jueves, 21 de enero de 2010

CÓMO ORARAR POR NUESTROS HIJOS



CÓMO ORARAR POR NUESTROS HIJOS Y AMADOS
Todas las promesas que ha hecho Dios son "sí" en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos "amén" para la gloria de Dios. Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas.
(2ª Corintios 1: 20 – 22)
Gracias Señor porque Tus promesas ya son sí en Ti, lo que Tú dices ya está hecho y nosotros sólo respondemos “que así sea, sea hecho conforme a Tu voluntad”. Tú nos has sellado como Tu propiedad y nos diste Tu Espíritu que es la garantía de Tus promesas, por eso sabemos que lo que dices se cumple.

Pero así dice el Señor: "Sí, al guerrero se le arrebatará el cautivo, y del tirano se rescatará el botín; contenderé con los que contiendan contigo, y yo mismo salvaré a tus hijos. (Isaías 49: 25)
Gracias Señor porque Tú peleas mis batallas y salvas a mis hijos y los rescatas de manos del enemigo.

El Señor mismo instruirá a todos tus hijos, y grande será su bienestar. (Isaías 54: 13)
Gracias Señor porque Tu Palabra es fiel y verdadera y lo que Tú dices lo cumples. Gracias por encargarte de la instrucción de mis hijos, porque tu salvación es completa. Conforme a Tu Palabra sea hecho.

En cuanto a mí dice el Señor, éste es mi pacto con ellos: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis palabras que he puesto en tus labios, no se apartarán más de ti, ni de tus hijos ni de sus descendientes, desde ahora y para siempre dice el Señor.
(Isaías 59: 21)
Oh Señor, gracias porque Tu pacto es eterno, Tú no cambias, Tú eres fiel. Gracias por Tu Espíritu que has puesto sobre mí y por Tus palabras que están en mi boca y también en la boca de mis hijos y mis descendientes desde ahora y para siempre. Mis hijos te honran, te alaban, te adoran y te aman con pasión.

El Señor marchará como guerrero; como hombre de guerra despertará su celo. Con gritos y alaridos se lanzará al combate, y triunfará sobre sus enemigos. (Isaías 42: 13)
Tú eres poderoso Señor y hoy te levantas como el guerrero que eres y triunfas sobre tus enemigos, nadie puede hacerte frente y hoy se caen los grilletes que el enemigo puso sobre mis hijos.

Has visto bien dijo el Señor, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra. (Jeremías 1: 12)
Gracias Señor porque Tú cumples tu Palabra y te apresuras para ejecutarla.

Así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.
(Isaías 55: 11)
Señor, lo que Tú has establecido para cada uno de mis hijos eso será, porque Tú estás alerta para que Tu Palabra sea cumplida fielmente.

El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos! (Salmo 138: 8)
Gracias Señor porque Tu propósito es cumplido en mí y en mis hijos y porque nos amas con amor eterno.

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús.
(Filipenses 1: 6)
Señor, gracias porque Tú no dejas tu obra a medias, sino que la completas y la semilla sembrada en mis hijos empieza a dar sus frutos. Yo sé que ellos se vuelven a Ti por tus promesas que son fieles y verdaderas.

Les daré un corazón que me conozca, porque yo soy el Señor. Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón. (Jeremías 24: 7)
Gracias Señor porque Tú has puesto en mis hijos un corazón dispuesto a conocerte y ellos se vuelven a Ti.

Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. (2ª Corintios 4: 6)
Señor, gracias porque Tu luz brilla en mis hijos y ellos tienen conocimiento de tu gloria en Cristo Jesús.

Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido. (1ª Juan 5: 14, 15)
Señor, hemos orado conforme a Tu Palabra, por eso creemos que Tú nos oyes y concedes nuestra petición, y te agradecemos por contestarnos. En el nombre de Jesucristo, amén, amén, amén.