martes, 17 de marzo de 2009

VIVE PRACTICANDO LA JUSTICIA DE DIOS

VIVE PRACTICANDO LA JUSTICIA DE DIOS
“No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto. Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.”
(Salmo 37: 1-5 NVI)

Muchas veces, aun siendo hijos de Dios, tendemos a mirar más en las injusticias que se cometen, que en la justicia de Dios; entonces pensamos que Dios no está actuando como debiera y nos angustiamos, nos irritamos y hasta juzgamos a las personas que evidentemente están cometiendo actos de injusticia, pero Dios nos dice que esa no es la forma como debemos actuar, porque esto es indicador de que estamos envidiando sus actos de injusticia, sus ganancias ilícitas, su prosperidad efímera. ¿Te has puesto a pensar que tras ese disfraz de justo, lo que te impele a mirar la injusticia es envidia? Ponte a pensar, qué es lo que te hace criticar al que prospera y tú no. O tal vez le has dicho alguna vez a Dios: - Señor yo te sirvo, te soy fiel en todo y parece que te equivocaste de dirección de domicilio, porque al impío lo estás prosperando y pasaste de largo mi casa ­_. Sin embargo, Dios te dice: _ Espera a ver el fin de ellos y tú no querrás estar en su lugar.

La injusticia estará en la tierra y se incrementará a medida que se acerca el día del Señor. Nosotros no vamos a poder cambiar la situación, pero sí, podemos marcar la diferencia. ¿Cómo? Sólo confiando en el Señor y actuando en justicia. En muchos países, del cual el nuestro no es una excepción, se acostumbra a sobornar para obtener algo que se nos debe dar porque estamos en nuestro justo derecho, sin embargo se nos alarga el plazo si no entregamos un dinero extra para la persona que tiene que otorgarnos lo que requerimos. Frente a esta situación, qué podemos hacer como hijos de Dios que queremos mantenernos en justicia. Sólo: confiar en el Señor, hacer lo correcto y mantenernos fiel. Podemos argüir que así no vamos a conseguir nada, pero Dios tiene la respuesta: “Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía." (Salmo 37: 5,6) Dios siempre te hará justicia si tú permaneces fiel. “Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal.” (Salmo 37: 7,8). Aprende a tener paciencia, no le sigas el juego al diablo irritándote porque esto te lleva a hacer lo malo, porque en verdad no te estás irritando contra la injusticia, sino contra la persona que la está cometiendo y nosotros sabemos que esa o esas persona/s están siendo gobernadas por espíritus malvados y nuestra lucha debe ser contra aquellos espíritus, pero ¿cómo vamos a realizar nuestra batalla?

Nuestra batalla consiste en confiar en Dios quien nos va a hacer justicia. Deleitarnos en Él, es decir enamorarnos de nuestro Amado, a tal punto que no podamos estar sin Él. Esperar pacientemente y en silencio, este silencio es refrenando nuestra boca para no criticar, porque al hacerlo, ya nos hemos puesto del lado del diablo. Tú dirás cómo me puedo callar ante tan tremenda injusticia, tengo que levantar mi voz. Recuerda lo que te dice el Dios: “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él… Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el Señor sostendrá a los justos. El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia. Los malvados, los enemigos del Señor, acabarán por ser destruidos; desaparecerán como las flores silvestres, se desvanecerán como el humo.” (Salmo 37: 7, 16-20). Estamos viviendo tiempos difíciles a nivel mundial, así que no podemos mirar a ningún hombre para pedir socorro; nuestro único socorro tiene que ser el Dios Todopoderoso, cuyo nombre es JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS, El MÁS QUE SUFICIENTE Y Él nos guardará en el día angustioso para toda la tierra, nos sostendrá con la diestra de Su Justicia.
No te detengas a mirar la injusticia, porque quizá aprendas a ser injusto, practica la justicia cada día de tu vida empezando por las pequeñas cosas; la justicia de Dios es Su voluntad en tu vida y Su Justicia te dice: ama al que te aborrece, bendice al que te maldice, honra al que merece honra te guste o no te guste, vive en paz con todos, etc. En todo tiempo: “Adora a Dios. No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último… Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.” (Apocalipsis 22: 10-13 RV60) Vive como justo practicando la justicia de Dios, porque entonces Jehová de los Ejércitos te sostendrá; pero ay de aquellos que a lo malo dicen bueno y a lo impuro, llaman puro en nombre de la justicia para cometer toda clase de abominación según sus deseos. Pero tú que me oyes o me lees: Guarda tus pensamientos centrados en Cristo Jesús y no te desvíes ni a diestra, ni a siniestra. Vive en justicia.