lunes, 10 de noviembre de 2008

SEAMOS AGRADECIDOS


LA HORMIGA Y EL LEÑADOR

Un leñador, se ganaba la vida cortando leña para vender en el pueblo; y de ese modo alimentaba a su numerosa familia.

Un día, que había llovido mucho, él tuvo que salir al bosque a buscar leña, entonces vio a una hormiguita, que se debatía entre la vida y la muerte en un charco de agua. El leñador agarró a la indefensa hormiguita y la puso a salvo. La hormiguita nunca olvidó este favor que le hizo el leñador.

Pasó un tiempo, y cierto día, cuando el leñador se acercaba a una rama para sacarla con su mano, la hormiguita vio a una serpiente, que bien quietecita se ocultaba detrás de la rama; entonces la hormiguita se acordó que un día el leñador le salvó la vida, así que, para que el leñador no agarrara la rama donde se encontraba la serpiente, la hormiguita decidió picarle al leñador con todas sus fuerzas. Esto provocó que el leñador diera un salto, y entonces la víbora asustada salió de su escondite para ver qué pasaba.


De ese modo, el leñador vio a la víbora y agradeció a la hormiguita por haberle salvado la vida.

El agradecimientpo es una virtud que muchos han olvidado. Es importante empezar a recordar esta virtud.