martes 13 de marzo de 2012

EFECTOS DE LA ADORACIÓN



EFECTOS DE LA ADORACIÓN
LA ADORACIÓN DERROTA EJÉRCITOS
(2º Crónicas 20: 21, 22)
Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros:
Cuando Josafat, rey de Judá se enteró que una gran multitud venía contra él y el pueblo de Dios, tuvo miedo, entonces acudió a Dios con humildad de corazón, reconociendo que no sabían qué hacer y que no había fuerza en ellos, por eso buscaban socorro en Dios. La respuesta de Dios fue inmediata:
Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros. Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. (Versículos 14-20)

Estos versículos hablan por sí solos. En esa época era una lucha física, inducida por el enemigo de Dios para destruir a Su pueblo; ahora también tenemos lucha no contra sangre y carne sino contra ejércitos de maldad que vienen para destruirnos con angustia, temor, enfermedades, depresión, incluso levanta personas para hacernos maldad, etc., y nos hallamos sin fuerzas como Josafat y su pueblo, pero en ese momento debemos elevar nuestro espíritu en adoración y nuestro Dios se encargará de nuestros angustiadores y nos prepara mesa con todos los deleites que tiene para sus hijos, un gran banquete de gozo, paz, felicidad, victoria porque estamos en Su presencia en adoración. Nuestra vida debe ser de adoración constante; somos el templo ambulante de Dios, donde quiera que vayamos mantengamos nuestro estilo de adoradores, ese estilo que no se consigue con ceremonias o ritos, sino sólo en Su Presencia. Tenemos la Presencia de Dios en nosotros, así que no se puede esperar menos de nosotros, pues hemos sido hechos “para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1: 5)

LA ADORACIÓN ESTREMECE LOS CIMIENTOS Y ROMPE CADENAS (Hechos 16: 23-26)
Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
Cuando a pesar de las circunstancias adversas nos proponemos a adorar a Dios en vez de quejarnos o lamentarnos por nuestra situación, entonces “de repente” los cimientos que nos tenían atados se estremecen y ceden; las cadenas de opresión que nos aprisionaban y que parecían imposibles de romper, se rompen. Los cimentos de nuestra vida son estructuras con las que hemos sido amoldados que han distorsionado la imagen de Dios en nuestras vidas, provocando baja autoestima, temores, heridas en el alma, también forman parte de los cimientos las tradiciones con rituales abominables a Dios como sacrificios de animales, incienso y libación a la tierra para recibir sus beneficios; tales cosas no son más que adoración a los demonios y nos mantienen atados en el calabozo de más adentro de nuestra alma, difícil de salir por nuestras fuerzas; esto no sólo nos ata individualmente, sino también como nación; y la forma de romper estas cadenas de opresión, no es con críticas, quejas, bloqueos, etc., sino con alabanza y adoración de tal modo de traer el Reino de Dios no sólo a nuestras vidas, sino también a nuestra nación.

LA ADORACIÓN NOS PERMITE CONTEMPLAR LA HERMOSURA DE DIOS
Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra. (Salmo 96: 9)
Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. (Salmo 27: 4)
La adoración nos lleva a la presencia de Dios. Los adoradores buscan el rostro de Dios y se deleitan en Su Presencia, ataren la Presencia de Dios y se convierten en agentes de cambio, no sólo de su entorno inmediato, sino también mediato, porque ser adorador es estar en intimidad o estrecha relación con Dios. Cuanto más tiempo pasemos en Su presencia, más semejantes a Él seremos, más de Su gloria manifestaremos, más del amor de Dios expresaremos, más de Su vida absorberemos para ser más semejantes a Su Hijo, entonces, nuestro tabernáculo, será levantado desde nuestro interior hacia el trono de Dios en adoración perpetua y será restaurado, se quitará los escombros, resabios de viejas estructuras de opresión que aún quieren estorbar nuestra comunión íntima con Dios hasta que todos lleguemos a alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo conformados a Su imagen y Semejanza como fue en un principio y como será en la eternidad.

