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lunes, 12 de abril de 2010

24 HORAS DE ADORACIÓN

24 HORAS DE ADORACIÓN
“Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos, por arriba y por debajo de las alas. Y día y noche repetían sin cesar: "Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir." Cada vez que estos seres vivientes daban gloria, honra y acción de gracias al que estaba sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postraban ante él y adoraban al que vive por los siglos de los siglos. Y rendían sus coronas delante del trono exclamando: "Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas." (
Apocalipsis 4: 9- 11)
En el cielo la adoración es constante, se vive para adorar a Dios, es que no se puede hacer otra cosa frente al único que es digno de toda honra y gloria. La adoración trae el cielo a la tierra y cuando esto sucede, toda estructura religiosa se rompe, el velo que ciega a las personas es quitado para que vean a Dios; los demonios huyen porque no soportan el fuego de la Presencia gloriosa de nuestro Señor Jesucristo. Cuando la Iglesia, el Cuerpo de Cristo adore constantemente, echará fuera a las huestes infernales que se han fortalecido debido a prácticas abominables que los adoradores de Satanás realizan y no sólo ellos, sino muchas prácticas que son contrarias a Dios, como inciensos o libación a la “Madre Tierra” o “Pachamama” o a cualquier otra entidad, no es más que adoración a demonios y son comunes de los pueblos. La adoración y la alabanza harán que se cumpla la sentencia contra los espíritus malignos que han tomado nuestra familia y nuestra nación. “Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero. Porque el Señor se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten de júbilo. Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ¡Ésta será la gloria de todos sus fieles! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!” (Salmo 149: 3- 9)

David, el varón conforme al corazón de Dios, descubrió el secreto para traer el cielo a la tierra y obtener la victoria. Él tenía muchos enemigos fuera de su nación y también dentro de ella, sin embargo, David se fortalecía en Dios por medio de la adoración y la alabanza, reconociendo que su lucha no era contra personas, sino que detrás de ellas había espíritus malignos que los inducían a hacer el mal. David no miraba cuán fuerte era su enemigo, ponía su mirada en el poder de Dios y ¿cómo lo hacía? Reconociendo por medio de la adoración quién era Su Dios. David no se cansaba de declarar a viva voz el poderío de Dios y quiso que todo el pueblo de Israel lo supiera, por eso construyó el tabernáculo de adoración a Dios para que día y noche se glorifique y adore al Dios excelso. 24 horas al día el tabernáculo de David retumbaba en adoración. Él copió el modelo del cielo, porque allí retumba la adoración, esa misma adoración es la que debe retumbar en tu espíritu y tu alma las 24 horas al día, debes llegar a ser adorador, que tu estilo de vida sea adoración. Simón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los gentiles un pueblo para honra de su nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, tal como está escrito: 'Después de esto volveré y reedificaré la casa derrumbada de David. Sus ruinas reedificaré, y la restauraré, para que busque a Señor el resto de la humanidad, todas las naciones que llevan mi nombre. Así dice el Señor, que hace estas cosas' conocidas desde tiempos antiguos.” (Hechos 15: 14-18). Esta es la época para que el tabernáculo caído de David sea restaurado en cada persona, no esperes que haya una congregación que abra sus puertas las 24 horas al día, empieza tú, porque tú eres el tabernáculo o templo de Dios; alinea tu espíritu al Espíritu Santo diciéndole que se sujete al Espíritu de Dios y que ocupe el lugar que le corresponde; declara que tu espíritu está despierto y puede ver a Dios para hacer y hablar lo que ve y oye del Padre; ordena a tu alma que se alinee a tu espíritu, mandándole que se aquiete y repose para que alabe al Señor y a tu cuerpo le dices que se alinee a tu alma, de tal manera que todo tu ser, espíritu, alma y cuerpo alaben al Señor en todo momento, tanto cuando estés despierto/a o dormido/a, porque si bien tu cuerpo duerme, pero tu alma y tu espíritu siguen en actividad. Haciendo esto, vas a traer el cielo a la tierra, entonces toda religiosidad, tradición y toda clase de ataduras se rompen e irrumpe el cielo a tu tierra primeramente, luego a los demás.
Declara como David en el Salmo 108: Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos. Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma. Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, Porque han oído los dichos de tu boca. Y cantarán de los caminos de Jehová, Porque la gloria de Jehová es grande. Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos. (Salmo 108: 1-6, 12-13). Haz de tu vida un estilo de adoración, así harás huir a los demonios, te fortalecerás en Dios y vivirás en victoria.

