domingo, 3 de mayo de 2009

LA CLAVE DEL ÉXITO DEL CRISTIANO

LA ORACIÓN, LA CLAVE DEL ÉXITO DEL CRISTIANO
Una vida de oración glorifica a Dios. Jesús oraba. Marcos 1:35; Marcos 14:35 y muchos versículos más nos dan evidencia que Jesús era un hombre de oración y enseñó muchísimo acerca de ella. El apóstol Pablo hizo lo mismo; es que una vida sin oración es una vida sin relación. No podemos pretender relacionarnos con Dios si no estamos en oración. Satanás ha hecho de la oración algo aburrido en la vida de muchos cristianos, porque sabe que el día que ellos oren, como lo ordena La Palabra de Dios (Lucas 18:2), el diablo estará derrotado. La falta de oración trae afán y ansiedad al alma. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios con toda oración y ruego con acción de gracias.” (Filipenses 4: 6). La oración es el acto de poder expresar lo que sentimos ante nuestro Padre Celestial, para descargar en Él aquello que nos aflige, solicitándole que se haga Su voluntad en nuestra vida y luego le damos gracias porque sabemos que Él tomará el control de todo; entonces ya no nos afligimos, esperamos pacientemente en Él y como resultado tendremos la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardando nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:7). Recuerda: Dios siempre tiene el control de todo; lo que pasa es que nosotros no lo dejamos gobernar nuestra vida, si lo haríamos, nuestro diario vivir sería más llevadero.

Los patriarcas, profetas, discípulos y el mismo Jesús tenían una vida de oración, es decir que vivían en estrecha relación con Dios, lo cual sólo es posible a través de la oración, que puede ser de alabanza, adoración, gratitud y no sólo de petición; es de esta forma que permanecemos cerca de Él y cuanto más cerca de Él estemos, más semejantes a Él seremos; vamos a ser impregnados del Ser de Dios (2ª Corintios 3:18). Dios quiere que le contemos mediante la oración qué siente nuestro corazón; quiere que confiemos en Él, que seamos capaces de creer por fe que Él puede solucionar todos nuestros problemas. “Pedid y se os dará para que vuestro gozo sea cumplido.” (Juan 16: 24). Pero pidan con fe, sin dudar y gócense después de haber pedido, sabiendo que Dios tiene la respuesta correcta, porque todo lo que pidan creyendo, lo van a recibir.

¿Qué resultados obtenemos cuando oramos?
*La oración produce paz y guarda nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:7; Isaías 26:3).
*La oración nos da gozo, porque en su presencia hay plenitud de gozo, delicias a Su diestra para siempre (Salmo 16:11; Juan 16: 24).
*La oración nos trae liberación (1º Samuel 30: 8).
*La oración acompañada de ayuno echa fuera a los demonios más tenaces. (Marcos 9:14-29)
*La oración nos da confianza en Dios porque sabemos que Él nos oye en todo lo que le pidamos de acuerdo a Su voluntad (1ª Juan 5: 14; Proverbios 15:29).
*EL Espíritu Santo viene en nuestro auxilio cuando oramos (Romanos 8:26,27).
*La oración de confesión nos perdona y nos limpia de toda maldad (1ª Juan 1: 9).
*La oración de fe salvará al enfermo y Dios lo levantará y si hubiere cometido pecados le serán perdonados (Santiago 5:15).
*La oración del justo (los justificados por la sangre de Cristo) puede mucho (Santiago 5: 16).
*Dios se goza en nuestra oración. ( Proverbios 15:8)
*Cuando oramos creyendo, vamos a recibir lo que pedimos. (Mateo 21:22)
*La oración puede cerrar los cielos o abrirlos para que llueva o deje de llover (Santiago 5:17)
*Por medio de la oración se recibe el Espíritu Santo (Hechos 8: 15, 17)

*Las oraciones suben como memoria delante de Dios (Hechos 10:4).
*Las oraciones suben como incienso delante de Dios (Apocalipsis 5:8).

Estos resultados y mucho más podemos obtener por llevar una vida de oración. La Biblia dice que perseveremos en la oración (Colosenses 4:2); que oremos en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu (Efesios 6: 18); que oremos sin cesar (1ª Tesalonicenses 5:17); que oremos en todo lugar (1ª Timoteo 2:8); que oremos en el Espíritu (Judas 20); y Jesús habla sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar (Lucas 18:1). La vida del cristiano no puede estar separada de la oración, es más: la oración es el pulmón del cristiano, sin ella se asfixia en este mundo contaminado por el pecado, por lo tanto no podemos concebir una vida sin oración, es como si pretendiéramos quitar el oxígeno del aire que respiramos. La oración va unida a la alabanza, adoración e intercesión. La alabanza y adoración van dirigidas a Dios y la intercesión pide en favor del prójimo; de ese modo cumplimos la ley de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

Al ocuparnos en la oración llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo y dejamos de ocuparnos de la carne (concupiscencia) para ocuparnos del Espíritu y así agradar a Dios. Concentra todos tus pensamientos en Dios, de tal manera de agradar a Aquel que te tomó por soldado y decide pensar “todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, donde haya virtud alguna y sea digno de alabanza.” (Filipenses 4:8). La oración nos hace dependientes de Dios y esto nos da la libertad, porque si andamos en el Espíritu somos libres y ya no vivimos en la esclavitud del pecado. Jesús ya nos hizo libres. Disfruta de esta libertad y entra en el reposo de Dios.