Si no llegamos a la Presencia de Dios en adoración no podemos adorar, porque sólo se adora en la presencia de la persona que adoramos, no podemos adorar a alguien que está ausente; por eso la adoración nos funde con Dios, atrayendo el cielo a la tierra y cumplimos de esta manera la enseñanza de Cristo: “Venga tu Reino, hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”. El Reino de Dios debe gobernar nuestras vidas. La atmósfera del Reino es adoración. “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 5: 13) Un estruendo de adoración continua hay en el cielo y un estruendo de adoración continua debe haber en nuestro espíritu que es el templo del Dios Viviente, para que de nuestro espíritu fluya esa atmósfera al exterior, de tal forma que en medio de toda la maldad que podamos percibir, “la tierra sea llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”. (Habacuc 2: 14)

Estruendo de voces de adoración hay en el cielo, si abrimos nuestros oídos espirituales vamos a poder oír esas voces y vamos a unirnos a ellos en adoración.
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 5: 11-14)

SALMO 150

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Alaben a Dios en su santuario,
alábenlo en su poderoso firmamento.
Alábenlo por sus proezas,
alábenlo por su inmensa grandeza.
Alábenlo con sonido de trompeta,
alábenlo con el arpa y la lira.
Alábenlo con panderos y danzas,
alábenlo con cuerdas y flautas.
Alábenlo con címbalos sonoros,
alábenlo con címbalos resonantes.
¡Que todo lo que respira alabe al Señor!
¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!


¿Respiras? Alaba a Dios, la alabanza es el camino a la presencia de Dios. “Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.” (Salmo 100:4).
La adoración te permite contemplar el rostro de Dios en Su misma Presencia. “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.” (Salmo 29: 2) Él es santo, la atmósfera que le rodea es santidad y es hermosa porque Él es hermoso. “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.” (Salmo 45: 2)

viernes 17 de febrero de 2012

EL REINO DE DIOS

EL REINO DE DIOS
"Así que no estén ansiosos preguntando: '¿Qué comeremos?' '¿Qué beberemos?' O '¿cómo nos vestiremos?' Porque los paganos (idólatras) son los que ponen en su corazón estas cosas. Tu Padre celestial sabe que necesitas todas estas cosas. Busca primero El Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se te darán también. No te inquietes por el mañana; ¡el mañana traerá su propia inquietud! ¡El día de hoy ya tiene suficiente con su propia aflicción!
(Mateo 6: 31-31 TKIM-DE)

Dios tiene un Reino y el principio fundamental de ese Reino es “justicia”, porque Dios es justo; y no se trata solamente de dar a cada cual lo que le corresponde, sino de hacer manifiesta Su justicia en cada súbdito de Su Reino, es decir, que cada uno viva en justicia. Si lees el contexto de Mateo 6 encontrarás allí también la famosa oración, “El Padre Nuestro”, allí dice, en el versículo 10: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” EL Reino de Dios consiste en hacer Su voluntad, ésta es Su justicia, pero, ¿cómo la podemos comprimir en nuestra vida? “Abram creyó al Señor, y el Señor lo reconoció a él como justo”. (Génesis 15: 6 NVI). “Creer”: creerle a Dios nos lleva a vivir Su justicia y creerle a Dios es “hacer Su voluntad” de la misma forma que en el cielo se ejecuta la voluntad de Dios, así debe establecerse en nuestra vida en todo.