miércoles, 12 de agosto de 2009

DIOS ESTÁ BUSCANDO DOS COSAS

DIOS ESTÁ BUSCANDO DOS COSAS
"Busqué entre ellos un hombre que levantara una muralla y que se pusiera en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyera; pero no lo hallé." (Ezequiel 22: 30 RV 95)
"Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren." (Juan 4: 23 RV 95)
Desde que nacemos a la vida de la fe hasta que dejamos este mundo, los hijos/as de Dios estamos en una guerra constante contra Satanás y sus demonios; no hay tregua. Esta guerra es porque el diablo quiere ser adorado y no escatima esfuerzo para lograrlo. El apóstol Pablo nos exhorta a orar todo el tiempo y a tomar toda la armadura de Dios para la batalla. A pesar que Satanás ya ha sido derrotado en la cruz del Calvario, tiene todavía un ejército de guerrilleros demoníacos que están al acecho buscando el momento de descuido de los hijos de Dios para atacarlos. Las tinieblas arremeten contra la luz y cuando las tinieblas avanzan, Dios mira desde los cielos y busca para ver si hay alguien que esté clamando a Dios por la tierra donde vive, por su ciudad o país; porque cuando la maldad se acrecienta, debido a que los hijos de Dios no se manifiestan, entonces Dios tiene que actuar y manda juicio sobre ese lugar, pero si encuentra a una sola persona clamando a favor de su país o ciudad, Dios interviene y se levanta para destruir los planes del enemigo.

Dios está buscando a los/as valientes que se interpongan a favor de su país, que clamen por su nación de día y noche, que se pongan delante de Dios clamando por misericordia y que la luz y la verdad envuelvan su patria para que el Reino de Dios se establezca en cada nación.

Que se levanten oh Dios esos hombres y mujeres valientes y den la cara por Bolivia en reverente clamor. Padre, ya no podemos estar callados, vemos maldad por doquier. Actúa oh Dios en favor de tu pueblo. Revélate a cada hijo tuyo, que el temor a Ti llene nuestras vidas para que vivamos en santidad y pureza, que tu amor nos una y tu verdad nos alimente, para que el fuego de tu Espíritu queme toda escoria en nuestro ser. Sea la luz de Dios sobre nosotros y alumbre nuestras vidas, que tu luz brille y sean disipadas las tinieblas. Que tu pueblo se levante a una sola voz y declare: Jesucristo es el Señor sobre Bolivia. Tú eres el único Señor. A ti clamo y Tú me respondes. Que retrocedan las tinieblas porque Jesucristo ha tomado a Bolivia en Sus manos. Ha escuchado el clamor de sus hijos y actuará. Gracias Dios por Tu salvación y tu paz. Aviva nuestros corazones y manifiesta Tu gloria. Avívanos Señor.Venga tu Reino sobre nuestra nación, hágase Tu voluntad en esta tierra, establece Tus diseños en nuestra Patria y vivifícanos por amor de Tu nombre. Amén.

Dios está buscando intercesores para que Él pueda actuar a favor de Su pueblo o de las personas. Los intercesores tocan el corazón de Dios. También Dios está buscando adoradores, hijos de Dios que anhelen estar en la presencia del Señor continuamente. Los adoradores abren las puertas al corazón de Dios y entran para refugiarse y gozarse en Él. La adoración nos lleva a interceder y la intercesión nos lleva a adorar. Estas son dos armas poderosas para derrotar al enemigo. En la intercesión nos ponemos a favor de alguien o de muchos y por la adoración los introducimos al trono de Dios, porque tomamos con la intercesión el lugar de la persona, o personas; y mientras intercedemos y adoramos nos introducimos a la presencia de Dios juntamente con aquellos por quienes estamos intercediendo.

"Después de la muerte de Josué, los israelitas le preguntaron al Señor: ¿Quién de nosotros será el primero en subir y pelear contra los cananeos? El Señor respondió: Judá será el primero en subir, puesto que ya le he entregado el país en sus manos. Entonces los de la tribu de Judá dijeron a sus hermanos de la tribu de Simeón: "Suban con nosotros al territorio que nos ha tocado, y pelearemos contra los cananeos; después nosotros iremos con ustedes al territorio que les tocó." Y los de la tribu de Simeón los acompañaron. Cuando Judá atacó, el Señor entregó en sus manos a los cananeos y a los ferezeos. En Bézec derrotaron a diez mil hombres." (Jueces 1: 1-5) Judá significa “alabanza” (Génesis 29: 35) y Simeón significa “Dios oye” (Génesis 29: 33). Dios ya había entregado el territorio en manos de Su pueblo, entonces ellos consultaron al Señor para saber quién subiría primero contra los enemigos y Dios contestó: Alabanza irá primero. Adoración y alabanza toman posesión de las promesas y juntamente con la intercesión (Dios oye) traen la victoria. Los adoradores e intercesores (Judá y Simeón) extienden el Reino de Dios y destruyen las tinieblas.

"Al día siguiente, madrugaron y fueron al desierto de Tecoa. Mientras avanzaban, Josafat se detuvo y dijo: "Habitantes de Judá y de Jerusalén, escúchenme: ¡Confíen en el Señor, y serán librados! ¡Confíen en sus profetas, y tendrán éxito!"Después de consultar con el pueblo, Josafat designó a los que irían al frente del ejército para cantar al Señor y alabar el esplendor de su santidad con el cántico: "Den gracias al Señor; su gran amor perdura para siempre." Tan pronto como empezaron a entonar este cántico de alabanza, el Señor puso emboscadas contra los amonitas, los moabitas y los del monte de Seír que habían venido contra Judá, y los derrotó. Cuando los hombres de Judá llegaron a la torre del desierto para ver el gran ejército enemigo, no vieron sino los cadáveres que yacían en tierra. ¡Ninguno había escapado con vida!" (2º Crónicas 20:20- 22, 24) Dios nos ha dado el recurso de la adoración para derrotar a los enemigos y la intercesión para arrebatar a los que el diablo tiene cautivos. El salmo 149 nos muestra el efecto y poder de la alabanza. La adoración e intercesión son armas de guerra que todo cristiano debe aprender a usar para derrotar inclusive al más fiero enemigo. El diablo tiembla cuando un intercesor y adorador se pone en acción porque Dios se dispone a actuar. Adora al Dios Todopoderoso e intercede por tu país y verás cómo las tinieblas huyen.

domingo, 9 de agosto de 2009

DIOS ESTÁ EN TI ¡GÓZATE!

