martes, 16 de diciembre de 2008

LA PACIENCIA, FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO

LA PACIENCIA, FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO

La paciencia es un fruto del Espíritu Santo, que se ha incubado en el espíritu humano en el momento que se recibe a Jesucristo como Señor y Salvador, al igual que los ocho frutos restantes. "En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas." (Gálatas 5: 22-23 NVI). Sin embargo, cuando se trata de ejercitar la paciencia, somos muy ligeros de boca en decir, no tengo paciencia”; pero la verdad es que tenemos paciencia dentro de nosotros, lo único que necesitamos es hacerla funcionar y que salga a flote. Cuando no usamos lo que Dios nos dio, en especial la paciencia, Dios usa Sus mecanismos para que la paciencia empiece a brotar de nosotros. "En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos (tribulaciones), porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia (paciencia); la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado." (Romanos 5:1-5) Los sufrimientos o tribulaciones hacen brotar la paciencia en nosotros, la cual produce entereza (lealtad, rectitud, integridad) de carácter, que también hace surgir la esperanza. La Biblia dice que “Cristo en nosotros es la esperanza de gloria” (Colosenses 1:26); es por eso que la esperanza no nos avergüenza.

"Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia (paciencia). Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada." (Santiago 1: 2-4). La paciencia permite que Dios termine Su obra en nosotros; pero para que ésta se manifieste en nuestras vidas, debemos gozarnos en los momentos que nuestra fe es probada, para que podamos mantenernos firmes en las promesas de Dios, creyendo que Aquel que prometió, cumplirá fielmente Su promesa. Alabemos al Señor con gozo en la prueba.

"Si se mantienen firmes, se salvarán." (Lucas 21: 19 NVI) (RV2000) "En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas." (Lucas 21: 19 RV2000) La paciencia permite que nuestra alma alcance la salvación, es decir, que podamos tomar control de nuestra alma cambiando los hábitos carnales que nos dominaban por las prácticas de una vida guiada por el Espíritu Santo. Es a través de recibir y practicar la Palabra de Dios que salvaremos nuestras almas. Por lo cual, dejando toda inmundicia, y restos de malicia, recibid con mansedumbre la Palabra ingerida en vosotros, la cual puede hacer salvas vuestras almas. Mas sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." (Santiago 1: 21,22 RV 2000).

Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia (perseverancia) y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza. Y que el Dios de la paciencia (perseverancia) y del consuelo les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo (el Mesías). Por tanto, acéptense los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para la gloria de Dios. (Romanos 15: 4-7 NBLH) Dios es paciente. "Mas, oh amados, no ignoréis una cosa: [y es] que un día delante del Señor es como mil años y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; pero es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento." (2ª Pedro 3:8-9 Rv2000). Cuando vienen las pruebas y tribulaciones en nuestras vidas es porque Dios quiere formar Su carácter en nosotros, así que debemos regocijarnos porque Dios ha puesto Sus ojos sobre nosotros para hacernos como Él. Si nos quejamos en tiempo de la prueba estamos desechando el carácter que Dios quiere formar en nosotros. Dios quiere ser visto a través de nosotros y esto sólo será posible formando Su carácter en nosotros. Recordemos que somos barro en Sus manos y Él nos quiere moldear como Él desea. Soportemos la presión dando gloria a Dios, quien puede librarnos de toda adversidad, porque después de amasar el barro, golpear, moldear y pasarlo por el fuego, saldremos reflejando la gloria de Dios en nuestras vidas.

"Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin para cumplimiento de [su] esperanza, que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas." (Hebreos 6: 11-12) La paciencia nos hace heredar las promesas de Dios para nuestras vidas. "No perdáis pues esta vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón; porque la paciencia os es necesaria, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún, un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por la fe; mas el que se retirare, no agradará a mi alma." (Hebreos 10: 35-38). Vivir en fe, es vivir en paciencia.

"Si alguno tiene oído, oiga. El que lleva en cautividad, va en cautividad; el que a cuchillo matare, es necesario que a cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos." (Ap. 13: 9-10) Vemos que en este tiempo el diablo se ha levantado con mucha furia y lo seguirá haciendo porque quiere engañar “si es posible aun hasta a los escogidos” y lo único que nos va a sostener es la fe y la paciencia; así que amados, habituémonos a tener paciencia y fe en Dios, para que cuando vengan días malos, ellas nos sostengan firmes y avanzando de triunfo en triunfo. Y el que es justo, sea todavía justificado; y el santo sea santificado todavía. “Y he aquí, yo vengo presto, y mi galardón está conmigo, para recompensar a cada uno según fuere su obra. YO SOY el Alfa y la Omega, principio y fin, el primero y el postrero. Bienaventurados los que hacen sus mandamientos, para que su potencia [y potestad] sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la Ciudad.” (Apocalipsis 22: 11b-14 RV2000). Hay recompensa para quienes perseveren en fe, no sólo en el futuro, sino también en el presente. "Porque Dios no es injusto que se olvide de vuestra obra y el trabajo de la caridad que habéis mostrado en su nombre, habiendo ayudado a los santos y ayudándoles." (Hebreos 6: 10 RV 20000)
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." (Hebreos 11: 6 Rv 2000)Dios va a recompensar nuestra paciencia acompañada de fe, esto nos llevará a alabar a Dios quien tiene el control de todo y está sobre todo y en todos. Glorifiquemos a Dios quien es digno de toda gloria. Glorifiquémosle a pesar de la adversidad, porque pasada la prueba, algo más de Dios brotará en nosotros.