Habacuc 2: 4; Romanos 1: 17, Gálatas 3: 11 y Hebreos 10: 38, expresan: “el justo vivirá por la fe”, es evidente que por la fe en Dios. Entonces, la justicia que debe perseguir todo hijo de Dios es vivir por fe, creyéndole a Dios sin importar las circunstancias, porque su fe no está basada en lo que se ve, sino en lo que Dios dice.
El salmo 23 es la expresión de vivir por fe. Cuando David escribió este salmo no se encontraba tranquilo sentado en su trono, sino perseguido y deambulando por lugares inhóspitos, sin embargo su confianza en Dios lo sostuvo, él sabía en quién había creído y que era digno de confianza, pues Su Palabra nunca falla. “El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas por amor a su nombre. Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar. La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre.” (Salmo 23 NVI) Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.” (Juan 10: 11 NVI) Nuestro Buen Pastor quiere que creamos que teniéndolo a Él, lo tenemos todo, así que no importa que nuestro valle parezca muy tenebroso, si estamos con y en Cristo, ¿qué puede hacernos el diablo? “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” (1ª Juan 4: 4 RV60)
(Romanos 8: 31 – 39 BLS) "Sólo nos queda decir que si Dios está de nuestra parte, nadie podrá ponerse en contra nuestra. Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas. ¿Quién puede acusar de algo malo a los que Dios ha elegido? ¡Si Dios mismo los ha declarado inocentes! ¿Puede alguien castigarlos? ¡De ninguna manera, pues Jesucristo murió por ellos! Es más, Jesucristo resucitó, y ahora está a la derecha de Dios, rogando por nosotros. ¿Quién podrá separarnos del amor de Jesucristo? Nada ni nadie. Ni los problemas, ni los sufrimientos, ni las dificultades. Tampoco podrán hacerlo el hambre ni el frío, ni los peligros ni la muerte. Como dice la Biblia: "Por ti nos enfrentamos a la muerte todo el día. Somos como las ovejas que se llevan al matadero". En medio de todos nuestros problemas, estamos seguros de que Jesucristo, quien nos amó, nos dará la victoria total. Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida, ni la muerte, ni los ángeles, ni los espíritus, ni lo presente, ni lo futuro, ni los poderes del cielo, ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo!"
La incredulidad lastima el corazón de Dios porque se lo está tildando de mentiroso y se lo está comparando al “padre de la mentira”. Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! (Juan 8: 44) “El que cree en el Hijo de Dios acepta este testimonio. El que no cree a Dios lo hace pasar por mentiroso, por no haber creído el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.” (1ª Jn. 5: 10 – 12 NVI). El Reino de Dios y Su justicia es creerle a Dios respecto a todo lo que Su Hijo ha hecho por nosotros y no permitir que las mentiras del diablo socaven la verdad de Dios. Dios es luz y nosotros debemos andar en la luz de Su verdad, Su Palabra es verdad, todo lo que no concuerda con ella, o la contradice proviene del “padre de la mentira”. Cuánto más le creas a Dios, más lo irás conociendo y conocerlo es obtener la vida eterna. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Jn. 17: 3). Si buscas ante todo Su Reino y Su justicia, Dios se encargará de darte aquello por lo que se afligen los incrédulos.

miércoles 8 de febrero de 2012

CÓMO RENOVAR LA MENTE



CÓMO RENOVAR LA MENTE
Somos lo que pensamos, es decir que nuestros pensamientos determinan quiénes en realidad somos, porque los pensamientos se convierten en palabras, las palabras en acciones, las acciones en costumbres, las costumbres en hábito y el hábito forma el carácter. El carácter es el sello distintivo de cada persona y éste se va desarrollando por medio de los pensamientos, por eso es importantísimo cuidar nuestros pensamientos. Recuerda: nadie puede pensar tus pensamientos, sólo tú los puedes pensar, porque están en ti y ellos son los que te dan vida, la clase de vida que quieres llevar. “Por encima de todo, guarda tu corazón; porque es la fuente de las consecuencias de la vida”. (Proverbios 4: 23 TKIM-DE). Corazón es la palabra clave, no se refiere al órgano que bombea la sangre, sino más bien a la actitud[1] e intencionalidad[2] de los pensamientos íntimos. ¿Qué guardamos dentro de cada uno de nosotros? ¿Con qué alimentamos nuestra vida interior? Guardamos pensamientos y nos alimentamos de ellos para luego recibir el resultado de los mismos, puede ser bueno o malo, según lo que hayamos estado pensando.

Tú piensas tus propios pensamientos y sólo tú puedes controlarlos, aunque te parezcan como torrentes que te invaden sin pedir permiso, tú puedes poner un alto, tú eres el amo de tus pensamientos, no te vuelvas esclavo de ellos. “Renovaos, pues, ahora en el espíritu de vuestra mente o interior de vuestra alma.” (Efesios 4 23 TA). Nuestros pensamientos necesitan ser renovados, volver a lo que Dios planeó para nosotros desde un principio, es decir, pensar como Dios piensa. Quizá digas: -“Esto es imposible, estamos viviendo en un mundo lleno de maldad y aunque no queramos, nos contaminamos”. No es imposible guardarnos en santidad, apartados para Cristo, a pesar de la contaminación de este mundo, por eso Pablo nos exhorta diciendo: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. (Romanos 12: 2 NVI) (Lee Romanos 12).