DIOS ESTÁ EN TI ¡GÓZATE!
“David iba vestido con un efod de lino, y danzaba con todas sus fuerzas, y tanto él como todos los israelitas llevaban el arca del Señor entre gritos de alegría y toque de trompetas.”
(2º Samuel 6: 14,15).
En el Antiguo Testamento, el Arca del Señor simbolizaba la presencia de Dios. Después de muchos años que el Arca estuvo olvidada, David preparó un lugar para el Arca y la llevó allí entre expresiones de júbilo y gran gozo. David entendía lo que significaba tener cerca la presencia de Dios. Lo maravilloso de este tiempo de abundante gracia es que la presencia de Dios está en medio de nosotros sus hijos, está en nuestro corazón, allí está el Arca del Dios vivo, sin cortinas intermedias que ocultan Su presencia. El Arca de Dios está en ti y en mí y ese gozo que invadió a David al llevar el Arca del Pacto hasta la morada que él le preparó, debe invadirnos a nosotros todo el tiempo y aún más, porque la Presencia de Dios habita en nosotros.

“Estén siempre gozosos” (1ª Tesalonicenses 5:16) El gozo es la complacencia de poseer algo muy valioso; y nosotros tenemos lo incomparablemente más valioso que todas las posesiones que el mundo nos pueda ofrecer; tenemos a Jesucristo, por eso Pablo nos exhorta a mantenernos siempre con gozo. El gozo debe ser la característica número uno de todo cristiano. En Filipenses 4: 4, Pablo nos dice que “nos regocijemos en el Señor siempre y repite: Otra vez digo: Regocijaos.” La Biblia está saturada de las palabras gozo, alegría, júbilo, etc., porque nuestro Dios es un Dios de gozo, es un Dios gozoso, Él es todo gozo. Si entramos en Él, nuestro ser debe estar invadido por Su gozo. Lo primero que el diablo quiere hacer es quitarnos el gozo y hundirnos en la tristeza y la depresión, pero no se lo vamos a permitir, "porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza" (Nehemías 8: 10).

“El reino de Dios es justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo” (Romanos 15: 17). Cuando entramos en el Reino de Dios, entramos a Su justicia, Su paz y Su gozo, porque entramos en Cristo. El Arca es símbolo de salvación. Noé fue salvo en un arca con toda su familia. Cristo es nuestra Arca; en Él somos salvos por la sangre del nuevo pacto derramada en la cruz del Calvario, esta sangre nos envuelve como un manto protector y se extiende a nuestras generaciones. El Arca es salvación para nosotros y los nuestros hasta mil generaciones. Después que David llevó el Arca a Su lugar, entonó un hermoso salmo (1º Crónicas 16: 7 -36) y declaró en el versículo 15-17 (Septuaginta) lo siguiente: “Rememorar por siempre su pacto —su palabra que mandó— por mil generaciones; el que pactó con Abraham; y su juramento a Isaac; y que constituyó a Jacob en precepto; a Israel el pacto sempiterno” Lo que fue dado en lo físico y natural a Israel, a nosotros se nos concede en lo espiritual, porque hemos entrado en Cristo a heredar las promesas. El gozo permite que nuestra fe se mantenga viva y nuestros ojos espirituales vean el alcance de las bendiciones del Señor.

“Por esta razón me arrodillo delante del Padre, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra. Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén.” (Efesios 3: 14 -21 NVI) El gozo del Señor nos fortalece (Nehemías 8: 10) porque hace que Cristo habite en nosotros de forma continua. El gozo del Señor no permite la entrada al enemigo, este gozo se convierte en nuestra inexpugnable (infranqueable, invencible) fortaleza, por tanto debemos gozarnos siempre para mantener al enemigo alejado. El gozo está unido a la alabanza y la adoración, porque “no puede estar triste el corazón que alaba a Cristo”

“¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Canten al Señor un cántico nuevo, alábenlo en la comunidad de los fieles. Que se alegre Israel por su creador; que se regocijen los hijos de Sión por su rey. Que alaben su nombre con danzas; que le canten salmos al son de la lira y el pandero. Porque el Señor se complace en su pueblo; a los humildes concede el honor de la victoria. Que se alegren los fieles por su triunfo; que aun en sus camas griten de júbilo. Que broten de su garganta alabanzas a Dios, y haya en sus manos una espada de dos filos para que tomen venganza de las naciones y castiguen a los pueblos; para que sujeten a sus reyes con cadenas, a sus nobles con grilletes de hierro; para que se cumpla en ellos la sentencia escrita. ¡Ésta será la gloria de todos sus fieles! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!” (Salmo 149 NVI)
El gozo y la alabanza doblegan el poder del enemigo y lo aprisionan. Por medio del gozo podemos destruir a nuestros enemigos espirituales que quieren aprisionar nuestra alma. Así que, gocémonos siempre en el Señor y el enemigo permanecerá bajo nuestros pies. ¡Aleluya! Nos gozamos de ser hijos de Dios.

