irán extendiendo y uniendo hasta cubrir toda la tierra. “Porque así como las aguas cubren los mares, así también se llenará la tierra del conocimiento de la gloria del Señor.” (Habacuc 2: 14). En medio de los ayes que el profeta estaba diciendo contra los injustos, brota este versículo como un géiser que se levanta para no volver a caer, porque así, de la misma forma, como vemos que la maldad va acrecentándose, así, de pronto, brotará la gloria de Dios y se verá en todo lugar, para que los que no conocen a Dios, vengan a su conocimiento.

"Después, el profeta ora a Dios y dice: “Oh SEÑOR, he oído tu palabra, y temí. Oh SEÑOR, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán, (Selah.) Su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza." (Habacuc 3. 2,3 RV2000). Aviva Tu obra Señor en este tiempo, que el mundo conozca Tu poder, que se levanten adoradores por doquier, que Tu gloria sea vista en todos los confines de la tierra y aunque todo parezca desvanecerse a nuestro alrededor, con todo, te vamos a adorar y nos vamos a regocijar en Ti, porque Tú eres nuestra fuerza y nuestra confianza está puesta solamente en Ti. Tú eres nuestro Libertador, nos estableces y nos levantas para que caminemos en las alturas que Tú ya has establecido para nosotros.