sábado, 8 de noviembre de 2008

CONECTÁNDONOS CON DIOS


CONECTÁNDONOS CON DIOS. BOLIVIA NECESITA ADORADORES.
Al adorar a Dios en medio de una situación difícil, no estamos negando esta realidad, sino que la estamos conectando al Dios quien es “la realidad”, reconociendo que Él es mayor que cualquier circunstancia difícil por la cual estemos pasando. Cuando nos conectamos con Dios a través de la adoración, empezamos a verlo y a tocarlo, entonces nuestra fe se vivifica, porque vemos nuestra realidad desde la perspectiva de Dios y ya no de la nuestra. Esto no cabe en una mente natural, pero los que somos de Dios hemos crucificado la carne con sus pasiones y deseos y hemos entregado nuestra vida al que la compró con Su Sangre. Cuando Job recibió la noticia que lo había perdido todo, inclusive a sus hijos, lo único que hizo fue adorar a Dios. ¿Por qué? Sencillamente porque él era un adorador. Y a Dios se le adora en las buenas y en las malas. Como su primera respuesta fue la de adorar a Dios, Job pudo recibir la revelación de Quién es Dios y pudo decir victorioso: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos (espirituales) te ven” Job 42: 25). Job había escuchado mucho de Dios y vivía de conforme a la voluntad de Dios, pero un día, Dios permitió que él fuera probado, y de acuerdo a su respuesta a la prueba, Job pudo recibir la revelación de Quién era Dios. Job había podido entrar al lugar donde la presencia de Dios lo envuelve todo. ¿Cómo respondemos a las pruebas? Si lo hacemos como Job vamos a entrar a una nueva dimensión espiritual y nuestra vida ya no será la misma, pues quien puede ver a Dios, nunca más será el mismo, o pregúntenselo al apóstol Pablo.

Al conectarnos con Dios reconocemos que Él todo lo puede y ya no nos adelantamos en querer solucionar los problemas, sino que acudimos a Él en adoración y allí en la intimidad con Dios, Él nos dará la respuesta y nos mostrará la solución. La adoración a Dios nos lleva a Su reposo. La adoración a Dios nos transforma a Su imagen. La adoración a Dios nutre nuestro espíritu, porque éste se conecta con el Espíritu de Dios. El libro de Apocalipsis nos da un consejo concerniente a leer este libro que es el menos leído. “Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca.” (Apocalipsis 1:3) Cuán dichosos seremos si leemos y hacemos caso de lo que aquí se escribe. No está diciendo que entendamos, sino que leamos y escuchemos. Obviando aquellas cosas que nos parecen difíciles de comprender, vemos que este libro nos muestra cómo Satanás se disputa la adoración, además nos muestra a quién solamente se debe adorar y quiénes vivirán y reinarán con Cristo mil años. (Apocalipsis 4:10; 5: 14; 13; 14: 9, 10; 22: 8; 20: 4) Lo que va a definir el destino final es la adoración. ¿A quién en verdad adoramos?

Si quieres afectar a tu generación y a muchas generaciones más, necesitas conectarte con Dios para saber quién es Él. Dios todo lo puede; nada hay imposible para Él, solamente está queriendo que tú te pongas de acuerdo con Él para que se realice Su obra aquí en la tierra. Puedes cambiar la historia de tu país y decretar por generaciones que la Ley de Dios es la que rige tu nación. Sabiendo Quién vive en ti, puedes ponerte al frente del enemigo que ha venido a robar a tus hijos y detenerlo en el Nombre de Jesús, del Todopoderoso, que vive en ti. Cuando vives conectado con Dios, no puedes resignarte a que el diablo haga de las suyas con lo que te pertenece; no puedes resignarte ver a tu país siendo dirigido por principios paganos, diabólicos. Dios te ha puesto para decirle ¡basta! al enemigo y para recordarte que no es en tus fuerzas, sino en las de Él. “Sed fuertes y valientes; no temáis ni os acobardéis a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que está con él, porque el que está con nosotros es más poderoso que el que está con él. Con él está sólo un brazo de carne, pero con nosotros está el SEÑOR nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo confió en las palabras de Ezequías, rey de Judá.” (2º Crónicas 32: 7,8) Debes recordar que con nosotros está el brazo fuerte del Rey Jesús y cuando el “asirio” venga a querer cambiar las leyes de tu nación para poder apoderarse de tus hijos y de tus bienes, no te acobardes, ni te desalientes, clama a Dios, porque de seguro te responderá y actuará.

"Y el SEÑOR envió un ángel que destruyó a todo guerrero valiente, comandante y jefe en el campamento del rey de Asiria. Así regresó avergonzado a su propia tierra. Y cuando había entrado al templo de su dios, algunos de sus propios hijos lo mataron allí a espada. Así salvó el SEÑOR a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de mano de todos los demás, y los guió por todas partes." (2ª Crónicas 21: 22) Si tú clamas a Dios, ese mismo Dios que escuchó el clamor de un rey y de un profeta, también te escuchará a ti. ¿Quién sabe si para esta hora te ha puesto Dios en medio de Su pueblo? Dios no quiere que tu nación caiga en manos del “asirio”, del pagano, donde impondrán a tus hijos la adoración a otros dioses, donde tus hijos serán enseñados por personas sin identidad sexual que proclaman el surgimiento de un tercer sexo. El “asirio” ha cercado nuestro país. ¿Le abrirás la puerta para que entre y tome tus hijos y los lleve esclavos a tierras lejanas? ¿Lo dejarás que imponga sus leyes sobre tus hijos, o clamarás a tu Dios para que venga con Su ejército y destruya los planes del enemigo? Recuerda que Dios nos ha dado un espíritu de poder, amor y dominio propio. ¿Crees que tienes a un Dios Todopoderoso? Entonces, no permitas que el enemigo dé un paso más. Lucha por lo que es tuyo. No estás solo. Dios pelea por lo que es Suyo; y tú y este país, le pertenecen a Jesucristo y no a la Pachamama. Dios está esperando que te levantes y no le temas al diablo. Decreta que el imperio del diablo es destruido, porque la luz de Dios brilla en Bolivia y Jesucristo es el Señor de este país.