viernes, 8 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PALABRA HABLADA

EL PODER DE LA PALABRA HABLADA
Antes de que todo comenzara ya existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y era Dios .Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra. Todo fue creado por ella, y sin ella, nada se hizo. De la Palabra nace la vida, y ella, que es la vida, es también nuestra luz. La luz alumbra en la oscuridad, ¡nada puede destruirla!
(Juan 1: 1-5 BLS)
La palabra tiene poder creativo. La prudencia nos lleva a cuidar bien lo que hablamos, porque nuestras palabras tienen tremendo poder de muerte o vida (Proverbios 18. 21). En el principio todo se hizo a través de La Palabra. Los sueños de Dios se hicieron realidad cuando la Palabra fue dicha. La Palabra estaba en el corazón de Dios y cuando fue pronunciada emergió la luz que disipó las tinieblas y continuó la Palabra fluyendo y creando, porque La Palabra es vida y la vida es luz. Cuando la luz de la Palabra penetra en las áreas oscuras de nuestro ser, emerge la vida y aleja la muerte. Las tinieblas son muerte y no hay comunión con la luz, porque vida y muerte no son compatibles.

“Jesucristo nos enseñó que Dios es luz, y que donde Dios está no hay oscuridad. Este es el mensaje que ahora les anunciamos. Si decimos que somos amigos de Dios y, a la vez, vivimos pecando, entonces resultamos ser unos mentirosos que no obedecen a Dios. Pero si vivimos en la luz, así como Dios vive en la luz, nos mantendremos unidos como hermanos y Dios perdonará nuestros pecados por medio de la sangre de su Hijo Jesús.” (1ª Juan 1: 5-7 BLS) La luz de Dios en nuestras vidas nos hace transparentes, sin dobleces, y las palabras que broten de nuestra boca serán palabras de vida para quienes las oigan. Entonces dejaremos de juzgarnos unos a otros, de condenarnos, sino más bien nos exhortaremos unos a otros en amor, para ver si podemos levantar al caído y que Dios lo restaure. "Hermanos en Cristo, no les estoy dando un mandamiento nuevo. En realidad, es el mismo mandamiento que Dios les dio desde el principio. Es un mandamiento muy antiguo, y ustedes ya lo conocen. Sin embargo, esto que les escribo es un mandamiento nuevo, y ya saben lo que significa, como también Cristo lo sabe. Él es la luz verdadera, que brilla cada vez más fuerte y hace que la oscuridad vaya disminuyendo. Si alguno dice que vive en la luz, pero odia a otro miembro de la iglesia o a cualquier persona, en realidad vive en una gran oscuridad. El que ama a los demás, vive bajo la brillante luz de Dios y no causa ningún problema a los de su iglesia Pero el que odia a otro cristiano, vive en la oscuridad, y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego." (1ª Juan 2: 7-11). El amor de Dios en nuestras vidas hace que brille Su luz en nosotros y las palabras que broten de nuestros labios serán poderosas para dar vida porque salen cargadas de fe y nunca dirán nada que dañe al prójimo.

Las palabras están en el espíritu y de allí brotan. Cuando nuestro espíritu está lleno del Espíritu Santo de Dios, entonces nuestras palabras serán luz y crearán vida. Cuando Dios creó las cosas, este planeta estaba desordenado y vació, pero Su Palabra lo llenó de luz y vida. Cuando el caos reine a nuestro alrededor, dejemos que la luz que está en nosotros brille y hablemos vida, declarando con fe que Aquel que es Todopoderoso removerá las tinieblas y hará que Su Vida se manifieste, porque es el único que tiene poder para resucitar muertos y crear cosas nuevas. Dejemos que Jesús, que es la Palabra, salga de nuestra boca.

