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lunes, 2 de agosto de 2010

SOMOS EL COFRE DEL TESORO DE DIOS

SOMOS EL COFRE DEL TESORO DE DIOS
Somos un cofre repleto de preciosas gemas, pero si no nos atrevemos a abrirlo, moriremos con nuestro tesoro intacto; y un día, ante el gran juez del universo vamos a rendir cuentas de cada gema que no hemos entregado para el bien de la humanidad. La humanidad necesita nuestros talentos y habilidades, pero sólo una buena actitud pone en marcha las habilidades. No importa cuán hábil sea la persona, si frente a la vida no tiene la mejor actitud, va rumbo al fracaso. Buena actitud o actitud positiva y habilidad te llevarán a sacar lo que llevas dentro de ti. La aurora boreal brilla en la oscuridad de la noche y a temperaturas muy bajas, sin embargo su luminiscencia transforma la oscuridad en un espectáculo sorprendente. No importa cuán oscuro esté todo a tu alrededor y cuán álgido sea el ambiente que te rodea, empieza a irradiar el resplandor de tus gemas para que otros se inspiren en ellas; no tengas temor a que roben tus talentos o los superen, porque siempre habrá aurora boreal en los polos cuando la temperatura baje a muchos grados bajo cero en medio del silencio y la oscuridad de la noche, y siempre tendrás tus propios talentos y creatividad aun cuando todo parezca oscuro a tu alrededor. Tus gemas emanan una gama de colores que sólo tú puedes difuminarlas si dejas que te opaque la crítica, o las circunstancias adversas; o por el contrario, puedes difundirlas en las más variadas formas y colores, que serán siempre únicas, si las dejas resplandecer y las esparces a pesar de la crítica o la adversidad. “Los hombres sabios, los que guiaron a muchos por el camino recto, brillarán como la bóveda celeste; ¡brillarán por siempre, como las estrellas!” (Daniel 12: 3 DHH)

La actitud que tomes frente a las circunstancias abrirá o cerrará tu cofre. Si tu actitud es buena, la llave girará para abrir, pero si tu actitud es mala, entonces se trabará; y no importa cuanto empeño le pongas, no se abrirá hasta que cambies tu actitud. Sólo tú decides cómo dirigir tu destino, y no interesa que hayas tenido circunstancias dolorosas en el trayecto que te impidieron sacar lo bueno de ti para darlo a los demás; siempre puede haber un nuevo comienzo, olvidando lo que queda atrás y viendo en tu interior cuánto tesoro todavía hay para ofrecer a otros. Los diamantes que están en el interior de la tierra sin ser extraídos, no sirven para nada y nunca nadie los podrá exhibir. Dios te ha creado con muchos dones y talentos para que cumplas tu propósito en esta vida, ha invertido en ti para recibir los dividendos, porque Él te ha creado para ser útil justo ahí donde te encuentras.
"El reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. El que recibió cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que recibió dos, ganó también otros dos. Pero el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. "Después de mucho tiempo regresó el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y trajo otros cinco talentos, diciendo: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos". Su señor le dijo: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor". Se acercó también el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos". Su señor le dijo: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor". Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo: "Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo". Respondiendo su señor, le dijo: "Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros y, al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento y dadlo al que tiene diez talentos, porque al que tiene, le será dado y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” (Mateo 25: 19-29 RV 95).

Dios te ha creado único/a, con habilidades y talentos que sólo tú puedes tener, aunque otros posean lo mismo que tú, sólo tú puedes darle el toque de exclusividad con la gracia que Dios te dio. Muchos escriben mejor o peor que yo, pero nadie escribe como yo, esa gracia me la dio Dios; y tú tienes una gracia especial en lo que haces de acuerdo a tus habilidades y talentos, no trates de imitar a otros porque arruinarías tu estilo. Dios no nos ha creado en serie, es por eso que nuestra identidad es única y con un propósito determinado. Cada ser humano debe encontrar su propósito aquí en la tierra y desarrollarlo; para eso están los dones, talentos y habilidades que Dios nos dio, ya estamos equipados para la tarea que debemos emprender. Empieza a promover una actitud positiva frente a las circunstancias, y si todavía no sabes cuál es tu propósito en esta vida, pídele al Espíritu Santo que te muestre y decide realizar aquello para lo cual fuiste creado. El Mayor Tesoro que Dios ha puesto en los/as hijos/as de Dios es la Persona del Espíritu Santo, somos el cofre del tesoro maravilloso de Dios; exhíbelo dejándote guiar por Él todos los días de tu vida y Él te mostrará lo que debes hacer, cómo y cuándo. Te ayudará a sacar tus habilidades, talentos y dones y te enseñará cómo desarrollarlos. “El Señor dice: "Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.” (Salmo 32: 8 NVI)

