domingo, 22 de agosto de 2010

LA VIDA DEL SER HUMANO DEPENDE DE LO QUE PIENSA

LA VIDA DEL SER HUMANO DEPENDE DE LO QUE PIENSA
“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.”
(Romanos 12: 2 DHH)
Nadie puede pensar nuestros propios pensamientos, yo no puedo pensar tus pensamientos, ni tú puedes pensar mis pensamientos, porque cada persona decide qué pensar, de otra manera, el apóstol Pablo no nos diría que cambiemos nuestra manera de pensar. En la mente humana se pueden incubar buenos y malos pensamientos y eso lo establece solamente cada persona. Nuestros pensamientos determinan cómo es nuestra vida. Mi vida presente depende de lo que he estado pensando ayer y mi vida futura dependerá de lo que esté pensando ahora. Como hijos de Dios debemos usar Sus armas para nuestra lucha espiritual, donde se incluye también nuestra forma de pensar, pero gracias a Dios, Él ya nos equipó para esta guerra. “Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.” (2ª Corintios 10: 4,5 NVI) Los hijos /as de Dios podemos atrapar nuestros pensamientos y someterlos a Cristo, para que sea Él quien dirija cada uno de nuestros pensamientos. Alguien dijo: “No puedo evitar que las aves vuelen sobre mi cabeza, pero sí puedo evitar que aniden en ella”. Tú no puedes evitar que te sobrevenga un mal pensamiento dado que vives en un mundo lleno de maldad, pero sí puedes evitar que se incube en ti y puedes arrojarlo de tu mente sometiéndolo al Señorío de Cristo. Si permites que ese pensamiento malo se quede en ti, ya es tu decisión. Revisa tu mente, quizá te guste lo malo, pero como lo malo no te llevará a hacer actos buenos, entonces usa las armas que Dios te dio y somete todo pensamiento a la obediencia a Cristo derribando toda palabra vana que haya entrado en ti y que te impide conocer a Dios.

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4: 8 DHH)

1.Piensa lo que es verdadero. Enfócate en la verdad porque “la verdad nos hará libres” (Juan 8: 32) La verdad es el fundamento de todo pensamiento sólido. Para centrarnos en lo que es verdadero, debemos deshacernos de todo prejuicio respecto de algo, o de alguien. Nuestros sentimientos nos traicionan, no confiemos en ellos, busquemos a Cristo, quien es la Verdad. Tus pensamientos pueden controlar tus sentimientos y emociones para bien o para mal. Aprisiona tus pensamientos para que obedezcan a Cristo, no los dejes sueltos, ellos te pueden llevar a cometer actos de los cuales te arrepentirás después.
2. Piensa lo noble u honesto, aquello que es decoroso, recto, honroso; aquello que no te va a llevar a hablar algo indebido de alguna persona, porque tus pensamientos se convierten en palabras y en acciones.
3. Piensa lo justo. Piensa justicia respecto a ti y a las otras personas. Busca con tus pensamientos la justicia de Dios para poder pensarla, el hacer la voluntad de Dios en todo momento.
4. Piensa lo puro. Desecha la mezcla, piensa únicamente lo que Dios quiere que pienses. Para ello haz lo que te recomienda la Palabra de Dios. “No se dejen engañar. "Las malas compañías corrompen el buen carácter." (1ª Corintios 15: 33 TKIM-DE) “Aléjate de los que hablan tonterías, porque esa manera de hablar sólo resulta en que haya cada vez menos respeto hacia Dios. Su enseñanza se propagará como un cáncer.” (2ª Timoteo 2: 16 y 17ª PDT)
5. Piensa lo amable, lo que sea benévolo, agradable respecto a ti y a otras personas para que así también puedas expresarte. “Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.” (Colosenses 4: 6 DHH)
6. Piensa todo lo que es de buen nombre, no de mal nombre, sino que dé una buena reputación o fama respecto a la persona que piensas, inclusive de ti misma.
7. Piensa en algo que sea virtuoso o de excelente moral, sé íntegro/a en tus pensamientos, no los mezcles con inmoralidad o malicia.
8. Piensa en algo que sea digno de alabanza, que merezca elogio. Piensa lo mejor de las demás personas. “No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.” (Filipenses 2: 3NVI)

Los pensamientos son el cimiento de nuestra vida. Con ellos construimos hábitos buenos o malos; ellos conducen nuestro destino, bueno o malo; ellos nos abren camino por la vida, bueno o malo; pero recuerda: los pensamientos están a tu servicio y tú decides dónde ponerlos a trabajar. Que tus pensamientos brillen como la aurora boreal, dando luminosidad y belleza a la fría y oscura noche polar; y así tus emanaciones de luz irradien por el universo sideral, dando al mundo que en su frialdad todavía vive en tinieblas y maldad, el brillo y la hermosura del Cristo que vive en ti.