“Pues la Escritura dice: ¿Quién conoce la mente del Señor? ¿Quién podrá instruirle?" Sin embargo, nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1ª Corintios 2: 16 DHH) ¿Para qué nos dio Dios la mente de Cristo? Para pensar los pensamientos de Él, porque en una mente sin Cristo no se puede pensar como Él. Ahora, lo importante es adecuar nuestros pensamientos a los pensamientos de Cristo y esto es posible no permitiendo que lo que es contrario a Su Palabra tome posesión de nuestra mente. Alguien dijo: “No podemos evitar que las aves vuelen sobre nuestra cabeza, pero sí podemos evitar que aniden en ella”. No podemos evitar que los pensamientos negativos vengan, pero es nuestra responsabilidad no dejar que se incuben en nuestra mente, es decir no debemos pensarlos, sino sacarlos de inmediato usando la Palabra de Dios como arma de defensa; sabemos que ella es como una espada, entonces, usemos esta poderosa espada para cortar todo pensamiento que envenena nuestro ser.

“En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.” (Filipenses 4: 8 BDP)
Después de todo, ¿qué debemos pensar?
1. Todo lo que es verdadero y noble: Lo verdadero está en la Palabra de Dios. No siempre lo real es verdadero, por ejemplo, si te sientes sola y desamparada, recurre a la Palabra que dice: “No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.” (Isaías 41:10 BDP). Lo noble es aquello grande e ilustre, lo que Dios piensa de ti. “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29: 11).
2. Todo lo que es justo y puro. No lo injusto ni impuro o contaminado. Lo justo es que pienses conforme a la Palabra de Dios con respecto a ti y a los demás. Lo puro es lo auténtico, genuino, limpio, así como Dios piensa de ti, Él te ve justo, porque fuiste justificado con la preciosa sangre de Su Hijo Jesucristo. “Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.” (2ª Corintios 5: 21 BLS).
3. Todo lo que es amable y digno de honra. La amabilidad es la simpatía de pensamiento con respecto a nosotros y a los otros, es lo opuesto a la rudeza y antipatía y si pensamos amablemente, esto sí es digno de honra o de buena fama, de renombre, lo contrario sería indigno de honra. “Comportaos sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que vuestra conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabréis cómo responder a cada uno.” (Colosenses 4: 5, 6 BAD).

4. Todo lo que haya de virtuoso o merecedor de alabanza. Lo virtuoso es lo moral, lo sano con respecto a nosotros y a los otros. No podemos tener pensamientos inmorales respecto a las personas, porque acarreamos destrucción para nosotros y también para los otros. El adulterio y la fornicación vienen justamente por pensamientos de inmoralidad, no aparecen de la noche a la mañana, han sido incubado por mucho tiempo y luego dado a luz o consumado. Estos pensamientos no son dignos de encomio o alabanza, sino más bien de reproche.
“Que nadie, al ser tentado, diga: "Es Dios quien me tienta." Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. Mis queridos hermanos, no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras. Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.” (Santiago 1: 14 – 22 NVI)

A modo de reflexión:
Los pensamientos de los justos son rectitud; mas los consejos de los impíos, engaño. (Proverbios 12. 5 RV60)
Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados. (Proverbios 16: 3)
No comas pan con el avaro, Ni codicies sus manjares; porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo. (Proverbios 27: 3)
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo. (Salmo 139: 17)
Sean, pues, aceptables ante ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío.
(Salmo 19: 14 NVI)

No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado. Practiquen todas las enseñanzas que les he dado; hagan todo lo que me vieron hacer y me oyeron decir. Y Dios, que nos da su paz, estará con ustedes siempre. (Filipenses 4: 6- 9 BlS).
[1] Actitud: Disposición de ánimo (alma) manifestada de algún modo. Actitud benévola, pacífica, amenazadora, de una persona, de un partido, de un gobierno
[2] Intencionalidad: Deliberado. Voluntario, intencionado, hecho a propósito.

viernes 13 de enero de 2012

RENOVACIÓN





RENOVACIÓN
“Renovaos, pues, ahora en el espíritu de vuestra mente o interior de vuestra alma.”
(Efesios 4 23 TA)
Renovación es la palabra que debe estar presente en nuestras vidas este año. Dios quiere que nos despojemos de todas aquellas cosas malas que hemos arrastrado hasta ahora, por ejemplo, mentiras, quejas, amargura, fraude y todo aquello que atenta contra la santidad de Dios; por eso nos dice en el versículo 24: “Y revestíos del hombre nuevo, que ha sido creado conforme a la imagen de Dios en justicia y santidad verdadera.” Cuando Dios creó a Adán y Eva, Él los creó a Su imagen y semejanza para que sean sus fieles representantes aquí en la tierra; sin embargo, el pecado distorsionó esta imagen de Dios en el ser humano y lo arrastró a cometer obras malas o pecado contra su Creador. Pero Cristo vino para restaurar a la humanidad caída para que vuelva a ser como en un principio según el propósito de Dios.

