martes, 16 de junio de 2009

CUÁNTO AMAMOS AL SEÑOR JESUCRISTO

CÓMO SABER CUÁNTO AMAMOS AL SEÑOR JESUCRISTO
"El que me obedece y hace lo que yo mando, demuestra que me ama de verdad. Al que me ame así, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y le mostraré cómo soy en realidad. (Juan 14: 21 BLS). "Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros. "Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo. Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores. (Juan 13: 34, 35 BLS)
Dios no llama a los calificados, califica a los llamados.” (Anónimo)
Hay principios en el Reino de Dios que no pueden ser pasados por alto, la obediencia por amor es uno de ellos. Cuántas veces estamos dispuestos a obedecer al hombre para demostrar nuestra sujeción a una autoridad o para que vean los demás cuán buenos somos, pero Dios está viendo la intencionalidad del corazón, nuestra actitud interna. La obediencia al Señor Jesucristo es la clave para recibir la revelación de quién es Él de primera mano. El mismo Señor va a manifestarnos sus propósitos y va a mostrarnos lo que Él quiere de nosotros. La obediencia al Señor tiene que ser inmediata, completa y de muy buena gana (con buena actitud). No podemos decirle al Señor que espere hasta que nosotros nos sintamos listos para servirle. El éxito en toda empresa consiste en atrapar las oportunidades y no dejarlas pasar. Nunca preguntes cómo, tan sólo obedece y Él te dará el cómo, sólo obedece por fe y por amor. Si piensas que te falta habilidad, inteligencia, capacidad, etc., Él te va a dar todos los implementos necesarios para que cumplas sus propósitos. No podemos hacer la obra de Dios a medias, tiene que ser completa, para que al final podamos decir como Jesús: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.” (Juan 17: 4). La actitud del corazón es lo que cuenta en la obra del Señor. Lo que hacemos, ¿lo hacemos realmente por amor? Si amamos al Señor Jesucristo le vamos a obedecer por amor.

La salvación no nos cuesta nada, servirle al Señor nos cuesta todo. Dios nunca ocupará un segundo lugar. Si nuestro servicio a Él no es primero, entonces no sirve para nada, sino para cansarnos y agotarnos. "Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida. Si ustedes no están dispuestos a morir en una cruz y a hacer lo que yo les diga, no pueden ser mis discípulos. Por eso, piénsenlo bien. Si quieren ser mis discípulos, tendrán que abandonar todo lo que tienen." (Lucas 14: 26, 27, 33 BLS) Dios dio por entero a Su Hijo Jesucristo por amor a nosotros, dio todo Su Ser, Él estaba y era en la persona de Jesús. “Aquel que es la Palabra habitó entre nosotros y fue como uno de nosotros. Vimos el poder que le pertenece como Hijo único de Dios, pues nos ha mostrado todo el amor y toda la verdad.” (Juan 1: 14 BLS) Si Él lo dio todo por nosotros, ¿por qué no hacemos lo mismo por Él?

Podemos servir al Señor donde estemos, ya sea en la casa, en la oficina, en la calle, en el hospital, etc., tan sólo demos amor, esto no significa que vamos a estar de a besitos con todos, basta una mirada tierna, una sonrisa amable, una palabra de ánimo, etc., pero cuando veamos que Dios nos abre una puerta para servirle, no dudemos en entrar por ella, aunque nos parezca demasiado estrecha; justamente es estrecha para que quepamos sólo nosotros y no llevemos ni una carga más. Abraham obedeció inmediatamente a Dios y salio de su ciudad al lugar que Dios le mostraría, sin embargo se llevó a Lot y Dios no le dijo que saliera con Lot, pero Abraham se sentía responsable de su sobrino y no podía dejarlo. Fue después que se separó de Lot que Dios se reveló nuevamente a Abraham e hizo un pacto con él que le daría esa tierra donde habitaban los ceneos, ferezeos, etc. (Génesis 15: 18-20). Dios los iba a desalojar porque ellos servían a otros dioses, eran paganos. Este mismo pacto se cumple en nosotros cuando le obedecemos por fe y amor. En lo espiritual vamos a dominar a todos aquellos espíritus que están en la tierra que puede ser nuestro ministerio o propósito, que Dios nos dio, pero primero debemos soltar a Lot que significa un apego hacia algo o alguien.

Sólo cuando nos amemos de verdad entre hermanos a tal punto que seamos capaces de cubrir por amor sus faltas y levantar al caído, recién el mundo conocerá que somos seguidores de Jesucristo. “Porque toda la ley de Dios se resume en un solo mandamiento: "Ama a los demás como te amas a ti mismo.Les advierto que, si se pelean y se hacen daño, terminarán por destruirse unos a otros.” (Gálatas 5: 14, 15) Hoy más que nunca el Cuerpo de Cristo (Iglesia) debe tomar la decisión de obedecer a Dios, para que cuando vengan los tiempos difíciles no nos cueste amar a los que nos dañen, pero si no podemos amarnos entre hermanos, ¿seremos capaces de amar al que no es nuestro hermano? "Cuando tengan dificultades, ayúdense unos a otros. Esa es la manera de obedecer la ley de Cristo. Si alguien se cree importante, cuando en realidad no lo es, se está engañando a sí mismo. Cada uno debe examinar su propia conducta. Si es buena, podrá sentirse satisfecho de sus acciones, pero no debe compararse con los demás. Cada uno es responsable ante Dios de su propia conducta." (Gálatas 6: 2-5). Tú y yo somos responsables de nuestros propios actos, no de los ajenos; por tanto mira bien por dónde andas, qué oyes, qué ves y qué haces y deja de mirar lo que hace tu compañero. Que Dios te dé sabiduría y seas hacedor/a (obediente) de Su Palabra por amor “al que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo dio en rescate por todos, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas?” (Romanos 8: 32). Ese es nuestro Dios. ¡Ámalo!