martes, 11 de noviembre de 2008

LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA HABLADA


LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA HABLADA

“En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." (Juan 1: 1,3) Jesús es la Palabra de Dios, esta Palabra creó todo. La Palabra emitida por Jesús dio origen a todo lo creado. Jesús y Su Palabra son una misma cosa, no están separados. Lo que Él dice sale de Él y siempre produce algo. La Palabra, que es el mismo Jesucristo, tiene poder de producir; cuando Su Palabra sale de Su boca produce resultado. “… así es mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55. 11). La Palabra de Jesús produce porque es dicha con fe, porque Él es un Dios de fe; está convencido que hablando la Palabra, viene a la existencia lo que antes no había; fue así como creó el mundo. Él nunca dudó de Su Palabra. La fe no admite duda.

Es pues la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.” (Hebreos 11: 1). La fe es el componente invisible, pero tan cierto de lo que tú esperas. Así como los componentes del agua son dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, que unidas forman el agua; la fe son aquellos componentes invisibles que unidos con la Palabra de Dios, dan como resultado lo que tú esperas. Tu fe unida a la fe de Dios, que es Su Palabra, siempre van a producir algo y ese algo es aquello de lo que tú tienes certeza inquebrantable. La fe es ese fundamento sólido de las cosas que tú estás esperando. Cuando el fundamento es sólido, el edificio está firme. Tú, como edificio, te afirmas en la fe de Dios, en Su Palabra y esto prueba lo que aún no se ve.

"Por la fe entendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía." (Hebreos 11: 3). La fe nos da entendimiento que se pueden producir cosas a través de la Palabra de Dios, que podemos traer aquello que no está visible en el mundo natural y hacerlo una realidad visible y tangible. La fe es sobrenatural, es espiritual y trabaja con la palabra. La palabra es el poder activo de la fe. La palabra sin incertidumbre activará y traerá lo que no es visible a la visibilidad. Eso hizo Jesús (la Palabra) en la creación. Ahora bien, como la fe es espiritual, las cosas que quieras activar en lo natural, debes primeramente verlas en lo espiritual, para eso necesitas una revelación de la Palabra de Dios en ti. Lo espiritual debe comprenderse desde el ámbito espiritual, no racional.

El ser humano es el único capacitado para hablar. Se están haciendo intentos vanos para hacer hablar a algunos animales, pero sin ni un resultado exitoso. Los humanos tenemos esa cualidad inherente desde el momento de nuestra creación, porque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1: 26,27). Hay espíritu en el hombre, porque Dios es Espíritu. “Ciertamente espíritu hay en el hombre, y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.” (Job 32: 8) El lenguaje humano nace en el espíritu, así como el de Dios nace en Su Espíritu, porque Él es Espíritu, Su Palabra es espiritual. A través del soplo del Omnipotente hemos recibido la cualidad del habla. Cristo dijo: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca… Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.” (Mateo 12: 34,37) Hablamos de lo que llevamos muy dentro de nosotros y estas palabras van a producir, o el ser justificados o condenados, porque nuestras palabras también producen resultado, para nuestro bien o para nuestro mal.

Como hijos de Dios necesitamos poner nuestro fundamento en Su Palabra, nuestra fe tiene que estar basada en lo que dice Su Palabra revelada a nuestros corazones, para ello debemos constantemente oír Su palabra, porque la fe de Dios viene a nosotros por el oír Su Palabra (Romanos 10:17), no otras palabras que pueden hacernos dudar. Eso fue lo que pasó con Eva en el Huerto del Edén, por oír la voz de Satanás, puso en duda la Palabra de Dios y fue engañada. Necesitamos envolvernos con la Palabra de Dios para que la atmósfera que respiremos sea Su Palabra (Jesús), y lo que salga de nuestros labios produzca vida y no muerte porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua; cual sea el uso que de ella hagas, tal será el fruto.” (Proverbios 18: 21 NC). Nuestra palabra tiene un tremendo poder para producir cosas y si éstas salen de la Fuente de Vida que es La Palabra de Dios, entonces produciremos vida, la vida de Dios que está en nosotros, de lo contrario seremos portadores de muerte, por lo tanto, guarda tu corazón, revisa bien lo que colocas en él, porque pronto saldrá a luz a través de tus palabras. Es importante que empieces a separar lo precioso de lo vil para que seas la boca de Dios (Jeremías 15: 19) y tus palabras produzcan vida para ti y para quienes te oigan.