Por eso, hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se debe adorarlo. Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto. (Romanos 12: 1, 2 BLS) Necesitamos urgentemente cambiar nuestra forma de pensar para poder pensar los pensamientos de Cristo, y como los pensamientos se traducen en palabras, pronto estaremos hablando las palabras de Él y manifestando Su luz. Dios quiere que seamos manifestadores de Su Luz para que demos de Su vida a los demás. Cuando todo nuestro ser esté entregado a Dios, vamos a fluir en el lenguaje de Dios, en la fe que va a redundar en adoración; y allí en la intimidad, vamos adquiriendo el estilo de vida de Dios, nos empapamos de Él, hasta que todo nuestro ser se conjugue con el de Dios, así dejamos de poner nuestra mirada en nosotros mismos y sólo la centramos en Dios, pues Él es el único que importa, entonces fluye la adoración, porque sólo lo vemos a Él; Su Santidad nos envuelve de tal forma que no podemos mirarnos, sino contemplar la belleza de Su Santidad, la hermosura del más hermoso de los hombres. Allí atrapamos el corazón de Dios y nuestra vida deja de ser nuestra, porque ya se la hemos dado a nuestro Dueño y Señor. La Luz nos absorbe y Su Vida destila de nuestro ser para vida; nuestros pensamientos los sujetamos a Cristo; nuestras palabras son luz y verdad y brota de nuestro ser el amor, porque hemos entrado en Él. Dios es amor y lo manifestó en la cruz. Cuando Su amor se hace vida en nosotros, se manifiesta en la crucifixión de nuestro YO, para soltar ligaduras de impiedad, para sacar de la cárcel a los presos, para quitar la venda de los ojos para que puedan ver, para libertar y para darnos como Cristo se dio por nosotros. Nuestras palabras pueden soltar, sacar, quitar, libertar y redundar en otros, vaciarnos para que ellos reciban vida, la vida de Dios. Somos comunicadores de vida, manifestadores de la luz de Dios y nuestras palabras tienen poder. Usa ese poder para producir vida, la vida de Dios.

miércoles, 25 de marzo de 2009

BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN


BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN – Parte 1


  • Cuando adoramos nos deleitamos en Dios y entonces Él nos concede los deseos de nuestro corazón. (Salmo 37: 4).

  • Cuando adoramos nos acoplamos a la adoración celestial. (Apocalipsis 4: 13).

  • Cuando adoramos unimos nuestra voluntad a la voluntad de Dios, haciendo que se cumpla en nosotros Su propósito.

  • La adoración hace trabajar a los ángeles a favor nuestro.

  • El corazón entendido se sumerge en la adoración porque sabe que es allí que verá el rostro de Su Amado.

  • La adoración trae la gloria de Dios a la tierra y hace que se cumpla la palabra que la tierra será llena de Su gloria.

  • La adoración es entrega, es renuncia, es muerte al “YO”.

  • La adoración derrota a nuestros enemigos, que no son humanos, sino son espíritus malignos.

  • Un estilo de vida de adoración es la clave para llegar a ser “conforme al corazón de Dios”.

  • Es a través de la adoración que capturamos el corazón de Dios.

  • El tiempo que disponemos para adoración redundará en nuestro beneficio con creces, porque Dios no da con medida, siempre lo hace sobreabundantemente.

  • La adoración brota de un corazón agradecido.

  • La adoración va dirigida a Dios, por quién es Él; pero el beneficio viene a nosotros, por quién es Dios.

  • La adoración desbarata el plan del enemigo en nuestra contra. Por medio de la adoración se nos revela secretos del enemigo en contra nuestra, porque Dios no nos va a ocultar nada cuando entramos en intimidad con Él.

  • Adoración y alabanza toman posesión de las promesas y juntamente con la intercesión traen la victoria.

  • ADORAR es buscar la presencia de Dios apasionadamente.

  • La adoración nos lleva a contemplar la gloria de Dios.

  • En medio de la adoración al Señor se recibe la revelación de quién es el Cristo.

  • Los adoradores e intercesores extienden el Reino de Dios y destruyen las tinieblas.

  • En la adoración nos fundimos en un acto de amor, donde no buscamos al Señor por las bendiciones, sino por quién es Él, por el solo deseo de estar con Él en verdadera intimidad.

  • Los adoradores atraen la Presencia de Dios.

  • El adorador no tiene temor, porque el “Perfecto Amor”, echa fuera el temor; no se puede adorar si hay temor.

  • La adoración hace estremecer los cimientos, abrir los cerrojos de hierro, soltar las cadenas y hacer caer rendido al verdugo.

  • Dios sólo escucha Su lenguaje. Éste se expresa a través de la adoración y la alabanza, hablando lo que dice Su Palabra.

lunes, 12 de enero de 2009

VIVE UNA VIDA DE ADORACIÓN

VIVE UNA VIDA DE ADORACIÓN

"En cuanto le contaron al rey David que por causa del arca el Señor había bendecido a la familia de Obed Edom y toda su hacienda, David fue a la casa de Obed Edom y, en medio de gran algarabía, trasladó el arca de Dios a la Ciudad de David… Así que entre vítores y al son de cuernos de carnero, David y todo el pueblo de Israel llevaban el arca del Señor." (2ª Samuel 6: 12, 15 NVI)
¿Por qué el rey David y la gente estaban tan felices de llevar el Arca del Señor al lugar que el rey le había preparado? Porque el Arca simbolizaba la presencia de Dios entre ellos y esta presencia traía gran bendición, porque donde Dios está la bendición sobreabunda. El rey, líder del pueblo de Dios, se regocijó sobremanera cuando llevaba el Arca del Señor y juntamente con él, todo el pueblo. Este regocijo les abrió camino para una adoración extrema, porque llevaban la presencia de Dios a su cuidad. El Arca era un objeto donde Dios se manifestaba, Él mandó construirlo con ese fin, siempre y cuando el pueblo Le obedeciera y buscara de corazón Su presencia. “Después me harán un santuario, para que yo habite entre ustedes. El santuario y todo su mobiliario deberán ser una réplica exacta del modelo que yo te mostraré.” (Éxodo 25: 8,9). El deseo de Dios era habitar entre Su pueblo y que éste contemplara Su presencia diariamente y su extraordinario poder. Por eso, cuando David fue nombrado rey de Israel, Él tomó la decisión de tener el Arca del Señor en su ciudad, porque quería la presencia de Dios muy cerca de él.

