viernes, 13 de marzo de 2009

¿PODEMOS PENSAR COMO CRISTO

¿PODEMOS PENSAR COMO CRISTO?
"Como dice la Biblia: "¿Quién sabe lo que piensa el Señor? ¿Quién puede darle consejos?" Pero nosotros tenemos el Espíritu de Dios, y por eso pensamos como Cristo." (1ª Corintios 2:16)

Dios creó al ser humano con una mente como la de Él para que tenga la capacidad de pensar como Dios piensa, y de esa manera poder comunicarse sin restricciones con Su Creador. Sin embargo, Satanás se interpuso y distorsionó la mente del ser humano para que pensara como el diablo piensa. Nuestra mente está diseñada para pensar los pensamientos de Cristo; pensar lo contrario pone a nuestra mente a trabajar en dirección opuesta a lo establecido, dañando no sólo nuestra psique, sino también nuestro cuerpo físico y nuestro espíritu. El ser humano nacido de nuevo debe entender que su mente pertenece a Cristo y está apta para almacenar los pensamientos que provienen del Espíritu Santo para hacer la voluntad de Dios. Ningún cristiano, hijo de Dios, en quien mora el Espíritu Santo, debería prestarle su mente al diablo, para que éste la llene de basura. Mas bien, debe agarrar sus pensamientos y llevarlos a la cruz de Cristo, allí donde se nos dio la victoria; allí donde el diablo fue derrotado juntamente con todos sus secuaces. Imagínate tu mente como un cofre donde Dios guarda sus más preciados tesoros, tesoros que Dios quiere que compartas, pues para eso fue creada; no fue creada para ser un contenedor de basura, para ser un instrumento del diablo. Por tanto, pensemos bien en lo que pensamos. No podemos dar rienda suelta a cualquier pensamiento que aparezca en nuestra mente. Entreguemos nuestra mente a Cristo y decidamos pensar los pensamientos de Él y el Espíritu Santo respaldará nuestra decisión (Filipenses 4: 8). Nuestra decisión, si es de acuerdo a la voluntad de Dios, abre la puerta del cielo para nosotros, pero si es de acuerdo a nuestro propio razonamiento caprichoso o al del diablo, cierra la puerta del cielo, porque no estamos pensando como Dios quiere que pensemos. "¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!... Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno." (Salmo 139: 17, 23,24 NVI) Si pensamos los pensamientos de Dios, nuestra mente será embellecida, porque no hay nada más hermoso que pensar como Dios piensa. Pidamos a Dios que siempre revise nuestros pensamientos; y si estos se han desviado de los pensamientos de Dios, que Él nos muestre, para que corrijamos nuestra forma de pensar, tomando una decisión correcta.

El hombre es lo que piensa en su corazón (Proverbios 23:7) Somos lo que pensamos. Si somos de Cristo, ciertamente los pensamientos de Cristo pensaremos y aunque el enemigo quiera sembrar su malvada semilla dentro de nosotros, no podrá hacerlo si nuestra mente está clavada a la cruz de Cristo. El hombre o la mujer espiritual que están sujetos al Espíritu Santo de Dios están capacitados para pensar espiritualmente, porque su mente no está dominada por las circunstancias, ni por los sentimientos, sino por el Espíritu de Dios. Guarda tus pensamientos, porque tus acciones manifestarán (exhibirán) lo que hay en tu mente.

"Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales habiendo perdido toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para con avidez cometer toda clase de impureza. Pero vosotros no habéis aprendido así a Cristo; si es que le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados de cómo la verdad está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos; y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, que es creado según Dios, en justicia y en santidad verdadera. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis: No se ponga el sol sobre vuestro enojo; ni deis lugar al diablo." (Efesios 4: 17-27). (Lee Romanos 6: 6 y Colosenses 3: 9),

El hijo de Dios debe ajustar su mente a la mente de Cristo y desechar lo que no pertenece al Espíritu Santo. Por lo tanto, entendemos que este es un trabajo que debemos hacer nosotros tomando una decisión. Dios ya nos ha abierto la posibilidad de tener una mente que sea como la de Él, pero depende de nosotros si nos conformamos (adecuamos) a ella o nos mantenemos conforme (de acuerdo) con la mente carnal. Pensar los pensamientos de Cristo no depende de Dios, sino de cada uno de nosotros. Dios, por medio de Jesucristo, nos ha dado ya la facultad de pensar como Él. El sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario ya ha logrado todos los requisitos para que vivamos conforme a la voluntad de Dios, pero nosotros tenemos que adaptar nuestra voluntad a la de Él. Dios no va a imponernos nada por la fuerza. Cuando Cristo dijo que se haga la voluntad de Dios aquí en la tierra, de la misma forma que se hace en el cielo, estaba diciendo que pensemos como piensa Dios, para que las cosas se den de acuerdo al orden divino aquí en la tierra; porque en nuestra mente, por medio de los pensamientos, se incuba la determinación de servir a Dios o no hacerlo.

El diablo sabe que al tomar nuestra mente atrapa todo nuestro ser y no podemos desarrollarnos como verdaderos hijos de Dios. Además sabe que es en la mente que él puede hacer incubar el germen maligno que contaminará no sólo nuestro ser, sino de quienes nos rodean. El apóstol Pablo dijo: "no os conforméis a este mundo; mas transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." (Romanos 12: 2) Nuestra actitud debe ser de constante transformación renovando nuestra forma de pensar y adecuándola a la de Cristo y no a la del mundo. "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando con cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados en la misma imagen, de gloria en gloria como por el Espíritu del Señor." (2ª Corintios 3: 17-18) La transformación viene de contemplar la gloria de Dios que ya está en nosotros por Su Espíritu. Muy dentro de nosotros no sólo está nuestra alma y espíritu, sino también el Espíritu Santo, el cual está dispuesto a ayudarnos en cualquier necesidad. Busquemos Su presencia y nuestros pensamientos serán transformados y la gloria de Dios será manifestada