domingo, 17 de mayo de 2009

EJERCITA TU MENTE EN LA VERDAD

EJERCITA TU MENTE EN LA VERDAD
“Finalmente, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo que merece respeto, en todo lo que es justo y bueno; piensen en todo lo que se reconoce como una virtud, y en todo lo que es agradable y merece ser alabado.”
(Filipenses 4: 8 BLS)
El diablo quiere tomar control de tu mente con sus mentiras, pero si tú te ejercitas en la verdad de Dios, la única absoluta verdad, el diablo tendrá que huir. “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.” (Santiago 4: 7 NVI). Cuando se tiene que trabajar en un banco donde hay que recibir billetes (dinero), lo primero que se hace es darle a la persona unos billetes verdaderos, los cuales ella tiene que agarrar con las yemas de los dedos como quien los cuenta, esto lo hace por cierto tiempo, de tal modo que sus yemas se habitúen a la textura de los billetes verdaderos; pasado un tiempo, le dan un fajo de billetes, pero han introducido uno falso, entonces las yemas de sus dedos notan la diferencia y detectan el billete falso. Lo mismo, tenemos que hacer nosotros, pero no con billetes, sino con los pensamientos de Dios. Tenemos que ejercitarnos en pensar los pensamientos de Dios a través de Su Palabra, para ello debemos estudiarla y alinearnos a Ella. Esto requiere de esfuerzo, porque el diablo va a poner desgano en nosotros y nos va a mostrar todo lo atractivo que él ofrece. Necesitamos conocer lo verdadero para detectar lo falso y no dejarnos engañar. Así que empieza a ejercitarte en la Verdad; busca, llama e insiste hasta empaparte de Ella.

“Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.”
(2ª Corintios 10: 4, 5 NVI). Para derribar aquellas formas de pensar que se han arraigado en nuestra mente necesitamos usar las armas que Dios nos ha dado y una de ellas es llevar en cautiverio todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Muchas veces nuestra mente nos juega una mala pasada, entonces empezamos a conjeturar sobre cosas que no son reales, pero que de tanto imaginarnos las admitimos como reales y verdaderas. Por ejemplo: Alguna persona no contestó a nuestro saludo simplemente porque estaba distraída, pero nosotras no nos hemos dado cuenta de ello y empezamos a formarnos juicios en nuestra mente respecto al por qué no nos respondió el saludo. Esos juicios se vuelven conceptos y los expresamos en palabras fortaleciendo de esta forma nuestras suposiciones. Así vamos alimentando una forma falsa de pensamiento y creamos fortalezas dentro de nosotros que bloquean nuestra mente a la verdad; nos volvemos inexpugnables, de tal forma que no oímos razones, sino sólo nuestra razón. Cuando la razón no entiende razones, lo único que nos queda es llevar nuestros pensamientos en cautiverio a Cristo, dejárselos a él y atrapar Sus pensamientos por medio de Su Palabra.

"Encomienda a Jehová tus obras; y tus pensamientos serán afirmados." (Proverbios 16: 3 RV1865). Cuando vayamos a realizar alguna obra, debemos ponerla en manos del Señor, admitiendo que sólo Él nos da la sabiduría, el entendimiento y la capacidad, reconociendo que nosotros sólo somos instrumentos en Sus manos. Cuando le damos el mérito a Dios por lo que hacemos, guardamos nuestros pensamientos de vanagloria y los afirmamos en el Señor. Necesitamos alinear nuestros pensamientos con los de Cristo. “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1ª Corintios 2: 16 RV 60). Como hijos de Dios, nosotros tenemos la mente de Cristo, de tal modo que estamos aptos para pensar como Él, ésa es ahora nuestra naturaleza; lo que es contrario al pensamiento de Cristo es contra nuestra nueva naturaleza. Lo que nos hace pensar como Cristo es el Espíritu de Dios; y los pensamientos que no son de Cristo, proceden de nuestra antigua naturaleza dominada por el pecado, la cual debe permanecer crucificada con Cristo. Ahora que somos de Cristo debemos ajustar nuestros pensamientos a los de Él y desechar todo aquello que nos induce a la desobediencia y a pecar.

"Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo." (Efesios 4: 22- 25 NVI) Necesitamos empezar a renovar nuestra actitud mental, o sea la intencionalidad de cada uno de nuestros pensamientos, para que comencemos a pensar verazmente y no nos dejemos engañar por nuestros pensamientos; es por eso la importancia de poner en cautiverio los pensamientos y llevarlos a Cristo pidiéndole que Él escudriñe y exponga a Su luz cada uno de nuestros pensamientos e intenciones para no ser engañados. “Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu…Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios.” (Romanos 8: 5, 8) Sujetemos nuestros pensamientos al Espíritu Santo, pues sólo Él nos puede guiar a toda verdad. “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” (Juan 16: 13 NVI).