David era un hombre que amaba la presencia de Dios y se deleitaba en caminar conforme a la voluntad del Señor. “Tras destituir a Saúl, les puso por rey a David, de quien dio este testimonio: 'He encontrado en David, hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazón; él realizará todo lo que yo quiero.'” (Hechos 13: 22 NVI) Si Dios dijo que encontró, es porque estaba buscando a un varón que gobernara según los diseños de Dios. Todavía Dios está buscando a mujeres y hombres que empiecen a gobernar según los diseños del Omnipotente y que Le consulten acerca de todo lo que tengan que hacer. Si buscamos en adoración la presencia de Dios constantemente, vamos a sentir placer en hacer Su voluntad y dejar de hacer lo que nuestro vano criterio nos diga. David no fue un hombre perfecto en todo, cometió pecados, tuvo debilidades, pero ¿qué lo hizo “un varón conforme al corazón de Dios”? El solo hecho de estar apasionado por la presencia de Dios. David capturaba el corazón de Dios cuando Le buscaba, porque reconocía quién era Dios y Le daba toda la gloria a Su Nombre.

"Después de esto volveré, y restauraré el tabernáculo de David que estaba caído; y reedificaré sus ruinas, y le volveré a levantar; Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas." (Hechos 15: 16, 17 RV1865). Dios quiere restaurar en cada hijo suyo, donde Él ha hecho su habitación, esa pasión de David por Dios. Si este varón se llenó de alegría y algarabía al trasladar el Arca a su ciudad, cuánto más cada uno de los hijos de Dios, debemos llenarnos de mayor gozo porque ahora, Le ha placido a Dios trasladar su morada a nuestro corazón. ¿Acaso no es como para vivir en adoración constante? En el tabernáculo de David la adoración era de 24 horas. "David dejó el arca del pacto del Señor al cuidado de Asaf y sus hermanos, para que sirvieran continuamente delante de ella, de acuerdo con el ritual diario." (1º Crónicas 16.37).

Dios está moviendo a Su Iglesia hacia una adoración intensa, hacia una vida de adoración. La Iglesia de este siglo ha de contemplar el mayor avivamiento jamás visto en su historia, porque la adoración trae la presencia de Dios y donde Él está nada queda igual, hay transformación. Este mover de Dios ya empieza a verse en distintos lugares del mundo y es como géiseres que brotan con fuerza y emanan su calor, pero no se consumirán, ni volverán de donde han salido, sino que se irán extendiendo y uniendo hasta cubrir toda la tierra. “Porque así como las aguas cubren los mares, así también se llenará la tierra del conocimiento de la gloria del Señor.” (Habacuc 2: 14). En medio de los ayes que el profeta estaba diciendo contra los injustos, brota este versículo como un géiser que se levanta para no volver a caer, porque así, de la misma forma, como vemos que la maldad va acrecentándose, así, de pronto, brotará la gloria de Dios y se verá en todo lugar, para que los que no conocen a Dios, vengan a su conocimiento.

"Después, el profeta ora a Dios y dice: “Oh SEÑOR, he oído tu palabra, y temí. Oh SEÑOR, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán, (Selah.) Su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza." (Habacuc 3. 2,3 RV2000). Aviva Tu obra Señor en este tiempo, que el mundo conozca Tu poder, que se levanten adoradores por doquier, que Tu gloria sea vista en todos los confines de la tierra y aunque todo parezca desvanecerse a nuestro alrededor, con todo, te vamos a adorar y nos vamos a regocijar en Ti, porque Tú eres nuestra fuerza y nuestra confianza está puesta solamente en Ti. Tú eres nuestro Libertador, nos estableces y nos levantas para que caminemos en las alturas que Tú ya has establecido para nosotros.

