lunes, 1 de diciembre de 2008

AMAR Y OBEDECER


AMAR Y OBEDECER

"Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.” (Juan14:15). “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.” (Juan 15: 17). El amor y la obediencia van unidos, aunque se puede obedecer sin amar, pero esto no cuenta ante Dios. El amor a Dios tiene que llevarnos a la obediencia por amor, no por obligación o por miedo a la represalia. Vamos a obedecer a Dios sencillamente porque lo amamos. ¿Acaso no resulta agradable complacer a la persona amada? Cuánto más a Dios, Quien nos amó y entregó a Su Hijo Jesucristo por amor a nosotros. Para poder obedecer (complacer) necesitamos conocer a la persona y saber qué quiere que hagamos. Para conocer a una persona, necesitamos relacionarnos constantemente con ella y así vamos a entenderla y saber cuáles son sus agrados o desagrados, qué le gusta o qué le disgusta. Y si realmente amamos a esa persona lo que menos vamos a querer hacer es desagradarla, porque esto la entristecería, y no queremos ver a la persona amada triste, ¿verdad? Cuanto más conozcamos a nuestro Amado Jesucristo más le vamos a amar y nuestra obediencia va ir en aumento también. La obediencia no debe resultar una carga, porque lo que se hace por amor no es pesado, sino más bien un deleite.

"Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.” (Juan 13: 34,35). Dios nos dio un nuevo mandamiento que es la base para cumplir los demás y es que nos amemos unos a otros. El amor no admite rencor, ni desconfianza, etc., sencillamente ama. (1ª Corintios 13). El amar a los demás es un mandamiento, no un sentimiento; el cumplir este mandamiento produce un sentimiento que es agradable para nuestro ser, el sentimiento de amar. Este sentimiento por obediencia no hace acepción de personas. No quiero decir que vamos a andar dando besitos a todos, pero todos van a recibir nuestro amor, ese amor que procede de Dios y que no quiere que ninguno se pierda, por eso Él lo dio todo por amor, para salvar a todos los que acepten Su amor (Jn. 3:16). El amar a los demás no nos permite murmurar de ellos. El amor eleva, transforma, da vida y da su vida también. ¿Acaso no has pasado noches de desvelo orando por otras personas? Ahí estás dando parte de tu vida. “Ámense unos a otros”, porque “el que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar. Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.” (1ª Juan 2: 10,11. Lee también 1ª Juan 3: 14-18). El que ama es transparente, nunca dirá o hará nada indebido a espaldas de la persona. Estamos teniendo revelación de esto, y pidamos que Dios nos dé más revelación al respecto. Cuánto necesitamos aprender a amar, estamos en el proceso. Oh Señor acelera este proceso, porque cuanto más amemos al prójimo, más también te estaremos amando a Ti.

"¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él. Le contestó Jesús: El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que me envió." (Jn. 14: 21-24) "Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.” (Jn. 15: 9,10).

El amor a Jesús nos hace obedientes a Él y esto hace que el Padre nos ame y Jesús también y ese vínculo de amor hará manifiesta la Presencia de Jesús en nuestras vidas. La obediencia nos lleva a la permanencia en el amor de Dios. Cuán importante es la obediencia; y cuánto más le conocemos, más le obedeceremos y más beberemos de Su Presencia. Jesús es la Vida y si queremos permanecer con vida, necesitamos más de Jesús cada día, no cada domingo; cuanto más le busquemos, más le encontraremos y más cerca de Él estaremos. La vida del Reino gira en torno al amor. Vivir amando nos hace descansar en el Señor. El amor nos lleva a la libertad en Cristo (Gál. 5: 13, 14 y Rom. 13: 12-14). Dios quiere que vivamos y andemos en el Espíritu para que seamos guiados por Él. No permitamos que la carne con sus pasiones nos gobierne, porque ya no somos carnales, sino espirituales, tenemos la naturaleza de Dios en nosotros y Dios es Amor; es el Espíritu de Dios unido al nuestro quien debe gobernar cada área de nuestro ser. Ama y reposa en Dios.

"No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí. "Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo. "Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y éstos reconocen que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos." (Jun. 17: 20-26). El amor entre hermanos trae la unidad que Jesús tenía con Su Padre y que anhela que la tengamos nosotros. La unidad de Su Cuerpo hará que el mundo crea en Jesús, ¿acaso no es ese nuestro anhelo? El diablo nos ha dividido por siglos, nos hizo un Cuerpo desmembrado, pero ahora es el tiempo de unirnos como Iglesia y siendo un ejército unido, nada ni nadie nos podrá hacer frente. ¿Cómo lo vamos a lograr? Amándonos unos a otros. ¿Cómo lo haremos? Lee Romanos 12: 9- 21 y 13: 10. Que el Señor nos dé entendimiento. Amémonos en el amor de Dios.