lunes, 19 de enero de 2009

SACA EL MAYOR PROVECHO

SACA EL MAYOR PROVECHO DE LO QUE DIOS TE DIO

“Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado”. (Romanos 12: 3)
Para vencer las pruebas no necesitamos más fe de la que Dios ya depositó en nosotros; sólo tenemos que echar mano de lo que tenemos poniendo nuestra confianza en el autor y consumador o perfeccionador de nuestra fe. Al hacer esto, permitimos que nuestra fe crezca y se fortalezca. Al poner nuestra confianza en Dios, le vamos a buscar para oír de Él respecto a la situación por la que estamos pasando, porque la fe viene por oír el mensaje de Dios (Romanos 10:17). Es igual que la salvación, si hemos sido salvos, no necesitamos más salvación para salvarnos, sino crecer en nuestra salvación día a día, apoderándonos de todo lo que Cristo ya logró en la cruz por nosotros, desarrollando más nuestro acercamiento a nuestro Salvador Jesucristo, de modo que empecemos a conocerlo y a amarlo más cada día.
Con la medida de fe que Dios ya nos dio podemos entregarnos completamente a Él con todas nuestras cargas, temores, fracasos, triunfos, etc., sabiendo que tenemos que negociar o sacar el mayor provecho de lo que tenemos. En la parábola de los talentos (Mateo 25: 14-30), el que no sacó provecho de lo que recibió, sino que tuvo miedo y no usó su talento, Dios lo llama "siervo malo y negligente" y es arrojado de Su presencia. Aquí viene algo muy importante que es establecido en el Reino y es de sacar el mayor provecho de lo que Dios nos dio, eso es saber hacer negocios, pues nos conviene, como dijo Jesús, estar en los negocios de nuestro Padre. Los negocios de Dios están dentro de Su Reino, por eso Jesús nos dijo que lo primero que debemos hacer es buscar Su Reino y hacer Su justicia (Mateo 6: 33), caminar sobre sus promesas en todo lo que vayamos aprendiendo; entonces Él se encargará de añadirnos lo que nos falta y que es motivo de preocupación para quienes no confían en Dios.
“Pero teniendo un mismo espíritu de fe que David, quien según está escrito decía: Creí, por eso hablé con confianza, nosotros también creemos, y por eso hablamos, estando ciertos de que quien resucitó a Jesús, nos resucitará también a nosotros con Jesús, y nos colocará con vosotros en su gloria.” (2ª Corintios 4:13 TA). Cuando vinimos a Cristo Él nos dio un mismo espíritu de fe que a David, Pablo, etc. La diferencia radica en que ellos supieron usarla, supieron sacarle el mayor provecho. ¿Cómo? Confiando plenamente en Dios sin importar la circunstancia. Tanto David como Pablo pasaron por circunstancias muy difíciles, pero ellos se entregaron completamente a Dios y descansaron en Él. Hablaron con confianza porque le creyeron a Dios. Es creyendo y hablando y actuando sobre lo que Dios ya nos dio lo que hace que las cosas pasen. Es creyendo y hablando y actuando lo que hace que nuestra fe crezca. Al hablar las Palabras de Dios, éstas llegan a nuestros oídos y nuestra fe se fortalece y empezamos a movernos (actuamos) sobre esa Palabra. Nuestras palabras deben estar respaldadas por la fe en el Dador de las Palabras, para que sean palabras de fe, de fe en Dios; es decir que sean palabras que tengan la misma fe de Dios. No puede haber fe si existe la mínima desconfianza. Lo que realmente creemos es lo que decimos cuando estamos en la prueba. Si queremos saber si estamos actuando en fe o no, escuchemos lo que decimos en la privacidad de nuestra propia alma, porque aunque parezca que todo está herméticamente cerrado y nadie nos escucha, Dios sí está oyendo nuestros pensamientos. Lo que decimos en secreto, cuenta para Dios, y vamos a comer del fruto de nuestra boca, porque lo que estamos pensando lo vamos a dejar salir por la boca.
Malaquías 3:13-15 nos dice que Dios estaba escuchando cuando su pueblo dijo: "... ¿qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: por demás es servir a Dios. Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos. Decimos pues ahora: bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no solo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon". Dios los confrontó en sus murmuraciones. Él dijo: "vuestras palabras han sido duras contra mí". No nos quejemos. La queja es un lenguaje duro para Dios, porque le estamos diciendo que Él es un mal Padre. Creámosle a Dios, dejemos salir la fe de Dios en nuestras palabras y demos a Dios elementos con los que Él pueda trabajar a nuestro favor. Él quiere hacer muchas cosas por nosotros si le permitimos, actuando en fe, creyéndole, hablando Sus Palabras.
En Lucas 17: 5, los discípulos le piden a Jesús que les aumente la fe para poder perdonar, Él les responde en el versículo 6: “Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza --les respondió el Señor--, podrían decirle a este árbol: 'Desarráigate y plántate en el mar', y les obedecería.” Les estaba diciendo que no necesitaban una fe muy grande, sino que sacaran el mayor provecho de lo que tenían, que tuvieran confianza en el poder de Dios, en ese poder que actúa también en nosotros los hijos de Dios. Sabiendo esto: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, por la potencia que obra en nosotros, [a él] sea gloria en la Iglesia por el Cristo Jesús, por todas las generaciones de los siglos de [los] siglos. Amén.” (Efesios 3: 20, 21). Nuestra confianza debe estar en Dios solamente y no en la cantidad de fe que tenemos, porque hay un poder infinitamente grande dentro de nosotros, ese poder es el de la Persona del Espíritu Santo de Dios. Está en los hijos de Dios; está en ti y está en mí. Déjalo actuar y saca el mayor provecho de lo que Dios ya te dio.