lunes, 5 de enero de 2009

BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN

EL ENTENDIMIENTO DE DIOS DEBE LLEVARNOS A LA ADORACIÓN
La mujer Le dijo: "Señor, me parece que Tú eres profeta. "Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar." Jesús le dijo: "Mujer, cree lo que te digo: la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. "Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los Judíos. "Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que Lo adoren. "Dios es Espíritu, y los que Lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad." La mujer Le dijo: "Sé que el Mesías viene (el que es llamado Cristo); cuando El venga nos declarará todo." Jesús le dijo: "Yo soy, el que habla contigo."
(Juan 4: 19-26 NBHL).
Una mujer con mucha religión, pero ansiosa de conocer al verdadero Dios, recibe una revelación de suma importancia para la vida de todo el que se precie de cristiano. Nadie puede adorar a alguien que no conoce, a alguien de quien no entiende nada. Esta mujer había escuchado del Mesías y quizá estaba preparando muchas preguntas para cuando Él se presentara. En su búsqueda desesperada cometió también actos desesperados que la estigmatizaron a tal punto que ella debía ir a buscar agua para calmar su sed y limpiar su cuerpo en la peor hora del día, cuando el sol calentaba con mayor intensidad, cuando las demás mujeres estaban reposadas en sus casas. Pero en medio de ese sol ardiente ella encontró la verdadera fuente de vida, la verdadera agua que saciaría su sed del alma. Ella encontró a Jesús, y nadie tuvo una revelación tan abierta de quién era Jesús como esta mujer. De pronto ella se encontró frente al verdadero Mesías y no hubo preguntas, ella entendió quién era Él y quién era ella frente a Él. Al conocer a Jesús, ella fue confrontada con su realidad y recién pudo ver el vacío que llevaba dentro que no pudo ser llenado por nadie. Se dio cuenta quién era y qué era lo que estaba añorando por tanto tiempo, pero ahora que sus ojos se abrieron a la realidad, ella no pudo estar callada, ni se guardó el secreto, que bien podía haberlo hecho, sino que fue y se lo dijo a quienes la iban a escuchar, a los hombres de la ciudad. Cuando nuestros ojos se abren y entendemos a Cristo, tenemos una revelación de quién es el Cristo, no podemos permanecer callados, queremos que otros vengan a Él a rendirle adoración.

“Ustedes adoran lo que no conocen” (no entienden). Si no conocemos al verdadero Dios, vamos a estar buscando lugares, forma, estrategias humanas para alcanzar a Dios y eso no funciona. La revelación o entendimiento de Dios viene de un corazón dispuesto a buscarlo. Esta mujer tenía un corazón que anhelaba de Dios. No lo había encontrado en sus cinco maridos, estaba insatisfecha, porque el corazón sin Dios no puede encontrar satisfacción en nada, siempre se va a sentir el vacío, aunque se lo intente llenar con otras cosas; porque el corazón (espíritu) sólo puede ser llenado por Dios. Jesús le mostró el secreto de llenar su corazón y también el nuestro, es a través de la adoración a Dios en espíritu y verdad. Cuando reconocemos que Dios existe y es, y que todas las cosas sólo son y existen por Su voluntad, inclusive nosotros, nuestro corazón no puede callar y empieza a adorar. La adoración va dirigida a Dios, por quién es Él; pero el beneficio viene a nosotros, por quién es Dios. Nada de lo que hagamos para Dios va a quedar sin recompensa. El tiempo que disponemos para adoración redundará en nuestro beneficio con creces, porque Dios no da con medida, siempre lo hace sobreabundantemente.

“Yo soy el Señor; ¡ése es mi nombre! No entrego a otros mi gloria, ni mi alabanza a los ídolos. (Isaías 42: 8).
"Así que, si me adoras, todo será tuyo. Jesús le contestó: Escrito está: Adorarás al Señor tu Dios, y a él sólo servirás." (Lucas 4: 7-8) En estos textos Jesús deja claro que sólo Él es merecedor de la adoración. El diablo quería ese honor, porque él sabe el poder de la adoración, qué efecto causa la adoración y cómo es posible remover cualquier obstáculo por medio de ella. Cuando el pueblo adora, Satanás tiene que darse a la retirada, porque Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo. La adoración nos lleva al mismo trono de Dios. En el cielo se adora constantemente. Los cuatro seres vivientes, cada uno de ellos con seis alas, están llenos de ojos alrededor y por dentro, para no perder de vista al único digno de adoración; y día y noche no cesan de decir: "SANTO, SANTO, SANTO, es EL SEÑOR DIOS, EL TODOPODEROSO, el que era, el que es y el que ha de venir." Y cada vez que los seres vivientes dan gloria, honor, y acción de gracias a Aquél que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante de Aquél que está sentado en el trono, y adoran a Aquél que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: "Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y el honor y el poder, porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas." (Apocalipsis 4: 8-11).

Cuando adoramos nos acoplamos a la adoración celestial, unimos nuestra voluntad a la voluntad de Dios, haciendo que se cumpla en nosotros el propósito de Dios. La adoración sale del espíritu directamente al Trono de Dios, porque sólo se adora en la presencia de Dios. “Dios es Espíritu” y alcanzamos a Dios en el espíritu porque el alma no puede llegar al ámbito espiritual. El espíritu es transparente, el alma muchas veces divaga y puede tener áreas oscuras. Las bendiciones son espirituales y están en los lugares celestiales, en Cristo. "Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo." (Efesios 1:3 NVI). Alcanzamos estas bendiciones con la adoración, por eso el diablo no quiere que el cristiano adore.
  • Cuando adoramos nos deleitamos en Dios y entonces Él nos concede los deseos de nuestro corazón sin que se lo pidamos. (Salmo 37: 4). Dios se encarga de realizar en nosotros aquello que nuestro corazón desea.

  • Cuando adoramos nos acoplamos a la adoración celestial.

  • Cuando adoramos unimos nuestra voluntad a la voluntad de Dios, haciendo que se cumpla en nosotros el propósito de Dios.

  • La adoración hace trabajar a los ángeles a favor nuestro.

  • La adoración trae la gloria de Dios a la tierra y hace que se cumpla la palabra que la tierra será llena de Su gloria.

