miércoles, 25 de marzo de 2009

BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN - Parte 2


BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN – Parte 2

  • La atmósfera celestial, es una atmósfera de adoración y es eterna. El argumento más poderoso para la sempiterna adoración y alabanza está en la naturaleza del objeto de nuestra adoración. Es a Jesucristo a quien adoramos.

  • El adorador sólo busca la presencia de Dios, se eleva hasta los lugares celestiales o trae la presencia de Dios a la tierra.

  • El adorador se despoja de todo su “ego”, porque lo único que importa es Dios en la Persona de Jesucristo.

  • Sólo la adoración en espíritu y verdad alcanza la presencia de Dios. Porque Sólo se puede adorar a Dios en espíritu y el alma tiene que sujetarse al espíritu para que éste fluya y se una al Espíritu de Dios para poder adorar. Mientras el alma está inquieta pensando qué dirán, o tratando de decir sus propias palabras no fluye la adoración.

  • La autoridad y poder para reinar sólo la vamos a tener si llevamos en alto la adoración, porque esto nos permite entrar en la esfera celestial sobre todo principado, poder y autoridad.

  • El adorador es un intercesor por excelencia; está cubriendo vidas y librando de las ataduras del diablo; es un guerrero en potencia y el enemigo le teme.

  • La adoración hace acallar a tu alma, sosiega a tu espíritu; libra a tu cuerpo de males y refresca tu mente.

  • La adoración y la alabanza brotan de un corazón que admira y reverencia al Creador de todo. No podemos adorar a Dios, si no admiramos y nos asombramos de todas Sus portentosas obras.

  • La adoración trae la presencia de Dios y donde Él está nada queda igual, hay transformación.

  • Cuando tu espíritu adora, tu semblante empezará a reflejar la gloria de Dios y toda la atmósfera alrededor tuyo se transformará y quienes te rodean también serán envueltos con el beneficio de tu adoración.

  • La adoración hará que todos tus problemas se resuelvan, porque mientras le das a Dios el primer lugar, Él se encarga de hacer lo que tú en tus fuerzas nunca lo lograrías.

La adoración nos funde con Dios haciéndonos uno con Él, donde sólo importa el Mayor, Dios; porque en la adoración quitamos nuestra visión de nosotros mismos y la ponemos únicamente en Dios, exaltamos al único digno de ser exaltado y le damos la gloria, la honra, el honor y el poder, lo que le daremos por la eternidad. Al único y verdadero Dios, al Soberano Jesucristo, sea la gloria por siempre. Amén.
Adórenle porque Él es bueno y para siempre es Su misericordia, díganlo los redimidos del Señor, los que Él ha redimido con Su Sangre, adórenle los rescatados por el Señor, los que Él rescató con Su Sangre. Adórenle cielo y tierra, porque para siempre es Su misericordia. Adórenle en la hermosura de Su Santidad, adórenle con cánticos de júbilo y gratitud en los labios. Adórenle todos los lavados por Su Sangre. Todos los que aman a Dios, ¡Adórenle!