martes, 10 de febrero de 2009

SÓLO TÚ CONTROLAS TUS PENSAMIENTOS

SÓLO TÚ PUEDES CONTROLAR TUS PENSAMIENTOS
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad." (Filipenses 4:8 RV60)
Nadie puede controlar tus pensamientos aparte de ti, sólo tú eres la única persona en el mundo que puede pensar tus propios pensamientos, sólo tú puedes decidir qué es lo que vas a pensar. Si no fuera así, el apóstol Pablo no hubiera escrito lo que acabamos de leer. El diablo o los demonios pueden incitarte a pensar lo que ellos quisieran que pienses, pero nadie puede tomar control de tu albedrío; ellos no pueden obligarte a pensar lo que tú no quieres. Dios te ha creado con la capacidad de tomar tus propias decisiones. Por medio de tus pensamientos, tú decides cómo va a ser tu día, si vas a ser feliz o no, apesar de las circunstancias, porque ellas no determinan tu estado de ánimo. Tan sólo escucha a tus pensamientos, porque es importante escuchar lo que pensamos, para que no digamos algo que en realidad no queríamos decirlo, pero que por supuesto lo hemos pensado. Nadie puede hablar sin haberlo pensado antes, aunque no te hayas percatado de tus pensamientos.

Las palabras que hablamos son el fruto de lo que llevamos dentro. “No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6: 42-45) Tú produces fruto de lo que te alimentas y tu fruto, que son tus palabras, alimentan a otros. No querrás dar un fruto venenoso a tus amados, ni a nadie, ¿verdad?, entonces considera muy bien lo que estás pensando. Sólo tú tienes autoridad sobre tus pensamientos. Sólo tú tienes la llave para abrir o cerrar la puerta de tu mente. Tú puedes cerrar tu mente a aquellos pensamientos que envenenarán tu fruto, lo que va a salir de ti a través de tus palabras. Tú eres como un árbol y tienes que nutrirte de la savia de Dios. Tú decides ser un árbol bueno o un árbol malo; y todo esto lo realizas con sólo pensar.

“No comas pan con el de malas intenciones, ni codicies sus manjares delicados; porque cual es su pensamiento en su mente, tal es él: "Come y bebe," te dirá; pero su corazón no está contigo. Vomitarás tu parte que comiste y echarás a perder tus suaves palabras.” (Proverbios 23: 6-8) Este texto nos dice que no nos alimentemos de las palabras que salen de la persona que tiene malas intenciones, porque sus palabras son fáciles de digerir, pero en seguida quedamos ahítos hasta vomitar. Esta persona está llena de veneno, te hablará con zalamerías, pero en su mente no estás tú. Si comes de ella, vomitarás y de nada te ha servido ser amable con ella, habrás echado a perder tus buenas palabras. “No hables a oídos del necio, porque despreciará la prudencia de tus palabras.” (Proverbios 23: 9). Si te das cuenta, lo que el sabio Salomón nos está mostrando, no es cuestión de comida, sino de pensamientos y palabras. Por más que el insensato hable palabras aparentemente bonitas, lo que cuenta en realidad es lo que él piensa; es la intencionalidad de las palabras. El fruto puede parecer hermoso, pero contiene veneno por la intención del pensamiento. No te alimentes de las palabras de un adulador. Cierra la puerta de tu mente a esas palabras, para que no contaminen tus pensamientos.

Los pensamientos son el fundamento de nuestro ser. Tú debes gobernar sobre tus pensamientos y estos no deben gobernarte a ti. El control de tus pensamientos lo tienes tú. Tu vida depende de lo que piensas de ti mismo y de los demás. Tu vida está en poder de tus pensamientos. Todo lo que piensas va formando una sólida estructura que determinará tu forma de ser y actuar. Recuerda que tú eres lo que son tus pensamientos. Tus pensamientos son el cimiento de tu vida y existencia. Si tu vida está sostenida sobre un buen fundamento de pensamientos, entonces todo tu ser permanecerá firme.