  • La adoración desbarata el plan del enemigo en nuestra contra.

  • Por medio de la adoración se nos revela secretos del enemigo en contra nuestra, porque Dios no nos va a ocultar nada cuando entramos en el lugar secreto de la intimidad con Él.

  • La adoración nos funde con Dios haciéndonos uno con Él, donde sólo importa el Mayor, Dios; porque en la adoración quitamos nuestra visión de nosotros mismos y la ponemos únicamente en Dios, exaltamos al único digno de ser exaltado y le damos la gloria, la honra, el honor y el poder, lo que le daremos por la eternidad. Al único y verdadero Dios, al Soberano Jesucristo, sea la gloria por siempre. Amén.

miércoles, 29 de octubre de 2008

LA ADORACIÓN DERROTA EJÉRCITOS


LA ADORACIÓN DERROTA EJÉRCITOS

En 2º de Crónicas 20 se relata la victoria de Israel sobre los moabitas y amonitas que se levantaron en guerra contra el pueblo de Dios. Cuando el rey Josafat se enteró, consultó a Dios, ayunó y pidió socorro a Jehová, declarando: “en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.” (v.12). El rey se dio cuenta que en sus fuerzas no estaba la solución, sino en Dios quien tiene todo el control. Dios le respondió, porque cuando Su pueblo se humilla delante de Él reconociendo que nada puede sin Dios y se vuelve a Él por socorro, Dios no se queda callado. “Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.” (v.15). Estas mismas palabras son las que Dios dice ahora a Su Iglesia. Nuestro enemigo es el diablo y sus secuaces (demonios), ellos son muchos y han llenado de temor a los hijos de Dios; temor de perder el trabajo, de enfermarse, de perder a sus hijos, al esposo, etc. Dios nos dice: No teman, mía es la guerra, quédense tranquilos, Yo peleo por ustedes. Confíen en mí.

Nuestro Dios se encarga de nuestros enemigos cuando nosotros le permitimos que Él actúe. Cuando acudimos a Él y le entregamos nuestros problemas, sabiendo y estando convencidos que Su palabra es verdad y que Él nunca va a actuar en forma contraria a lo que dice. ¡Créelo! Él nos dice: “No habrá para que peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén (Oh Iglesia y Cuerpo mío) no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros.” (v. 17). Lo único que tenemos que hacer es lo que hizo el rey Josafat, y todo Judá, juntamente con los moradores de Jerusalén: “se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová.” (v. 18). La Palabra de Dios ya está decretada para nuestras vidas, la victoria ya está ganada, fue ganada por Jesucristo en la cruz del Calvario, Él ya venció por nosotros y con Él somos más que vencedores, entonces ¿qué nos queda por hacer? ¡ADORARLO! SÓLO ADORARLO.

La adoración tiene que salir de nuestros labios y entonces todo el temor huye y se desvanece. “Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz.” (v. 19). Alza tu voz en alabanza y adoración a Dios. “Glorificad a Jehová porque su misericordia es para siempre.” (v. 21). Entonces verás a tus enemigos (depresión, angustia, temor, celos, envidia, ira, etc.) caer a tus pies, derrotados, porque “Sin embargo, tú eres santo, que habitas entre las alabanzas de Israel.” (Salmos 22:3 LBLA). Dios habita en medio de la alabanza de Su pueblo. Y donde Él está no hay cabida para nada, ni nadie más. Si entiendes esto, ya no vivirás en derrota, porque no has sido rescatado por Jesús para vivir derrotado, sino en victoria, porque ahora tú estás sentado con Cristo sobre todo principado y autoridad. Mantente en el lugar que Cristo ya ganó para ti. Mantente en adoración todo el tiempo, porque así estarás en Su Presencia, envuelto en la atmósfera Celestial, estarás guardado y protegido por el Todopoderoso.

"Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.” (v. 21). Lo que pasó en el ámbito natural, pasa ahora en el ámbito espiritual, porque nuestra guerra no es “contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6: 12). Es una multitud incontable que se lanza al ataque contra los hijos de Dios, pero si tú adoras a Dios, ellos van a caer en sus propias trampas. La adoración derrota a nuestros enemigos, que no son humanos, sino son espíritus malignos. “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (1ª Juan 4: 5).

Deléitate en Dios, tu victoria es segura. “Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.” (v. 24). Aun en el desierto más árido de nuestra vida, hay una Torre a la cual podemos ir y ver que nuestros enemigos han muerto, ya no existen. Tu Torre Fuerte es Cristo. Corre a tu Torre Fuerte y observa tu victoria. Acude a Jesús, Él ya te dio la victoria. Hay un botín que debes recoger, todo lo que el diablo te robó (gozo, salud, hijos, esposo, etc.). Hay un valle llamado “Beraca”, que significa bendición, que te espera. Júntate con todos los redimidos por Jesús y celebra tu victoria alabando, glorificando y adorando al que vive y reina por siempre, al Vencedor que tiene las llaves de la muerte y del Hades y te dice: No temas, he vencido y vengo en breve. Espérame. Y la Iglesia contesta: Amén; sí, ven, Señor Jesús. Te esperamos en adoración. Amamos tu venida. Ven, Señor Jesús.