En la cruz del Calvario, Cristo canceló nuestra deuda. “Ustedes, en otro tiempo, estaban muertos espiritualmente a causa de sus pecados y por no haberse despojado de su naturaleza pecadora; pero ahora Dios les ha dado vida juntamente con Cristo, en quien nos ha perdonado todos los pecados. Dios anuló el documento de deuda que había contra nosotros y que nos obligaba; lo eliminó clavándolo en la cruz. Dios despojó de su poder a los seres espirituales que tienen potencia y autoridad, y por medio de Cristo los humilló públicamente llevándolos como prisioneros en su desfile victorioso.” (Colosenses 2: 13-15 DHH) Ahora ya nada nos obliga a vivir según la naturaleza pecaminosa, porque si hemos recibido a Cristo en nuestro corazón, Él ha colocado Su naturaleza en nosotros para que vivamos conforme Su voluntad y no conforme a las pasiones carnales dando lugar al pecado que ofende a Dios.

Satanás y su séquito ya han sido despojados de su poder y ahora nosotros en Cristo tenemos el Mayor poder, que es el Espíritu Santo de Dios que nos habita, para que con Su poder nos cubramos de Cristo desde nuestro inconsciente hasta el consciente. Como hijos de Dios necesitamos renovar nuestros pensamientos que poco a poco han ido adaptándose a la corriente de este mundo. Pablo nos exhorta lo siguiente: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12: 2 NVI) Debemos tener siempre presente que quien nos habita ya venció a Satanás y que por lo tanto en Él (Cristo) somos más que vencedores. Que no quepa duda que a pesar de todo el esfuerzo del diablo por hacernos pecar, nosotros, si nos aferramos a Cristo vamos a salir victoriosos. “¿Acaso no creen lo que dice la Biblia, que «Dios nos ama mucho? En realidad, Dios nos trata con mucho más amor, como dice la Biblia: «Dios se opone a los orgullosos, pero trata con amor a los humildes». Por eso, obedezcan a Dios. Háganle frente al diablo, y él huirá de ustedes.(Santiago 4: 5-7 BLS).

“Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos. Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.” (Colosenses 3: 8-15 NVI) El amor es el lazo que debe unirnos como hijos de Dios para que conformados a Su imagen y semejanza crezcamos hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, renovándonos día a día y creciendo en santidad y justicia conociéndolo más y más por medio de Su Palabra y por la comunión continua con Dios a través de la oración, dejando que Su espíritu nos gobierne para que Su voluntad se establezca en nosotros y ya no vivamos según nuestro vano criterio, sino según Dios.

sábado 17 de diciembre de 2011

TRATANDO DE ENTENDER EL AMOR

TRATANDO DE ENTENDER EL AMOR
Si amas, da, entrega tu ser en amor, porque "nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos".(Juan 15:13) Los términos "darse" y "entregarse", no significan entregar el cuerpo para el placer sexual, sino más bien guardar el cuerpo de contaminación por amor, para mantenerse pura/o para la persona que Dios tiene preparada para cada una/o.


La palabra amor está tan empapada de sensualismo, que inclusive se usa el término "hacer el amor", para indicar una relación sexual, que generalmente es ilícita. Analiza el tiempo en que vivimos y observa las advertencias de Cristo en la Biblia, "como en los días de Noé", "como sucedió en los días de Lot". Lo que caracterizaba en esos días era justamente lo que vemos ahora, un desenfreno sexual, donde lo natural no satisface y se vuelven a prácticas "contra naturaleza".


