sábado, 6 de marzo de 2010

¿CUÁL ES EL PRECIO DE MI NUEVA VIDA?



¿CUÁL ES EL PRECIO DE MI NUEVA VIDA?

Cristo te está ofreciendo una nueva vida ahora y quizás tú te preguntarás, ¿y cuál es el precio de mi nueva vida? Mi amigo/a si pudiéramos llenar todo el universo de ceros, no habría suficientes ceros en él para expresar un número tan largo, y poder decirte el precio que Jesús pagó por tu vida y la mía. En realidad, no está, ni estará nunca a nuestro alcance poder pagar por este sacrificio, porque éste requirió la muerte del propio Hijo de Dios para pagarlo, fue Su vida a cambio de la nuestra. ¿Te das cuenta? El problema con el pecado es que Dios es tan Santo y justo que El no puede tolerar nada menos que la perfección, pero todos nosotros estamos lejos de ser perfectos, así que nuestras oportunidades de pasar la eternidad en el cielo con Él son absolutamente ningunas, mientras permanezcamos imperfectos. Lo grave es que no podemos ser perfectos por nuestros propios méritos. Entonces nuestro destino es irremediablemente la muerte. “Porque todos hemos pecado, y nadie puede tener parte por sí mismo en la gloria de Dios” (Romanos 3: 23). El pecado no nos permite estar frente a un Dios Santo, entonces ¿cómo podemos ser salvos? “Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.” (Efesios 2: 8,9) Dios nos regaló la salvación, porque ningún ser humano hubiera podido comprarla, ni ganársela con sus buenas obras, sabiendo esto: “que la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23 BLS).

La salvación es un regalo de Dios a la humanidad, este regalo podemos aceptarlo o rechazarlo, es nuestra decisión, Él no nos obliga a aceptarlo; sin embargo está a nuestro alcance mientras estemos con vida, porque después de la muerte, ya no hay más ofrecimiento, nuestro destino queda sellado. La misericordia de Dios permite que alcancemos esta salvación tan grande si tan sólo reconocemos que somos pecadores y aceptamos a Jesucristo como el único que nos puede otorgar la salvación. Es así de fácil, tan fácil como agarrar cualquier regalo que nos ofrecen. Es el acto de amor más grande para toda la humanidad. Jesús dijo: "Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3: 16 BLS). La salvación está a tu alcance en este mismo momento, sin mayores trámites. Dios puede cambiar tu naturaleza pecadora y darte la naturaleza de Jesucristo, darte una nueva vida, porque sólo a través de Jesucristo podemos ser salvos. “Sólo Jesús tiene poder para salvar. Sólo él fue enviado por Dios, y en este mundo sólo él tiene poder para salvarnos.” (Hechos 4: 12 BLS)

La Palabra de Dios dice: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” (Romanos 10:9-10) Qué sencillo es. Tan sólo es un acto de fe que te permite creer y confesar para alcanzar la salvación y poder pertenecer al reino de Jesucristo. Puedes hacerlo ahora mismo. Habla conmigo y di: Jesucristo, hoy me decido por Ti. Perdona mis pecados y todas mis ofensas hacia Ti. Te recibo como mi Señor y mi Salvador. Vive tu vida en mí y que Tu Reino venga a mi vida, para que Tu voluntad sea hecha. Gracias padre Eterno por Jesucristo mi Salvador. Ayúdame a permanecer contigo y hacer Tu voluntad, ayúdame a permanecer en Jesucristo. Amén.

Si has recibido a Jesucristo como tu Señor y Salvador, has hecho la mejor decisión de tu vida. Lee la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento donde podrás aprender más acerca de Jesucristo. Busca un lugar donde puedas reunirte con otras personas que conocen a Cristo y que te ayudarán en tu nueva vida. Ahora que tienes a Jesucristo en tu corazón, habla con Él cada mañana, cada noche y en todo momento. Pídele que te dé sabiduría para entender Su Palabra que es la Biblia y no peques más.
Pido a Dios que te dé entendimiento para poder conocerle cada día más.