miércoles, 4 de febrero de 2009

ADORA A DIOS


ADORA A DIOS FRENTE A CUALQUIER CIRCUNSTANCIA DE LA VIDA

· Frente a las circunstancias adversas de la vida, adora a Dios.
· Cuando el sueño huya de tus ojos, adora a Dios.
· Ante el dolor, adora a Dios.
· Cuando la traición destroce tu corazón, adora a Dios.
· Si te desprecian, adora a Dios.
· Cuando murmuren contra ti, adora a Dios.
· Cuando todo parece imposible humanamente, adora a Dios.
Adora a Dios frente a cualquier circunstancia de la vida, porque la adoración trae paz a nuestra alma y alivio a todo nuestro ser. ¿Por qué pasa esto? Porque cuando adoramos dejamos de centrarnos en las circunstancias y ponemos nuestra atención únicamente en Dios, quien tiene el control de todo. Cuando dejamos de mirar el problema y miramos a aquel que es infinitamente mayor que nuestros problemas, hemos dado un salto hacia la victoria. Contra Judá se había levantado una gran multitud, imposible de vencerla con fuerzas humanas, sin embargo cuando el rey y todo el pueblo alabaron y adoraron al Señor Dios Todopoderoso, Él peleó por ellos y ellos sólo tuvieron que mirar cómo Dios los salvaba.

Y dijo Jahaziel: "Presten atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así les dice el SEÑOR: 'No teman, ni se acobarden delante de esta gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino de Dios. 'Desciendan mañana contra ellos; pues ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallarán en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel. 'No necesitan pelear en esta batalla; tomen sus puestos y estén quietos, y vean la salvación del SEÑOR con ustedes, oh Judá y Jerusalén.' No teman ni se acobarden; salgan mañana al encuentro de ellos porque el SEÑOR está con ustedes." Entonces Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del SEÑOR, adorando al SEÑOR. Y se levantaron los Levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar al SEÑOR, Dios de Israel, en voz muy alta. Se levantaron muy de mañana y salieron al desierto de Tecoa. Cuando salían, Josafat se puso en pie y dijo: "Oiganme, Judá y habitantes de Jerusalén, confíen en el SEÑOR su Dios, y estarán seguros. Confíen en Sus profetas y triunfarán." Después de consultar con el pueblo, designó a algunos que cantaran al SEÑOR y a algunos que le alabaran en vestiduras santas, conforme salían delante del ejército y que dijeran: "Den gracias al SEÑOR, porque para siempre es Su misericordia." Cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el SEÑOR puso emboscadas contra los Amonitas, los Moabitas y los del Monte Seir, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados. (2º Crónicas 20: 15- 22)

Sinceramente te digo que no es tan fácil como se lee, pero si empezamos a depositar todos nuestros problemas en las manos de Dios y nos ponemos a alabarle, Él se encargará de solucionarlos. Tu alma tratará de angustiarte y te mostrará todas las dificultades posibles, pero tienes que hacerla callar. _Y ¿cómo puedo acallar a mi alma? Alabando y adorando a Dios. Reconoce que sólo Dios puede sacarte de los aprietos. Si por tu descuido te sobrevino el mal, pídele perdón a Dios, confesando tu pecado, humillándote delante de Él con arrepentimiento de corazón, entonces la misericordia y el amor de Dios te levantarán. Recuerda que eres hija/o de Dios y Él es un Padre amoroso y perdonador. No permitas que después de haberte humillado y arrepentido, el diablo ponga culpa en tu mente. Empieza a alabar y a adorar a Dios y verás tus problemas resueltos, porque Dios es un Dios de victorias, nunca ha sufrido una derrota.

Hay algo de suma importancia y es que:
· Tienes que depositar toda tu confianza en Dios.
· También debes limpiar tu corazón de orgullo.
· No guardes resentimiento contra nadie, sino perdona.
· Actúa en justicia, inclusive en las cosas más insignificantes.
· Ama y demuestra tu amor aun con aquellos que crees que no lo merecen.
· Y sobre todo, aunque no lo sientas, alaba y adora a Dios porque Él de da la victoria.
La adoración hará acallar a tu alma, sosegará a tu espíritu; librará a tu cuerpo de males y refrescará tu mente. No importa donde te encuentres, ni lo que estés haciendo, mantén tu espíritu en adoración y cuando puedas hazla salir por tu boca. Cuando tu espíritu adora, tu semblante empezará a reflejar la gloria de Dios, entonces toda la atmósfera alrededor tuyo se transformará y quienes te rodean también serán envueltos con el beneficio de tu adoración. La adoración hará que todos tus problemas se resuelvan, porque mientras le das a Dios el primer lugar, Él se encarga de hacer lo que tú en tus fuerzas nunca lo lograrías. Adora a Dios.