Amor significa, aprender a respetar nuestro cuerpo, para que así podamos respetar el ajeno. Hay una advertencia dada por Cristo para los que vivimos en esta época: "Acordaos de la mujer de Lot". No podemos mirar atrás en esta vía de escape. Dios nos ofrece la libertad, la vida eterna. Prosigamos hacia la meta, libres de contaminación. No olvidemos que "nuestra ciudadanía no es de este mundo". (Filipenses 3: 20)


La filosofía post - modernista, que estamos viviendo ahora, que no es más que hedonismo, no debe penetrar en la vida del cristiano. Somos seres con la mente de Cristo; es cierto que tenemos instintos, pero no somos animales irracionales para ser guiados por los instintos, ya que Dios nos ha dado "espíritu de dominio propio". (1ª Timoteo 1: 7)


El amor, pues, no significa pasión desordenada. Dios, es Dios de orden. Todo lo contrario a la palabra de Dios, es del diablo, del enemigo de nuestras almas o de nuestra concupiscencia. La voluntad de Dios es "nuestra santificación, que nos apartemos de fornicación" (1ª Tesalonicenses 4: 3)

Dios quiere pureza en nuestro ser y el amor es puro; si está contaminado, no es amor. "Absteneos de toda especie de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestros ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1ª Tesalonicenses 5: 22, 23) El amor piensa en el bien del otro, por eso la ley se resume en: "amarás a tu prójimo como a ti mismo". (Romanos 13: 9).

martes 22 de noviembre de 2011

2012, AÑO DE REFORMA

2012, AÑO DE REFORMA
El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros, a pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios, a consolar a todos los que están de duelo, y a confortar a los dolientes de Sión. En vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantíos del Señor, para mostrar su gloria. Reconstruirán las ruinas antiguas, y restaurarán los escombros de antaño; repararán las ciudades en ruinas, y los escombros de muchas generaciones.” (Isaías 61: 1- 4 NVI)

Reforma es devolverle la forma original a lo que se ha deformado, volverlo a ser como fue al principio. Dios está llamando a Su pueblo a volver a los diseños originales, al propósito para el cual fuimos establecidos en esta tierra, para arreglar lo que el enemigo destruyó. Él ya nos ha ungido con Su espíritu para anunciar las buenas nuevas de salvación a los pobres, a aquellos que están sin herencia en el Reino de Dios, porque el diablo los ha cegado. Tenemos que levantar la voz anunciando las BUENAS NUEVAS, la gente está cansada de malas nuevas y vive en angustia esperando lo peor, pero los hijos del Reino estamos llamados a darles noticias buenas de salvación, alivio al espíritu angustiado; pero primero necesitamos revestirnos del poder sobrenatural del Espíritu de Dios, recibir la fuerza del Omnipotente, Su consuelo y Su ánimo, salir de una vez de entre las cenizas y ungirnos con el aceite que Él está ofreciendo a cada uno de Sus hijos. Dios viene a devolvernos la identidad de hijos.

Como fue en un principio con Adán y Eva, Dios quiere que sea en este tiempo. Su Espíritu está ansioso de cubrirnos, por eso es necesario que nos quitemos la capa de mendicidad y recibamos el manto de fiesta. Papá Dios quiere que entremos a Su fiesta. ¿Recuerdas qué pasó con el hijo pródigo? Anduvo por el mundo derrochando su herencia y después se vio pobre, sin fuerzas, casi desnudo, pero de pronto se le encendió el foquito, tuvo un momento de lucidez y dijo: -Qué hago yo aquí, pero si en la casa de mi padre hasta los sirvientes gozan de buena comida y yo aquí estoy a punto de comer lo que comen los inmundos cerdos. Volveré a mi padre…- Volveré a mi padre, fue la mejor decisión que hizo. Quizá dirás –pero yo no estoy como ese hijo, yo tengo comunión con Dios e inclusive disfruto de Sus bendiciones- Te pregunto, ¿disfrutas? ¿No estarás como el hermano mayor, poseyéndolo todo y no disfrutando nada? Dios ya ha preparado una fiesta, ya fue matado el Cordero más valioso, para que comamos y disfrutemos de todas Sus delicias. Mira que no te hablo de dinero, o mansiones, eso es secundario. Te hablo de DELEITE. “Me darás a conocer la senda de la vida; En Tu presencia hay plenitud de gozo; En Tu diestra hay deleites para siempre.” (Salmo 16: 11 NBLH)

