lunes, 19 de abril de 2010

¿POR QUÉ DEBEMOS PERDONAR?


¿POR QUÉ DEBEMOS PERDONAR?
1. Porque Dios nos perdonó a nosotros en Cristo, no tomando en cuenta nuestros pecados. “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” (Efesios 4: 32 NVI)
“No se enojen unos con otros, más bien, perdónense unos a otros. Cuando alguien haga algo malo, perdónenlo, así como también el Señor los perdonó a ustedes.” (Colosenses 3: 13: PDT)

2. Porque Dios es quien tomará venganza por nosotros si es que optamos por el perdón en lugar de devolver el mal. “No defendiéndoos a vosotros mismos, amados; antes dad lugar a la ira [de Dios], porque escrito está: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.” (Romanos 12: 19 RV2000).

3. Porque si perdonamos, podemos llegar ante Dios para pedirle que Él también nos perdone. “Perdona el mal que hemos hecho, como nosotros perdonamos a los que nos han hecho mal.” (Mateo 6: 12 TKIM-DE).

4. Porque debemos seguir el ejemplo de Dios, pues él es un Dios perdonador.Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.” (1ª Juan 1: 9 NVI).

5. Porque debemos ser consecuentes con lo que Dios nos mandó a predicar. Si predicamos del perdón de Dios, nosotros/as debemos ser los/as primeros/as en perdonar. De esta forma retiramos la ofensa escrita en el cielo en nuestra contra. “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lucas 24: 46, 47 RV60).

6. Porque si perdonamos a quienes nos ofenden, entonces Dios también perdonará nuestras ofensas. “Y cuando se levanten para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenle, para que su Padre en el cielo perdone sus ofensas." (Marcos 11: 25 NVI)

7. Para que el diablo no gane ventaja y se aproveche de nosotros. “A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.” (2ª Corintios 2: 10, 11 NVI)

8. Porque si seguimos el ejemplo de Cristo, entonces vamos a perdonar aun antes que nos lo pidan. “Jesús decía: -Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen-. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.” (Lucas 23: 34 RV95)

9. Porque no podemos pagar por nuestros pecados para que sean borrados, sólo Jesucristo ha podido hacerlo. Él nos perdonó lo imperdonable, por eso debemos perdonar y así librarnos del tormento de los verdugos (demonios) que nos torturarán con resentimientos, amargura, sentimientos de culpa, etc.
"Por eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía miles y miles de monedas de oro. Como él no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su esposa y a sus hijos, y todo lo que tenía, para así saldar la deuda. El siervo se postró delante de él. 'Tenga paciencia conmigo --le rogó--, y se lo pagaré todo.' El señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y lo dejó en libertad. "Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo. '¡Págame lo que me debes!', le exigió. Su compañero se postró delante de él. 'Ten paciencia conmigo --le rogó--, y te lo pagaré.' Pero él se negó. Más bien fue y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. Cuando los demás siervos vieron lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contarle a su señor todo lo que había sucedido. Entonces el señor mandó llamar al siervo. '¡Siervo malvado! --le increpó--. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?' Y enojado, su señor lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía. "Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano. (Mateo 18: 23- 35 NVI)

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