domingo, 19 de octubre de 2008

CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS

VARÓN (VARONA) CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS

Sólo de una persona en la Biblia se dice que tenía su corazón conforme al corazón de Dios, ese era el rey David. (1º Samuel 13. 14; Hechos 13: 22) ¿Qué de especial tuvo David que capturó el corazón de Dios? ¿Cuál fue su secreto? La clave está en la palabra “conforme”, que significa amoldarse o igualarse al modelo original que es digno de imitación. También significa “estar de acuerdo”, “sujetarse voluntariamente”. Entonces sólo es posible capturar a Dios con un corazón sujeto al de Él. David anhelaba tanto la presencia de Dios, como Dios la de David. Dios anhela tantísimo la presencia de sus hijos, pero no siempre Sus hijos lo anhelan tanto a Él; de modo que no puede haber conformidad y no pueden ponerse de acuerdo. “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3). Si no nos ponemos de acuerdo con Dios, jamás vamos a poder caminar junto a Él. La conformidad a Dios tiene que nacer en el corazón primeramente, luego entra en juego nuestra voluntad, para decidir conformarnos a Dios. Es una decisión personal. Cuando hacemos esta decisión, El Espíritu Santo nos respalda y nos ayuda en nuestra debilidad. No basta con sólo desear, tiene que haber una decisión y una acción. Así y solamente así estaremos atentos a lo que le agrada a Dios para hacerlo con amor y satisfacer Su corazón.

Conformarnos al corazón de Dios es anhelar lo que Él anhela y lo que Él más anhela es nuestra presencia. "Paloma mía, que te escondes en las rocas, en altos y escabrosos escondites, déjame ver tu rostro, déjame escuchar tu voz. ¡Es tan agradable el verte! ¡Es tan dulce el escucharte!" (Cantares 2: 14)
Cuando nuestro anhelo es estar en Su presencia, complacemos el corazón de Dios. En Su Presencia nos fundimos en un acto de amor, donde no lo buscamos por las bendiciones, sino por quién es Él, por el sólo deseo de estar con Él en verdadera intimidad y esta intimidad de por sí traerá bendición a nuestro alrededor. Veamos cómo era el corazón de David hacia Dios, digno ejemplo de imitar. “Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. …Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en la moradas de maldad.” (Sal. 84: 2,10). Cuál es nuestra búsqueda diaria, ¿el afanarnos por presentarle a Él lo que suponemos que es lo mejor, o sentarnos a sus pies y sólo escucharlo con pasión? Cuántas veces dejamos de disfrutar de Su Presencia por querer servirle a nuestra manera.

Dios quiere un corazón que lo busque en la intimidad y que aun en el servicio para Él aflore la pasión por Su presencia. Dios está buscando adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. (Juan 4: 23) El hombre fue creado para adorar a Dios. En su ser íntimo (espíritu) está el anhelo de adorar. Cuando el pecado se introdujo en el hombre, este anhelo fue desvirtuado y se buscaron otras formas de adoración, creando para sí esculturas, imágenes y toda clase de actividad que ocupara el lugar de Dios, para llenar el vacío que el hombre tiene cuando no está con Dios. Nosotros sabemos que ese vacío sólo puede ser llenado con la respiración de Su presencia en la intimidad de la adoración. David era un adorador insaciable, su pasión y búsqueda por la presencia de Dios conquistó el corazón de Su Amado. Sólo vamos a conquistar el corazón de Dios si desarrollamos esa misma pasión que tuvo David por Dios.

Dios está buscando desesperadamente adoradores, no títeres movidos por hilos de emociones, sino verdaderos adoradores que anhelen Su presencia día y noche. Cuando entras en Su reposo, Él viene a ti, a tus aguas tranquilas, donde Su presencia llena de luz tu ser, donde tú y Él se funden en una perfecta armonía, unánimes en amor. Allí las circunstancias no cuentan, entonces podrás decir: Qué importa que la tempestad arrecie e inclusive que la barca se hunda, si estoy contigo, mi Amado Jesús, nada importa, sólo Tú, sólo quiero amarte, quiero empezar a vivir la eternidad ahora. Quiero conocerte Jesús. Que las circunstancias no me muevan del lugar cerca de Ti, de Tu Presencia.

Moisés entendió el significado de estar con Dios y le dijo que no los sacara de donde ellos estaban, si Su presencia no iba con ellos. Dios le dijo: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” (Éxodo 33: 14) Sólo la presencia de Dios en nuestras vidas nos dará descanso. Ahora la presencia de Dios está con nosotros, pero ¿estamos nosotros en Su presencia? Es a través de la adoración que capturamos el corazón de Dios. Un estilo de vida de adoración es la clave para llegar a ser “conforme al corazón de Dios”. No se puede adorar si no estamos en Su presencia. No se puede adorar si no entramos en amores con Él. Dios está buscando adoradores que le adoren en espíritu y verdad. ¿Quieres capturar el corazón de Dios y llegar a ser un varón o varona conforme al corazón de Dios? Empieza a vivir adorándole en todo tiempo. Busca Su presencia con pasión.