Entremos a la fiesta de bodas ahora, no esperemos en un futuro lejano, la fiesta ya ha empezado. “El reino de los cielos puede compararse a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo. "Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir. "De nuevo envió otros siervos, diciéndoles: 'Digan a los que han sido invitados: "Ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está preparado; vengan a las bodas." "Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, y los demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron. "Entonces el rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. "Luego dijo a sus siervos: 'La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. 'Vayan, por tanto, a las salidas de los caminos, e inviten a las bodas a cuantos encuentren.' "Aquellos siervos salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el salón de bodas se llenó de invitados.” (Mateo 22: 2- 10 NBLH)

El mundo nos está absorbiendo con muchos quehaceres “buenos” y no nos permite disfrutar de lo que Dios ya preparó para nosotros. Hay una fiesta a la cual Dios te está invitando, allí no puedes entrar con cualquier ropa, necesitas identificarte con la ropa de fiesta, sin angustia, ni preocupaciones, sin heridas en el alma; necesitas vestirte de Cristo, así como Adán y Eva estuvieron vestidos en un principio. Ponte el traje de fiesta y quítate el del desaliento. Vuélvete a lo que Dios ya diseñó para Sus hijos. Dios está continuando la reforma en Sus hijos y Él quiere que te dejes vestir con Su traje, así como el hijo pródigo se dejó vestir. Dios quiere que entres a Su fiesta, no te resistas. Es tiempo de reforma, de transformación, innovación, porque las cosas viejas ya pasaron, de aquí en adelante todo es nuevo.

domingo 20 de noviembre de 2011

UN CORAZÓN ARREPENTIDO

UN CORAZÓN ARREPENTIDO


Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
(
Salmo 51: 4)
El salmo 51 es la muestra del arrepentimiento de un hombre de Dios después de haber pecado; conviene que lo leas bajo la dirección del Espíritu Santo. Trataremos de ver algunos pasos que David sigue en este salmo.
1) David pide piedad al Dios Altísimo recordándole que Él es un Dios de misericordia.
2) Pide que borre sus rebeliones lavando su maldad y limpiando su pecado.
3) Reconoce que su pecado ha sido contra Dios, que ofendió la santidad de Dios.
4) Reconoce que Dios es un Dios que ama la verdad y hace comprender la sabiduría, por eso acude a Él.
5) Pide purificación, con hisopo. Se somete a la disciplina de Dios.
6) Vuelve a pedir que Dios lo lave para que vuelva a sentir gozo, alegría y sanidad corporal ("Y se recrearán los huesos que has abatido").
7) Pide a Dios, "no mires mis pecados y esconde tu rostro de mi maldad". Nosotros ahora le pediríamos que nos mire a través de la sangre de su Hijo Jesucristo.
8) Crea un corazón limpio, renueva un espíritu recto dentro de mí y no me eches de delante de ti; no quites de mí tu Santo Espíritu.
9) David quiere volver a sentir el gozo de la salvación. Sentirse salvo nuevamente y sentirse guiado nuevamente por el Espíritu de Dios. El pecado nos aleja de Dios y nos llena de angustia y temor.

David podía enseñar el camino de la salvación, pues sabía que, "al corazón contrito y humillado", Dios no lo desprecia. He ahí el secreto. Dios quiere que cada uno de nosotros tengamos un corazón que se duela de su maldad y que se humille delante de Dios. Un corazón arrepentido. Un corazón apasionado por Dios, que no pueda vivir sin la presencia de Dios. Un corazón que pueda decirle:
A dónde iré Señor sin Ti, sólo Tú tienes Palabras de vida eterna y yo he creído y seguiré creyendo en Ti a pesar de las circunstancias. Sólo tu amor me satisface, sólo Tú me deleitas. Mi gozo y mi vida es estar siempre contigo, amándote, adorándote, sirviéndote, rindiendo mi ser completamente a Ti. Mi corazón dice: te amo, te amo, te amo mi Señor Jesucristo. Espíritu Santo de Dios, ayúdame a mantener vivo el fuego de pasión por mi Amado Señor Jesucristo, que mientras mi corazón palpite, cada latido diga: te amo, te amo, te amo Jesús. Que cada respiración mía diga: Jesús, Jesús, Jesús. Es que mi ser no sabe cómo vivir sin Ti.