domingo, 2 de agosto de 2009

ENTENDIMIENTO ES LA PALABRA CLAVE

ENTENDIMIENTO ES LA PALABRA CLAVE
"Escuchen lo que significa la parábola del sembrador: Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino."
(Mateo 13: 18,19)
Entendimiento es la palabra clave, ésta va ligada a revelación. Cuando recibimos revelación de la Palabra, tenemos el entendimiento de la misma que producirá en nosotros la vida de Dios. El entendimiento nos da la idea clara de lo que Dios quiere para nosotros. Sansón no entendió los propósitos de Dios para su vida y a pesar de la unción que recibió, no pudo llegar a completar el plan de Dios, ni el número de sus días. Sansón murió a la mitad de sus días, totalmente ciego; el enemigo le sacó los ojos. Cuando no entendemos el propósito de Dios para nuestras vidas y nos empecinamos en hacer lo que queremos, viene el enemigo y nos ciega, o nos quita la visión de lo que Dios quiere, para que ya no veamos lo que tenemos por delante. El diablo viene a robar la Palabra que fue sembrada en el corazón, él hará todo lo posible para que esta Palabra se aparte de nuestro corazón y que con nuestra boca confesemos lo contrario a lo que Dios ya nos dio.

Debemos recordar que las palabras de Dios son vida (Juan 6: 63), pero esta vida debe caer en un terreno bueno, que tenga entendimiento para hacer que esta palabra crezca y se desarrolle, ya sea al treinta, sesenta o ciento por uno. El buen terreno es aquel que entiende. Cuando se entiende algo, ya nadie puede confundirnos o engañarnos porque tenemos una clara visión al respecto. Cuando parte de la palabra queda flotando por ahí sin que haya una comprensión completa, el enemigo la arrebata y nos olvidamos muy pronto lo que hemos recibido.

El terreno “junto al camino” es aquel por donde pasan muchas personas y también animales, está bien apisonado, por lo tanto es duro; además es un terreno donde por su ubicación se escuchan muchas voces, de modo que cuando la Palabra del Reino cae ahí, se mezcla con las otras voces que casi siempre suenan más fuertes, haciendo imperceptible la Palabra del Reino y desvaneciéndola. Esto muestra el estado del corazón de junto al camino. Difícilmente un corazón así podrá tener entendimiento de Reino. Cuando vinimos a Cristo, le entregamos nuestro corazón, pero si éste se mantiene ripiado, o asfaltado, o con cemento rígido nunca va a llegar a ser un buen terreno. Las estructuras religiosas, culturales y sociales deben ser arrancadas para que sea removido el terreno y esté apto para recibir la cultura del Reino de Dios. Necesitamos renovar nuestro entendimiento, cambiar nuestra forma de pensar respecto a la Palabra, a Dios y a los demás, hasta que lleguemos a ser un terreno que produzca al ciento por uno. El terreno junto al camino es duro porque se ha dejado pisotear con ofensas, resentimientos, amarguras, falta de perdón, juicio y rencores; además ha permitido escuchar los comentarios adversos de sí mismo y de otras personas. Necesita arrancar todo esto cambiando su mente, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

1. Los sabios (entendidos) resplandecerán con el brillo de la bóveda celeste; los que instruyen a las multitudes en el camino de la justicia brillarán como las estrellas por toda la eternidad. (Daniel 12: 3)
2. Manantial de vida [es] el entendimiento al que lo posee; mas la erudición de los locos es locura. (Proverbios16:22)
3. Una vez secas, las ramas se quiebran; vienen luego las mujeres y con ellas hacen fuego. Porque éste es un pueblo sin entendimiento; por eso su Creador no le tiene compasión, ni de él se apiada quien lo formó. (Isaías 27: 11)
4. Pero no las castigaré por sus prostituciones y adulterios, porque sus propios maridos se juntan con prostitutas y celebran banquetes paganos con las sacerdotisas del templo. ¡Es así como acaba por hundirse un pueblo falto de entendimiento! (Oseas 4: 14)

Los versículos arriba son una muestra de cómo son y serán las personas con entendimiento y aquellas sin entendimiento. Los entendidos hablan palabras de vida, porque esas palabras penetraron en sus corazones y lo que entra al corazón sale por la boca. La vida de Dios fluye del entendido; no así del necio, de su boca sólo sale necedad, muerte. Pablo oraba para que Dios alumbre los ojos de nuestro entendimiento para que comprendamos lo que Dios tiene para nosotros. “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor. Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos…” (Efesios 1: 17-18ª)

David decía: Tu siervo soy: dame entendimiento y llegaré a conocer tus estatutos. (Salmo 119: 125) Es Dios quien nos da entendimiento cuando le buscamos de todo corazón. Es Dios quien abre nuestro entendimiento para comprender las Escrituras. (Lucas 24: 45) Si buscamos diligentemente a Dios y meditamos en Su Palabra, nuestro entendimiento se abrirá y vendrá a nosotros la revelación, pero si permitimos pensamientos que no provienen de Dios, entonces nuestro entendimiento se empieza a nublar y viene la confusión. La revelación es la Palabra que se hace vida en nosotros, es la cualidad de entender a cabalidad lo dicho y hacerlo parte nuestra. Una forma de llegar a esto es declarando con fe la Palabra, aun cuando ésta no sea visible, porque le creemos al autor de la misma.

El desarrollo de la semilla depende del terreno. El terreno bueno puede producir en tres escalas: 100%, 40% y 30%. Dios quiere que produzcamos mucho fruto (100%), porque por nuestros frutos nos van a conocer. Pidamos a Dios que nos dé entendimiento para comprender Su Palabra y para que produzcamos vida abundante para quienes nos escuchen o vean. El entendido brillará porque la gloria de Dios reposa sobre él y será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que fructifica en su tiempo y su hoja no se marchita y todo lo que hace prospera. “Dios dame entendimiento y revélame Tu Palabra. Abre mis ojos y veré las maravillas de tu ley”.